Predicaciones

I RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR

En las últimas semanas hemos hablado acerca de la gracia y hemos entendido que nuestra salvación y los dones o habilidades que tenemos los hemos recibido por su gracia. Es un regalo que no nos merecemos, pero Dios en su inmenso amor y gracia por nosotros, nos los ha dado para ponerlos al servicio de Él y de la gente.

Aprendimos que debemos esforzarnos en utilizar nuestros dones, que no porque sean un regalo los podemos desperdiciar, al contrario, es porque valoramos y agradecemos su gracia que los ponemos al servicio de su iglesia y de la gente a donde quiera que vayamos.

Por último, quiero recordar que podemos y debemos crecer en la gracia, que, si ponemos nuestros dones, talentos y recursos para bendecir al prójimo, el Padre nos dará aún más de lo que damos, por eso dice la Escritura que más bienaventurado es dar que recibir.

 

II       INTRODUCCIÓN

Quiero introducirme al mensaje de hoy diciendo que hay un gran enemigo que no nos quiere dejar usar los dones y talentos que hemos recibido por su gracia, y ese enemigo es el temor. Hoy quiero hablarle acerca del temor.

Romanos 8:1515Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El temor es un espíritu que su propósito es esclavizarte y por ende, no dejarte usar los dones y talentos que Dios te dio, pero dice la palabra que no hemos recibido ese espíritu de esclavitud al temor, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Ya no soy un esclavo del temor.

 

III      EL MIEDO VIENE POR EL OÍR

Déjeme explicarle algo acerca del temor. La Escritura dice en:

Santiago 5:12(a)17Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras,”

Y se refiere a que el profeta Elías, que fue un hombre muy usado por Dios, también era un hombre que a veces se dejaba dominar por sus emociones, en este caso por el temor.

Un día Elías retó a 850 sacerdotes de Baal y Acera, que eran dioses falsos, demonios. Y oró al cielo y cayó fuego del cielo sobre el altar del Elías y eso le dio derecho de cortarle la cabeza a todos. Pero después pasó esto:

1 Reyes 19:1-41Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. 2Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.  3Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.4Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

Elías, un día fue muy valiente para retar a 850 contrincantes delante de todo el pueblo y al otro tuvo gran temor de lo que le dijo una mujer llamada Jezabel y rogó a Dios que le quitara la vida.

Así nos pasa a todos nosotros, un día somos re valientes para echar a andar algunos de nuestros dones y llamados, poner negocios, hacer coas, y al otro día nos paralizamos de miedo por alguna circunstancia.

Eso es normal en los seres humanos, tener temor es normal, lo que no es normal es actuar en función del temor. No es correcto ni hacer ni dejar de hacer por temor, el temor no debe dirigir nuestras vidas, ni ninguna otra de nuestras emociones.

La palabra nos enseña que no debemos andar por emociones sino por fe.

Las emociones son provocadas por nuestros sentidos, la vista, el oído, etc. A Elías le provocó temor lo que oyó de Jezabel, ella le habló al oído enviando a un mensajero y Elías se llenó de temor de lo que oyó, porque si la fe viene por el oír, el temor también viene por el oír, porque el temor es la fe negativa.

 

Lo que crees te viene.

La fe es la certeza de lo que esperas que te pase, ¿cierto? Pero si tienes temor es porque tienes la certeza (en tu interior, en tu corazón, en tu mente inconsciente) de que eso que crees te vendrá.

Job 3:25 " 25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía."

Los temores vienen de adentro, los conflictos de afuera.

2ª Corintios 7:55Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.

Los conflictos, las tribulaciones, las circunstancias difíciles vienen de afuera de nosotros y ese no es el problema, el problema es que de adentro vienen los temores.

Dice que los barcos no se hunden por el agua que los rodea, se hunden por el agua que les entra. Así que no dejes entrar a tu corazón el temor de las circunstancias que estés viviendo.

Recuerda: No siempre se recibe lo que uno espera, pero siempre se recibe lo que uno necesita.

Esa circunstancia no la esperabas, pero debes confiar que era lo que necesitabas para crecer, para cambiar, madurar, para dejar de pecar, para confiar, etc.

 

IV      COMBATIENDO EL TEMOR

Como ya dijimos, la fe viene por el oír, pero el temor también. Por eso debemos cuidar lo que escuchamos y sobre todo saber qué hacer cuando escuchamos algo que nos produce temor.

Cuidado: Jezabel sigue trabajando y te sigue hablando al oído, no hagas caso de lo que te diga.

Veamos cómo podemos combatir el temor:

1.- Con la confianza en Dios.

Job 3.25-26 “ 25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación.”

La falta de paz hizo que Job temiera lo peor, y le vino. La falta de paz se produce por la falta de confianza en Dios.

Salmo 112:77 No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová.”

2.- Sabiendo que somos hijos. No somos esclavos somos hijos del Padre.

Romanos 8:12-1712Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 15Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”

Si vivimos conforme a las emociones de la carne, moriremos, más bien debemos actuar conforme al Espíritu Santo, porque todos los que somos guiados por el Espíritu Santo, somos hijos de Dios y son los hijos de Dios los que fueron liberados de la esclavitud del temor.

El temor provoca la cobardía.

2ª Timoteo 1:7 7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

La cobardía es la palabra griega Deilia, que significa temor o timidez causada por falta de fuerza moral. El temor no viene de Dios, Dios te ha llenado de un Espíritu de poder, de amor y de dominio propio, para que puedas dominar tus miedos y vivir confiando en Dios.

Saberte que eres hijo de Dios vence al temor. Los hijos de Dios confiamos en el Padre y el temor huye de nosotros.

3.- Recibir el perfecto amor de Dios que vence al temor.

1ª Juan 4:1818En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. “

Dice que el temor lleva en sí mismo el castigo, te enfermarás, no podrás moverte, todo te saldrá mal, ese es el castigo, pero cuando tú entiendes el perfecto amor de Dios entregó a Jesús a la cruz para hacerte su hijo, ese perfecto amor echa fuera los espíritus de temor.

Que hoy sea el día en que te perfeccionas en el amor de Dios como su hijo y comienzas a confiar en Él en otro nivel para que el temor se vaya de ti, seas liberado de esa esclavitud y puedas poner por obra todos los dones que Dios te ha dado.

 

V       MINISTRACIÓN

Acepta a Jesús como tu Señor y Salvador y El Espíritu Santo vendrá a ti y te hará saber que eres hijo por el perfecto amor del Padre y serás libre del temor.

Confiesa que Él es tu Padre y tú su hijo y sé libre de toda esclavitud del temor, cualquier tipo de temor que tengas, se va de tu vida en el nombre de Jesús.

El temor al dinero, al rechazo, a no tener, a no poder pagar, el temor al qué dirán, hoy se va de tu vida porque eres su hijo y ya no eres esclavo del temor.

 

 

 

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