Predicaciones

I INTRODUCCIÓN
Hoy, mis amados, estamos teniendo nuestro primer servicio virtual, espero que no sean muchos y que pronto nos podamos volver a reunir, porque les extrañamos y nada se compara a tenernos delante unos de otros.
Hoy de hecho, eso de tenernos delante unos de otros, que siempre damos por sentado o que nos hemos acostumbrado a que es, como, en automático o por el simple hecho de existir, hoy podemos valorarlo grandemente.
Y eso es una de las cosas buenas que está trayendo esta pandemia del coronavirus, nos está haciendo reflexionar en que esas pequeñas cosas son realmente las más valiosas.
En las últimas semanas si un tema se ha robado las predicaciones de los pastores ha sido el del coronavirus, a cuál más de los predicadores, famosos y no tan famosos, han estado hablando desde el púlpito de sus iglesias acerca del coronavirus y como debemos enfrentarlo como cristianos hijos de Dios.
 
Y yo no seré la excepción, la semana pasada no me tocó predicar a mí porque estábamos fuera de la ciudad, pero hoy quiero aprovechar la inercia de este virus y de esta pandemia para que sea usado por Dios a través de este mensaje, de aquí que al mensaje de hoy le puse por título: …Y el coronavirus tomó los púlpitos.
 
 
II          LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN TIEMPOS DE PLAGAS
 
Este pasaje que vamos a leer a continuación ocurrió hace aproximadamente tres mil años atrás, pero pareciera que está escrito ayer para nosotros hoy. Aquí podremos ver como Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y seguro estoy que nos dará un gran mensaje, el cual espero que nuestros corazones lo reciban y sobre todo lo pongamos por obra juntos.
(NTV) 2ª Crónicas 7:11-15 “11 Así que Salomón terminó de construir el templo del Señor y también el palacio real. Llevó a cabo todo lo que había pensado hacer en la construcción del templo y del palacio.
Esto nos hace saber que Salomón había tenido éxito en la empresa de construir el templo del Señor. Otra versión dice que fue prosperado en todo lo que se propuso. ¿No es este el anhelo de muchos de nosotros, ser prosperados en todo?
 12 Luego una noche el Señor se le apareció a Salomón y le dijo: He oído tu oración y he elegido este templo como el lugar para que se realicen sacrificios. 
Aquí se le apareció el Señor una noche y le recordó una oración que él había hecho hacía varios años atrás cuando apenas iniciaba la construcción del templo, Salomón le oró al Señor para pedirle que él eligiera ese templo como su habitación, y después de varios años Dios le contestó y le dijo que sí, que él había escogido este templo para habitar en él.
Esto nos enseña que no debemos desmayar en cuanto a nuestras oraciones, posiblemente Dios no ha contestado esa oración, pero te aseguro que no la ha olvidado, y cuando sea el momento exacto Él se encargará de recordártelo.
De la prosperidad a la calamidad.
Aún después de ese tiempo de prosperidad de Salomón, en el que pudo acabar el templo y de que Dios le confirmara que haría su habitación ahí, Dios le enseña que las aflicciones forman parte de la vida cristiana, porque sigue diciendo el verso 13:
13 Puede ser que a veces yo cierre los cielos para que no llueva o mande langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes; 
Aun después de tu prosperidad puede que haya sequías e incendios como le está pasando a Australia. Vi una noticia del 25 de febrero de este año en un portal de Australia que decía: Primero, una sequía; después, devastadores incendios forestales, y ahora, 30 centímetros de lluvia de una tormenta tropical.
O lo que le está pasando en Kenia y algunos países del norte de África con la plaga de langostas o grillos, como los conocemos en México, que desde enero empezaron a llegar a sus cultivos y aún siguen reproduciéndose, amenazando la ya mala nutrición de esa región del mundo.
O dice que habría plagas entre nosotros, y aquí aparece nuestro invitado estelar de hoy: el coronavirus, como una plaga que está infectando a todo el mundo.
Pero Dios nos dio la solución.
Pero Dios le dio a Salomón la solución si pasara algo de esto, lo que Él esperaba que su pueblo hiciera en estos casos y la promesa que les vendría. Lo mismo nos dice hoy a nosotros con esta plaga del coronavirus.
14 pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra. 15 Mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a cada oración que se eleve en este lugar.
Ese templo ahora es tu corazón y el mío, ya Dios no habita solo en templos hechos de piedra, sino habita en nosotros, nosotros somos su templo y nuestro corazón debe ser su trono.
             
En medio de un mundo lleno de una plaga llamada coronavirus, lo que Dios espera que su iglesia haga, le está hablando al pueblo que lleva su nombre, otra versión dice: el pueblo que invoca mi nombre, lo que Dios espera que hagamos es humillarnos y reconocer que somos nosotros los que tenemos conductas perversas contra otros cristianos o contra la gente que no cree en lo mismo q en nosotros, hacemos juicios de otros hijos de Dios, nos creemos la crema y nata de la creación y eso nos hace orgullosos espirituales, y con esas actitudes ofendemos más a Dios de lo que lo ofenden los que no creen en él, aunado al pecado que hay dentro de la propia iglesia, entre hermanos de nuestra iglesia y de otras iglesias u otros pastores: Chismes, murmuraciones, envidias ministeriales, idolatrías, y hasta fornicación y adulterio entre miembros de la propia iglesia.
 
Esto nos hace, como cristianos, correr a buscar su rostro, se refiere a buscarle en intimidad, no conformarnos con solo conocerle o con asistir a una iglesia cristiana, sino meternos en el aposento de nuestra casa con él, pasar tiempos con él. Hoy los tenemos más que antes. Hoy el mundo ha sido prácticamente detenido y es el tiempo de aprovechar y meternos en esa intimidad que Jesús nos enseñó y nos prometió diciendo:
 
Mateo 6:6 “6Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”
El Señor dice que sus ojos y sus oídos estarán atentos a las oraciones de su pueblo y nos promete que él perdonará nuestro pecado y sanará nuestra tierra.
 
 
III         LA GENTE SE PREGUNTA SI DIOS ESTÁ METIDO EN TODO ESTO
 
La gente se pregunta si Dios está metido en todo esto, yo creo que si, Él está en control de todo lo que pasa, su misericordia hace que su justicia no caiga sobre todos nosotros que somos pecadores, que somos malos como nación, idolatría, asesinatos, raptos, drogas, violencia y hasta blasfemias en contra de él. Pero a veces Dios deja que pasen cosas para volvernos a Él.
 
En un tiempo, cuando el pueblo de Israel estaba haciendo lo malo, en tiempos del profeta Amós, Dios les enseña esto con propósito:
 
(NTV) Amós 4:9-10 “9Arruiné sus cultivos y viñedos con plaga y moho. La langosta devoró todas sus higueras y todos sus olivos; pero aun así, ustedes no se volvieron a mí, dice el Señor.10 Les mandé plagas como las que envié sobre Egipto hace tiempo. ¡Maté a sus jóvenes en la guerra y llevé lejos a todos sus caballos! ¡El hedor de la muerte llenó el aire!, pero aun así, ustedes no se volvieron a mí, dice el Señor.”
Estas calamidades mucho tienen el propósito de que la gente se vuelva a Dios. No es que Dios las envíe, pero si las permite, porque no hay nada que ocurra en su creación que Él no sepa, pero cuando pasan estas situaciones Dios está anhelando que nuestros corazones se vuelvan a Él.
 
Cuando te has vuelto al Señor y tu corazón le pertenece, Él te da promesas que te hacen pasar por este tipo de temporadas sin temor.
 
Salmo 91:5-11 "5No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,6Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.7Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. 9Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,10No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.11Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
 
Esto no quiere decir que no seamos prudentes y desobedezcamos las instrucciones del gobierno para cuidarnos a nosotros y a los más vulnerables.
 
IV         LO QUE EL CORONAVIRUS ESTÁ PREDICANDO
 
Y aquí es donde el coronavirus se ha subido a los púlpitos y nos ha venido a “echar una manita” a quienes predicamos a Cristo, porque hoy la gente está tomando consciencia de muchas cosas que se han predicado desde los púlpitos, pero que la gente lo ha ignorado. Hoy nadie puede ignorar a este virus que ha puesto de cabeza al planeta entero.
 
Hay varias cosas que este virus nos está predicando desde el púlpito de la pandemia. Nos está enseñando a valorar las cosas sencillas, las que no cuestan dinero. Está regresando el verdadero valor a las cosas que en verdad lo tienen.
 
Hemos dado por sentado muchas cosas que tienen un gran valor y las hemos desestimado y eso es lo que el coronavirus nos está predicando, como si se hubiera subido a un gran púlpito mundial y desde ahí nos estuviera exhortando y llamando al arrepentimiento.
 
1.- Estamos valorando la salud, no solo la nuestra sino la de otros. La gran mayoría nos estamos cuidando para no enfermar y para no enfermar a otros más vulnerables. Por primera vez desde hace muchos años la gente ha dejado de mirarse el ombligo y está pensando en los demás, como Jesús enseñó: Padre Nuestro, y el amor al prójimo al mismo nivel que nos amamos a nosotros o a los nuestros.
 
2.- Estamos valorando la libertad de salir y convivir con la gente o de ir al lugar que se nos antoje. Hoy no podemos hacerlo, pero el virus se ha encargado de que lo valoremos. No importa que estés sano de tus piernas o tengas coche y dinero para irte de vacaciones, hoy prefieres quedarte en tu casa, pero te das cuenta la gran maravilla que es poder caminar y poder salir simplemente a la calle.
 
3.- Estamos valorando tener un trabajo o un negocio. Siempre nos estamos quejando de algo o de alguien en nuestro trabajo o negocio, y se están perdiendo empleos y también negocios. Si nos dijeran que volveremos a tener trabajos y negocios con la condición de que ya no nos quejemos, lo haríamos, iríamos a trabajar con más gusto, con alegría y pasión por lo que hacemos, le daríamos gracias a Dios por haber podido salir y platicar con otros sin el temor de contagiarnos de coronavirus.
 
Hoy toma una gran relevancia este versículo que mucha gente ignora y que aun los cristianos hemos menospreciado:
 
(NTV) Deuteronomio 8:18 “18 Acuérdate del Señor tu Dios. Él es quien te da las fuerzas para obtener riquezas,...”
 
Esto lo hemos enseñado y predicado mucho desde nuestro púlpito, pero es hasta que un virus no te deja ir a trabajar es que se hace más evidente que es Dios el que nos da el poder de hacer riquezas, muchas o pocas, pero se trata de él.
 
4.- Estamos valorando la vida y el no sufrir al morir. Y esto es lo más importante que el virus este nos está predicando. Nadie se quiere morir, aunque sabemos que todos algún día moriremos, pero aun así nadie quiere sufrir al morir, todos quisiéramos, si nos diera Dios a escoger como morir, que cuando nos tocara la hora de morir, fuéramos a la cama y ya no despertáramos.
 
Eso estaría padre, pero el coronavirus nos ha venido a preocupar de cómo podríamos morir, ya que se ha convertido en algo que está pasando en todo el mundo y que lleva a la gente a sufrir de asfixia al morir.
Las familias están viendo a sus enfermos sufrir al morir, y si bien es cierto, nunca hemos querido ver sufrir a los nuestros, hoy estamos tomando un gran interés de que eso no suceda.
 
Tampoco suframos en la eternidad.
 
Si entendemos que no queremos sufrir al morir, es tiempo de reflexionar que menos quisiéramos sufrir por la eternidad.
 
Jesús les dijo:
 
Juan 5:28-29 “28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”
Lo que dice acá es que todos resucitaremos, unos iremos a la vida eterna con Dios y otros resucitaran para ser enviados al tormento eterno, a la condenación eterna. 
 
Jesús vino y venció a la muerte y nos libró de sufrir en el infierno. Jesús al infierno le llamo el tiempo del lloro y del crujir de dientes, y eso nos hace saber el sufrimiento que eso implicará para mucha gente que muera sin rendirse a Cristo de verdad.
 
(NTV) Juan 3:16 “16 Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.”
 
Como quisiera que mis amigos y mi familia vieran este mensaje y fueran conmovidos por Dios para entender que la salvación no se trata de si eres bueno o eres malo en la tierra, no se trata de si vas a una religión u otra, Jesús no enseñó eso, Jesús enseñó:
           
Esto pasará cuando Jesús venga por segunda vez.
 
2ª Pedro 3:9 “9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
 
Hay gente que está pensando que Cristo ya viene por segunda vez, yo no lo sé, lo que sí sé es que está más cerca que antes, pero eso no me quita mucho el sueño, porque desde los tiempos del apóstol Pablo ya esperaban su segunda venida, pero eso no importa mucho, porque la Biblia dice que no estemos tratando de saber cuando será su segunda venida, porque nadie sabe, y vendrá como ladrón de noche, como relámpago que no avisa. Pero lo que nos aconseja es que nos halle velando por su obra, por lo que Jesús vino a ganar a la cruz, por eso él es paciente con todos, con nosotros los que tenemos que transmitir su mensaje para que lo hagamos y con ellos para que tengan oportunidad de arrepentirse.
Hoy es un buen día para ser salvos de esa eternidad de tormento.
Hoy es un buen día, si tu quieres arrepentirte de vivir una vida sin tomar en cuenta a Dios para todo, especialmente para tu muerte, este es un buen tiempo. Pero ¿Qué es hacer lo bueno para que tengamos resurrección de vida y no de condenación? No son obras buenas o malas, es lo que dice Romanos capítulo 10, confesar a Cristo como tú Señor y tú único Salvador.
(NTV) Romanos 10:8-9 “ En realidad, dice: El mensaje está muy al alcance de la mano, está en tus labios y en tu corazón.  Y ese mensaje es el mismo mensaje que nosotros predicamos acerca de la fe: Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. 10 Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.”
 
 
VI         MINISTRACIÓN
 
Hay programa en las redes que se llama “El minuto que cambió mi historia” donde acuden artistas a platicar cual fue el evento que los llevó a la fama y cambió su historia. Este no es un programa de gente famosa, este es el anhelo del corazón de la persona más famosa de la tierra: Jesucristo. Las fechas del mundo se parten antes de Cristo y después de Cristo. Este sería el minuto más importante para él acerca de tu vida, para que lo aceptes y lo confieses y con coronavirus o sin coronavirus, porque seguro, de algo nos hemos de morir, tu lugar sea a su lado viviendo una eternidad, evitando el largo sufrimiento eterno en el infierno. 
 
Puede que algunos ni así se arrepientan.
 
Apocalipsis 9:20-21 “20Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; 21y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.”
Pero no seas tu uno de ellos. Dejemos toda maldad y toda enseñanza de hombre y regresemos nuestros corazones a Dios por medio de confesar a Cristo como nuestro Señor y Salvador.

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