Predicaciones

I RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR

Dios nos ha estado hablando en su palabra en estos últimos meses acerca nuestra visión generacional, de los diferentes tipos de fe que necesitamos poner en práctica, de nuestras aflicciones y como se convierten en pruebas para poder salir de ellas, de cómo vivir en el sistema del reino y salir del sistema de Adán, que se oponen entre sí, y la semana pasada nos llevó a recorrer el nacimiento y desarrollo de Jesús en la tierra para reflexionar si ese mismo desarrollo lo ha tenido Jesús en nuestro corazón.

Nos gusta predicar mucho de la promesas que Dios tiene para sus hijos. De hecho la salvación es la promesa más importante que Dios nos da, y esto es a lo que Jesús vino a la tierra, a salvarnos, y por eso dejó discípulos, que a su vez hicieran discípulos, para que anunciaran su salvación, pero ni aun la salvación es posible si no interviene la fe.



Efesios 2:8 " 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;"

Así que todo lo que predicamos, todas las promesas que están en su palabra para nosotros necesitan que tú y yo entendamos y vivamos este versículo:

Hebreos 12:1-2 “1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

La carrera por delante es nuestra vida, con todas las promesas que Dios nos ha dado, empezando por la salvación y de ahí, de todas las cosas que por añadidura nos han de alcanzar, pero esta vida no se puede caminar o correr si no tenemos puestos nuestros ojos exclusivamente en Jesús.

Es decir, si ya entendimos que todo tiene que ver con nuestra fe, la fe comienza en Jesús y todo lo que implica la fe debe terminar en Jesús. Esta versión lo traduce así:

(TLA) Hebreos 12:2 “2 Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez más y mejor.”

Así que no deje de poner su mirada en Cristo en todo lo que hace, hágalo por Cristo, para Cristo, y en Cristo. Cualquier fe que no proceda de Cristo y no termine en Cristo, es una fe carnal, una fe en el hombre, una fe hueca, una fe fingida.

No se puede predicar a Cristo sin hablar de sus promesas, no se puede predicar de sus promesas, sin hablar de Cristo, por eso quise cerrar todas estas enseñanzas de los últimos meses, recalcando, que todo lo que hagamos lo debemos hacer por la fe en Cristo y que todo lo que es de fe, proviene y va a Cristo, por eso la Escritura dice:

Romanos 14:23(b) “y todo lo que no proviene de fe, es pecado. “

Porque la fe es Cristo, y todo lo que no proviene de Cristo es pecado.

 

II       INTRODUCCIÓN

Una vez entendido esto y guardado en nuestros corazones, estamos listos para cerrar el año dando gracias a Dios por todo lo recibido, no en este año, sino hasta este año.

Hebreos 12:28-29 “28Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 29porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

Nosotros hemos entendido que en Adán perdimos un huerto, pero que Jesús vino a darnos un reino, su reino. Ese reino, dice el escritor de Hebreos, es inconmovible, que significa: que no se altera con el paso del tiempo y que no se puede conmover con lágrimas y cambiar, es un reino al que no lo mueven tus lágrimas, lo único que lo mueve es tu fe.

Sabemos que un día el mundo será zarandeado, será sacudido con su segunda venida, pero a nosotros se nos ha dado la protección de vivir en su reino y por lo tanto, seremos guardados de toda tribulación.

Pero también entendemos que nuestra vida tiene sus propias sacudidas, pero al vivir en el reino de Cristo, estamos protegidos de todas ellas, así que, dado que nosotros estamos protegidos y guardados en ese reino, dice la Escritura, tengamos gratitud y expresemos nuestra gratitud sirviendo en el reino.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Quiero expresar mi gratitud.

 

III      LA IMPORTANCIA DE LA GRATITUD

Quiero empezar hablando de la importancia de ser agradecidos.

Un día Jesús hizo un milagro a diez leprosos y solo uno fue agradecido, y Jesús preguntó por los otros nueve.

Lucas 17:15-17 “ 15Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”

De aquí podemos concluir que la importancia de la gratitud radica en que la gratitud te acerca a Cristo. Cuando eres agradecido por lo que tienes y aun por lo que no tienes, eso te abre las puertas a la presencia de Dios.

La gratitud te abre la puerta al Lugar Santísimo.

Déjeme te lo explico de esta otra manera: En la antigüedad, la presencia de Dios habitaba en el tabernáculo y después en el Templo, y éstos estaban construidos de la siguiente manera: Hasta el fondo estaba el Lugar Santísimo, con el arca del pacto donde habitaba la mismísima Presencia de Dios, a este lugar solo el sumo sacerdote podía entrar una vez al año, y era para pedir perdón por los pecados del pueblo.

Antes estaba el Lugar Santo, que es figura de Jesucristo, desde donde los sacerdotes hacían los cultos, para pasar al lugar Santísimo había que pasar por el Lugar Santo, por eso Jesús dijo que nadie puede ir al Padre si no es a través de él, afuera estaban los atrios o patios donde se quemaban las ofrendas y se lavaban los sacerdotes para poder entrar al Lugar Santo, y para entrar a los atrios había varias puertas por todo el derredor de la construcción.

Todo este caminar empieza con la gratitud.

Salmo 100:4 “4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.”

Lo primero que nos dice la Palabra que debemos hacer al entrar por sus puertas hacia la presencia de Dios es ser agradecidos, “entremos por sus puertas con acción de gracias”. La gratitud es la llave que abre la puerta del camino hacia la presencia de Dios.

Ojo con esto: Cada domingo es día del Señor y los servicios son una réplica de lo que pasaba en el tabernáculo y después en el templo; empezamos dándole gracias a Dios por este día, seguimos con alabanzas, damos una palabra desde el Lugar Santo, figura de Jesús, Jesús es el Verbo hecho carne, la palabra de Dios hecha carne, y al final, usted puede, por el sacrificio de Jesús en la cruz al derramar su sangre, usted pueda entrar en el Lugar Santísimo ante la misma presencia de Dios. Cuando los invitamos a orar al final, a ponerse de pie o pasar al altar, esa es una figura del sacerdote entrando al Lugar Santísimo.

Así que, si queremos permanecer en la presencia del Dios Altísimo, debemos empezar por ser agradecidos, esa es la puerta de entrada a la presencia de Dios.    

 

IV     CINCO FORMAS DE EXPRESAR NUESTRA GRATITUD

Quiero mostrarte cinco formas de expresar nuestra gratitud, porque no solo se trata de ser agradecidos, sino de expresar nuestra gratitud.

1)    Alabándolo.- Reconociendo que todo lo que tenemos y que todo lo que hemos logrado proviene de Él.

1 Crónicas 29:14 y 16 “14Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.  16Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo."

2)    Festejándolo.– Haciendo fiestas en su honor. Cada domingo que celebramos su día lo hacemos para darle honor a Dios.

Éxodo 5:1 “1Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.”

3)    Sirviéndolo.- Participar en todo lo que se hace en su obra con alegría de corazón.

Salmo 100:2 “2 Servid a Jehová con alegría;”

4)    Dando testimonio.- Dejando que otros miren lo que Jesús está haciendo en ti y hablándoles de ello.

1ª Pedro 2:9 “9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;”

5)    Honrándolo con tus bienes.-

Proverbios 3.9-10 “9  Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.”

Cuando tú honras a Dios dando para su obra diezmos, ofrendas y primicias, la promesa es que serán llenos tus graneros con abundancia. La, próxima semana será el primer servicio del año 2019, y haremos un servicio de primicias, explicaremos que son las primicias y cómo ve Dios las primicias.

Pero de lo que se trata es de honrar a Dios con todo lo tuyo, tus bienes, tu tiempo, tu cuerpo, tu sacrificio, con todo.

 

V       EL PODER DE LA GRATITUD

(NTV) Filipenses 4:6-7 " No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús."

La gratitud tiene el poder de vencer el afán y a las preocupaciones trae esa paz en la que se puede vivir y mantenerse confiado en Dios. Dele gracias en todo tiempo a Dios y usted experimentará La Paz de Dios que supera todo entendimiento.

 

VI      MINISTRACIÓN

Estamos próximos a cumplir 15 años de haber recibido al Señor y desde el primer día, no hemos dejado de servirlo. Primero le quiero dar gracias a Dios por dejarnos servirle, algunos de los que están aquí Dios nos dio la oportunidad de ser nosotros quienes les lleváramos el mensaje de salvación, y hoy siguen a los pies de Cristo.

Quiero dar gracias por todos los servidores, por todo su servicio juntos. Gracias, desde los que están dando la bienvenida, hasta los que ponen una botella de agua para mí, y los que no se ven cada domingo, los de Escuelita Bíblica y Cuneros.

Y también quiero aprovechar este día para darle gracias a Dios por ustedes, porque nos permiten acompañarlos en su caminar en Cristo Jesús, porque cada semana nos permiten entrar en sus corazones con una palabra de parte de Dios.

Gracias damos a Dios por sus vidas y a ustedes les decimos, gracias por dejarnos ser sus pastores, gracias de verdad.

Expresamos nuestra gratitud a Dios por todos los momentos que nos ha permitido pasar hasta este día, y no sólo este año, los buenos y los malos, porque nos ha enseñado a convertir los malos momentos en buenas experiencias y los buenos momentos en humildad.

En Cristo Jesús no hay desperdicio, nada se desperdicia si Jesús está en ti y tú en Él.

Así que demos gracias a Dios por todo lo que nos ha dejado vivir hasta este día, ¿no cree? Y así mantenernos en la dirección correcta para todos los días estar en su presencia.

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