Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

La semana pasada hablamos de la importancia de saber escuchar correctamente, pues podemos escuchar la voz del Espíritu Santo para hacer la voluntad de Dios en nuestras vidas o podemos escuchar otras voces que nos pueden desviar de nuestra asignación divina.

Si bien es cierto, debemos saber escuchar también debemos saber hablar.

Hoy Dios nos quiere enseñar acerca de la importancia de saber hablar lo bueno, lo que está alineado a su corazón.

 

II              INTRODUCCIÓN

 

Vamos a la Biblia.

Mateo 12:33-34 “33O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. 34¡Generación de víboras!  ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

Aquí Jesús nos está enseñando que lo que hablamos es un fruto de lo que hayamos sembrado en el corazón, por eso dice: De la abundancia del corazón habla la boca.

El corazón es el como el árbol y las palabras son el fruto de ese árbol.

Mateo 12:35-36 “ 35El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 36Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.”

No solo es importante distinguir entre buenas obras y malas obras, sino distinguir entre buenas palabras y malas palabras, porque la palabra de Dios dice eso dice: que de toda palabra ociosa daremos cuenta en el juicio.
La palabra ociosa en el original es la palabra griega Argos que significa: Inactiva, ineficaz, descuidada, inútil y vana. Debemos cuidar no hablar palabras descuidadas e inútiles a los propósitos de Dios 

Y por si nos quedara alguna duda de la importancia de las palabras que hablamos, el verso 37 dice:

Mateo 12:37 " 37Porque por tus palabras serás justificado (absuelto), y por tus palabras serás condenado."

Así que, si debemos poner atención a lo que dice el Espíritu Santo, también debemos poner mucha atención a lo que decimos nosotros, a lo que hablamos, si queremos hacer nuestra asignación y si queremos llegar lejos en nuestra vida, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Mi voz me llevará lejos.

 

III            LA VOZ DE TUS GIGANTES QUERRÁN ALEJARTE DE TU PROPÓSITO     

En el pasaje de David contra Goliat podemos encontrar una riqueza de sabiduría acerca del impacto que tienen las palabras en nosotros.

Goliat desafía al ejército de Israel.

Los filisteos y los Israelíes estaban puestos en orden de batalla, cada uno en un monte y el valle de Ela en medio de ellos. Ninguno de los dos ejércitos quería comenzar la batalla, puesto que eso implicaba ir a atacar al otro y subir a su monte y eso era darle mucha ventaja al que se quedara arriba en el monte esperando.

Y en ocasiones como estas era común que se convocara a una pelea de uno contra uno, y entonces Goliat se paró delante de su ejército y comenzó a hablarle al ejército Israelí para que pusieran a uno a pelear contra él:

1 Samuel 17:8(b)-11 “Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. 9Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. 10Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. 11Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.”

Este es el efecto de escuchar otras voces en vez de escuchar las voces que vienen de parte de Dios: Harán que tengas miedo de enfrentar a tus gigantes.

Todo lo que escuches que no provenga de Dios te provocará emociones negativas como el temor, la tristeza, la angustia, la desesperación, etc. y todas esas voces no te dejarán avanzar.

                       

Esas otras voces te harán huir.

 

Dice la palabra que el gigante venía dos veces al día a hablarles y lo hizo por cuarenta días, así que el gigante volvió a hablarles, diciendo:

 

1 Samuel 17:23(b)-24 “el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David.24Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.”

Y este es otra consecuencia de escuchar voces equivocadas: Te harán desistir de enfrentar a tus gigantes.

Tener miedo no es el mayor problema, de hecho, se define a alguien valiente como aquella persona que a pesar del miedo enfrenta sus desafíos (sus gigantes), pero el miedo que viene de oír otras voces, ese, te hará no querer ni siquiera enfrentar tus propios desafíos.

Tus desafíos en la vida son, por mencionar alguno de los más comunes: La baja auto estima, no creerte capaz de salir adelante o de lograr tus sueños, no creerte merecedor de las bendiciones de Dios y su abundancia, vivir rodeado de pleitos y conflictos, la escasez, la enfermedad, no confiar en que Dios tiene un plan para ti y tus generaciones, estar lleno de heridas emocionales, etc.

 

IV            EL CAMPO DE BATALLA Y LAS ARMAS

Pero usted me dirá, Pastor ¿No nos iba a hablar del poder de las palabras, seguimos hablando de los peligros de escuchar? 

Lo que pasa es que el habla está conectada con el oído, por eso las personas que son sordas no pueden hablar, porque no han oído las palabras para poderlas reproducir.

He visto milagros en gente sordomuda, que recibe el milagro de poder oír, pero no sabe pronunciar palabras, solo pronuncia sonidos, porque ahora tendrá que aprender a hablar, pero lo podrá hacer porque ya puede oír. ¿Me sigue? 

 

Volvamos con David y Goliat:

Se habla lo que se oye.

Cuando llegó David al campo de batalla, porque su padre lo había enviado a saber si sus hermanos estaban bien, David oyó la voz de Goliat y David habló, porque sabía David que, si bien es cierto, el campo de batalla es nuestra mente (con lo que oímos), nuestra primera arma de guerra son las palabras, por eso David habló y dijo:

1 Samuel 17:26(b) “¿Quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Identidad y posición.

No lo pensó, lo habló. Aquí David está asumiendo que Goliat está desafiando al ejército del Dios viviente, porque sabe que no peleará solo, sino que Dios estará con él.

Pero más adelante, cuando ya se para David frente a Goliat, sube de nivel la batalla, diciendo:

1 Samuel 17:45-46 “ 45Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.”

Aquí vemos que Goliat siguió hablándole a David y David, que oyó su voz, pero estaba más llena de la voz del Espíritu de Dios, le contestó diciendo: Vengo en nombre de Dios, a quien tú has provocado. David estaba subiendo de nivel la batalla, primero dijo que él pelaría era contra el ejército de Dios y ahora le dijo que él pelearía contra Dios.

Y termina diciéndole cual será el desenlace de la batalla: Dios te entregará en mi mano, yo te venceré y toda la tierra sabrá que Dios está conmigo y con Israel. Esto no es arrogancia o petulancia, esto es la fe, la certeza de que tus batallas las pelea Dios, y no solo las pelea, las gana Dios y te entrega en tu mano la victoria.

Y así es como debemos enfrentar nuestras batallas: No vamos a poder dejar de escuchar voces enemigas, pero si estamos más llenos de la voz de Dios, podremos hablarle a nuestro problema, desafío o condición y hacerle saber que Dios pelea nuestra batalla y que él nos dará la victoria.

 

V             LA FE ES UN FRUTO DE LO QUE HAY EN NUESTRO CORAZÓN

El libro de Romanos enseña que la fe viene por el oír, pero se activa por el hablar, cuando dice: Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Imagínate, si tus palabras te pueden llevar a la salvación eterna, ¿Qué no podrán hacer en la tierra por ti? Todo.

Si bien es cierto, la voz del Espíritu Santo te dirá tu asignación, es tu voz la que te llevará hasta ahí.

Primero lo hablas y luego lo haces.

Proverbios 18:20-21 “ 20 Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios.21 La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.”

Te saciarás de lo que hables, tus palabras serán palabras que produzcan vida o que produzcan muerte.

Hablar en público y en privado.

Pero no me refiero a las palabras que hables en público, esas generalmente son buenas palabras, tus batallas, tus desafíos, tus gigantes son espirituales, por lo tanto, las palabras que están llenas de poder son las que hablas cuando la gente no te ve, en tus áreas de confianza, donde pierdes la consciencia de que te tienes que cuidar o medir, donde le das rienda suelta a lo que hay en tu corazón, generalmente eso sucede cuando estás hablando contigo y en tu casa con los de confianza.

Sin lugar a duda, la voz más importante del Espíritu Santo es la que oyes en el aposento. Todo el día puedes estar oyendo su voz, pero la voz que él quiere que oigas para que hables con poder, es la que oyes en el aposento, a solas.

Y ahí es donde debes librar tus batallas en contra de tus gigantes, de tus grandes desafíos, que tal vez, solo tú conoces, ahí vencerás toda adversidad cuando creas en el poder que Dios ha puesto en tu boca.

Jesús enseñó que tener fe implica hablar esa fe.

Marcos 11:22-24 “22Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 24Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”

La fe en Dios se demuestra hablando a los grandes montes de nuestra vida, esos que nos detienen, que no nos dejan avanzar, que nos separan de nuestras asignaciones y propósitos.

Jesús enseña en este pasaje: Si tienes fe en Dios, háblale a tu monte, sin dudar, creyendo que se quitará de enfrente de ti. Y los manda a orar, diciendo: Por tanto, les digo que todo lo que pidan (hablando) en oración, crean que lo recibirán y les vendrá.

No necesitas pararte delante de un público a decretar lo que habrá de venir en tu vida, eso no es correcto, el principio si, el lugar no. Habla las cosas que hayas oído de Dios en tu aposento, creyendo que eso recibirás y eso habrás de recibir.

 

VI            MINISTRACIÓN

Hoy es un día para subir el nivel de fe en las palabras que salen de tu boca. ¡Aleluya!

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