Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Quiero resumir el mensaje de hoy en una frase: Vivir bajo el pacto de la ley es muy complicado, pero peor, es querer vivir un evangelio mezclado entre la gracia y la ley de los diez mandamientos.

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Hoy Dios nos va a mostrar en su palabra lo peligroso que es querer mezclar la gracia con la ley, para que nos esforcemos en creer sólo en la gracia consumada por la obra de la cruz de nuestro Señor Jesús.

Como le dijo el Apóstol Pablo a Timoteo:

2ª Timoteo 2:1 “1Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. ”

 

II          INTRODUCCIÓN

Sin lugar a duda a Dios le gustan las cosas puras y no mezcladas, ¿se acuerdan cuando dijo esto?

Mateo 9:17 “17 Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, se reventarán los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así ambos se conservan.”

Dios quiere que lo nuevo se eche en lo nuevo, no nos recomienda combinar lo nuevo con lo viejo porque lo viejo no va a resistir.

Combinar el nuevo pacto de la Gracia con el viejo pacto de la ley hace que se derrame el vino de la Gracia.

Apocalipsis 3:15-16 “15 Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! 16 Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca.”

Dios no quiere “las medias tintas”, o dentro o fuera, o frío o caliente, pero no una mezcla que dé tibio, porque eso le provoca arcadas y ganas de vomitar, ¿cierto?

Pues mire lo que el apóstol Pablo le dice a los Gálatas, por mezclar el evangelio de la gracia con otras cosas:

(NVI) Gálatas 1:6-7 “Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.”

Tergiversar es desfigurar o interpretar erróneamente las palabras o los hechos.

Por eso, mezclar la gracia con los mandamientos de la ley es algo que a Dios no le agrada, porque eso solo produce confusión y mala interpretación de las Escrituras.

Cuando le añadimos a la gracia nuestros propios esfuerzos para ser justificados (correctos delante de Dios), anulamos la gracia y menospreciamos, sin darnos cuenta, la obra de amor en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: ¡MEZCLA PELIGROSA! La gracia y la ley de los mandamientos.

                 

III         LA MALA DOCTRINA ES PEOR QUE LA MALA CONDUCTA

Déjeme contarles la historia de cómo trató el Apóstol Pablo a los Gálatas y cómo trató a los Corintios, y veremos que le molestaba más si la mala doctrina de uno o la mala conducta del otro.

Los gálatas.

(NVI) Gálatas 3:1-3 “1 ¡Gálatas torpes! ¿Quién los ha hechizado a ustedes, ante quienes Jesucristo crucificado ha sido presentado tan claramente? 2 Sólo quiero que me respondan a esto: ¿Recibieron el Espíritu (que es la gracia) por las obras que demanda la ley, o por la fe con que aceptaron el mensaje? 3 ¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu (la Gracia), ¿pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos?”

La ley de los diez mandamientos y las 613 leyes del pentateuco, que son los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, pedían el esfuerzo humano para estar correctos delante de Dios, por eso Pablo los amonesta diciéndoles “torpes”, otra versiones dicen: “tontos” o “necios”.

Los corintios.

(NVI) 1ª Corintios 5:1 “Es ya del dominio público que hay entre ustedes un caso de inmoralidad sexual que ni siquiera entre los paganos se tolera, a saber, que uno de ustedes tiene por mujer a la esposa de su padre.”

Este era un pecado frecuente entre los corintios, la fornicación.

(NVI) 1ª Corintios 6:1 Y 18 “Si alguno de ustedes tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a presentar demanda ante los inconversos, en vez de acudir a los creyentes? 18 Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.”

Y si usted lee las cartas a los corintios se portaban terrible, ellos fueron los que hacían mal la cena del Señor:

(NVI) 1ª Corintios 11:20-21 “20 De hecho, cuando se reúnen, ya no es para comer la Cena del Señor, 21 porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, de manera que unos se quedan con hambre mientras otros se emborrachan.”

Pero Pablo nunca les dijo insensatos, o torpes o necios, no, mire como les habla, a sabiendas de que tenían malas conductas.

(NVI) 1a Corintios 1:4-9 “Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.Siempre doy gracias a Dios por ustedes, pues él, en Cristo Jesús, les ha dado su gracia. Unidos a Cristo ustedes se han llenado de toda riqueza, tanto en palabra como en conocimiento. Así se ha confirmado en ustedes nuestro testimonio acerca de Cristo, de modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo. Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.”

¿Se da cuenta de la diferencia en el trato que les daba el Apóstol Pablo?

A los gálatas los trataba así porque ellos mezclaban la gracia con los mandamientos de la ley, ¿Se acuerda el versículo que le leí al inicio de la prédica que le da título al mensaje?

(NVI) Gálatas 1:6-7 “Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.”

Pablo estaba más molesto con los gálatas por estar mezclando la gracia con la ley y hacer de eso un evangelio diferente, una doctrina equivocada, que con los corintios que tenían muy malas conductas.

La mala doctrina es peor.

¿La razón de esto? Que Pablo sabía que a los ojos de Dios ¡creer la mala doctrina es peor que mostrar mala conducta!

Es decir, la mala doctrina es mucho peor que la mala conducta, porque la mala doctrina de mezclar la gracia con la ley de los mandamientos y los esfuerzos propios, anulan la gracia.

En cambio, si se predica la gracia, la gracia te enseñará y te dará el poder para vencer tu mala conducta.

Ejemplo de la lavadora de ropa sucia.

Déjame ponerte un ejemplo para explicarme mejor:

Imagínate que la mala conducta es como ropa sucia y la gracia es la lavadora de ropa, pero cuando a la gracia la mezclas con la ley de los mandamientos y del esfuerzo propio, la lavadora de se descompone.

 

Recuerdas que aún en la gracia seguimos pecando, es decir, sigue saliendo ropa sucia, pero como la gracia es lavadora, te limpia la ropa, en cambio, cuando no hay lavadora porque mezclamos la gracia con la ley, la ropa sucia no se podrá lavar, se acumulará y apestará.

        

Por eso a los ojos de Dios es peor la mala doctrina que la mala conducta, porque la mala conducta con la gracia se limpia, en cambio, la mala doctrina provoca malas conductas que no podrán ser limpiadas.

        

Por eso el apóstol Pablo se enojó mucho más con los gálatas, que estaban mezclando la gracia con la ley, que con los corintios, que “su único” problema eran sus pecados, pero vivían en la gracia, porque hemos entendido que la gracia es la solución a la mala conducta.       

        

 

IV      TUS ESFUERZOS TRAEN DERROTA

 

Algo que podemos entender para no caer en la tentación de mezclar la gracia con la ley de los mandamientos y los esfuerzos propios es que, tus esfuerzos por cambiar, por ser transformado o ser mejor, lo único que traerán será derrota.

Pongamos atención a estos versículos y seguro nos quedará más claro:

Romanos 7:7-8 “7¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. 8Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.”

Entre más quiere el hombre cambiar y dejar de pecar mirándose a través de la ley de los mandamientos y de los esfuerzos propios, más difícil, pues lo mismo que está usando para querer cambiar es lo que aviva el pecado.

Y esto le ha pasado al hombre desde que “pidió” la ley diciendo que ello harían todo lo que Dios les pidiera:

(NVI) Éxodo 19:7-8 “Moisés volvió y convocó a los ancianos del pueblo para exponerles todas estas palabras que el Señor le había ordenado comunicarles, y todo el pueblo respondió a una sola voz: Cumpliremos con todo lo que el Señor nos ha ordenado.”

Después de haber dicho que por sus esfuerzos cumplirían todo lo que Dios les había mandado, aún estaba Moisés arriba del Monte Sianí hablando con Dios, cuando el pueblo hizo esta atrocidad.

(NVI) Éxodo 32:7-8 “Entonces el Señor le dijo a Moisés: —Baja, porque ya se ha corrompido el pueblo que sacaste de Egipto. Demasiado pronto se han apartado del camino que les ordené seguir, pues no sólo han fundido oro y se han hecho un ídolo en forma de becerro, sino que se han inclinado ante él, le han ofrecido sacrificios, y han declarado: “Israel, ¡aquí tienes a tu dios que te sacó de Egipto!”

Más tardaron en prometer que ellos cumplirían con todo lo que Dios les mandara, que en no poder cumplir su promesa, ¿la razón?

(NVI) 1a Corintios 15:56 " 56 El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley.”

¿Por qué no pudieron dejar de pecar de idólatras? Porque confiaron en sus propios esfuerzos, que es confiar en la ley y precisamente es la ley la que le da más fuerza al pecado que queremos cambiar.

El dinosaurio rosado.

Es como si quisieras no imaginar un dinosaurio rosado, y digas: “No voy a pensar en un dinosaurio rosado, no voy a pensar en un dinosaurio rosado” y así estuvieras todo el día, entre más digas dinosaurio rosado, más veces te lo vas a imaginar.

Así actúa la ley de tus esfuerzos propios, entre más confíes en que ellos te van a ayudar a cambiar o a dejar de pecar o dejar de tener esos malos pensamientos, son tus esfuerzos los mismos que te llevarán a seguir cometiendo esos pecados o esas actitudes.

En cambio si le dices al Señor: Señor, yo no puedo cambiar nada de mí con mis esfuerzos, pero tú sí puedes cambiarme, por el poder de tu obra consumada en la cruz.

Y sales de tu casa con ese pensamiento o con esa oración, la gracia derramada en la cruz tiene el poder para cambiarte, para que dejes de pecar o dejes de tener esos malos pensamientos o actitudes.

No estarás pensando en tus propios esfuerzos y dejarás que obre la cruz de Cristo por tu fe en todo lo que representa su sacrificio en la cruz.

¿Me pudo seguir hasta aquí?

 

V       LA GRACIA TRAE VICTORIA

Así como tus propios esfuerzos traen derrota cuando se trata de cambiar, ser transformado, dejar de pecar o dejar de fallar, la gracia sí nos da la victoria para ser cambiados y transformados sin esfuerzos.

Estas son algunas de las razones más importantes:

(NVI) Romanos 6:14 “14 Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia.”

Cuando dejas de querer fallar y llamas a la gracia para ello y dejas de someterte bajo el pacto de la ley, que son tus propios esfuerzos para cambiar, la gracia por si sola comienza a actuar limpiándote, transformándote y restaurándote.

Por eso dice la Escritura:

Romanos 5:20 “ 20Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; ”

Esto significa que, entre más predican la ley más abundará el pecado, porque predicar la ley es como echarle leña al fuego o querer apagar el fuego con gasolina.

¿Qué es mayor, tus pecados o la gracia? La gracia de Dios siempre es mayor. Así que donde halla mucho pecado o muchas fallas, más abundará la gracia para ti.

Por eso dice la Escritura:

1a Corintios 15:56-5756 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

Esto significa que:

El pecado nunca podrá detener el fluir de la gracia, pero la gracia de Dios siempre detendrá el pecado.

 

VI      MINISTRACIÓN

No mezcle la gracia con la ley de los mandamientos y de los esfuerzos propios, crea que entre más esfuerzo haga usted por cambiar más derrotas tendrá, en cambio, cuanto más confíe en la gracia de nuestro Señor Jesús, más victorias vendrán.

Confíe en la sobreabundante gracia que hay sobre usted y apártese de esa mezcla peligrosa que le puede estallar en cualquier momento.

¡Aleluya!

 

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