Predicaciones

Luis David Meza
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Apocalipsis 3:7-8 “7Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: 8Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.” Aquí está diciendo que Dios es el que abre las puertas y que nadie puede cerrarlas y que cierra puertas y que nadie puede abrirlas. Me llama la atención que el Señor está hablando de puertas. Las puertas son los accesos para entrar pero también para salir de algún lugar. Puertas significan oportunidades.
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DOS TIPOS DE PUERTAS

Mateo 7:13 “13Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”
            Aquí está hablando de salvación, y perdición, de vida y muerte, pero también está hablando de condiciones de vida y condiciones de muerte, de encontrar lo que anhelamos o de perder lo que anhelamos.
      
Hoy el tema se llama: Las Puertas Estrechas.
Está hablando que hay puertas anchas y puertas angostas.
           
En las puertas anchas es fácil entrar, pero la recompensa es poca. En las puertas angostas es más difícil entrar pero la recompensa es mucho mejor.
Hay muchas formas de perderse la vida eterna. Su puerta es muy ancha. En cambio ganarse la vida eterna sólo hay una forma. Su puerta es estrecha. Se llama Jesús. Jesús dijo Yo Soy el Camino, la Verdad y  la Vida y nadie va al Padre si no es por mí. Una sola puerta.

Pero en un sentido más amplio, generar condiciones de vida, como alegría, bienestar, salud, prosperidad o condiciones de muerte, como  tristeza, escasez, pobreza, enfermedad, soledad, etc. Depende de qué tipo de puerta estamos abriendo o cerrando.

Por ejemplo: por la puerta de la vida entramos todos, hoy somos más de 6 mil 600 millones de personas, pero a medida que avanzamos no todos logran entrar por una puerta más estrecha llamada “ser un buen trabajador” donde implica ser diligente, esforzado, preparado. O por la puerta llamada “matrimonio para toda la vida”, donde implica ser humilde, paciente, perdonador, y saber amar. O hablando de nuestra visión de “hacer discípulos”, muchos entran por la puerta ancha de la iglesia, pero menos entran por la puerta de un encuentro y aun menos por la de la Academia para seguirse preparando, y menos aún por la de terminar la Academia, y después por la de abrir una célula, cuidar  gente, etc. Porque cada puerta estrecha nos implica un esfuerzo.
 
EL TAMAÑO DE LA PUERTA TE RETA
            Poner el ejemplo: pedir 6 varones. Si yo les dijera que el tamaño de la puerta caben 6. Den un paso y Entren. Y ahora la puerta es del tamaño de 4 personas. Entren. Y si fuera de del tamaño de 2. Entren. Y si fuera del tamaño de uno. Entren. Ahora se ve más claro, para entrar hay que esperar más, eso implica paciencia, carácter, seguro más preparación.
            Pero al lado de esa puerta angosta siempre habrá una puerta ancha que te dirá: “no tienes que esforzarte”, “no te comprometas”, “No hay que esperar”, “No te exige nada”; estas puertas son tales como el divorcio, renunciar a lo que haces, desertar de la escuela, seguir gordito, No cuidar tu cuerpo, No levantarte a orar, los pleitos conyugales y/ o familiares, buscarte otra u otro, etc.
 
LO QUE SIGNIFICA HACER ESFUERZO
Lucas 13:22 “22Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén. 23Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: 24Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”
            Las puertas angostas requieren de esfuerzo, preparación, paciencia, atención, claridad para no equivocarte y unción. Cuando la puerta es estrecha la fila se hace más larga y tardo más tiempo en llegar a la entrada de la puerta.
            La palabra dice que muchos procuran entrar y no pueden, y ¿sabe por qué? Porque sólo procuran, sólo intentan, pero no se esfuerzan.
La palabra esfuerzo significa según el diccionario: “el empleo enérgico de la fuerza contra la resistencia”.
 
            No vas a entrar por esas puertas angostas que te darán vida sino te esfuerzas, si no empleas tus energías en hacerlo. Tienes que luchar con todas tus fuerzas. No dudo de las buenas intenciones de todos ustedes por salir adelante, por lograr sus anhelos, aún por querer tener una mejor relación con Dios, con Jesús y con el Espíritu Santo, en este último caso, no lo vas a lograr si no te esfuerzas por orar todos los días, por asistir a los grupos en casa que aquí formamos, por entrar a un encuentro, por cursar la academia, y a todas las actividades que te darán esa mejor relación.

            Otra definición de esfuerzo es “La adquisición de elementos costosos para conseguir un fin.”
            Quieres la recompensa pero no quieres que te cueste. Muchos no entran por esa puerta angosta por que no quieren gastar en un ramo de flores o un regalo para tu esposa cada x tiempo, o para preparar una cena en casa con unas velas, algo que la halague. Muchos no vienen porque no tienen dinero o tienen que “ahorrar” y le quitan a Dios su parte, pero no dejan de rentar películas los fines de semana o comprar cualquier bien superfluo.
           
Entrar por las puertas angostas cuesta un poco, ni siquiera mucho, pero cuesta.
Acuérdate la vida es un regalo, pero la buena vida es una recompensa. No pidas una buena vida si no estás dispuesto a hacer un buen esfuerzo y pagar un precio por lograrla.
Porque el precio ya lo pagó Jesús, El vino y se crucificó para darnos vida y vida en abundancia. Pero a ti y a mí nos va a costar un precio entrar por esa puerta angosta. No el precio, ese, ya lo pagó Él.
 
DEBEMOS ESTAR PREPARADOS
Mateo 25:1-12 “1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. 2Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. 3Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! 7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. 8Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. 13Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”

            Ser prudente implica estar preparados y esforzarse. Ser insensato es no estar preparados y no esforzarse.
            Esto puede pasarte con las puertas que Dios te abra. Tal vez te ha abierto muchas puertas y las has desaprovechado por no estar preparado.
            Ambas tenían lámparas y aceite; pero cinco de ellas no se prepararon para aguardar el tiempo necesario que implica querer entrar por una puerta estrecha, se prepararon solo para entrar por una ancha, las que son rápidas pero de recompensas limitadas.
            El aceite representa muchas veces en la Biblia la Unción del Espíritu Santo. Si se te acaba estas perdido, imagínate si no la tienes. Tienes que buscar esa Unción que viene del Espíritu Santo.
            Si quieres pasar por las puertas por donde todo el mundo pasa, solo tienes que hacer lo que hace todo el mundo, pero si quieres recibir lo que pocos reciben, tienes que hacer lo que pocos hacen.
            Todos somos iguales ante los ojos de Dios, pero tenemos que hacer cosas diferentes para ganarnos el tomar esas oportunidades.
 
DE  LO NATURAL A LO ESPIRITUAL Y VICEVERSA
Salmo 110:4 “4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.”

Cuando Dios te abre las puertas y te las mantiene abiertas, debes darle gracias y alabarle.

Pero yo he aprendido y he enseñado que lo espiritual afecta a lo natural, y de la misma forma lo natural afecta lo espiritual. Así que si la puerta que estas buscando que se abra no se ha abierto, ¿Qué puedes hacer para que se abra? Dale gracias y alábale todo el tiempo. Lo alabas con tus cantos, con tus saltos, con tus palmas, con tus oraciones, con tu intimidad. Alábale sin cesar. Y siempre se agradecido con lo que tienes y con lo que aún no tienes.
 
LA PUERTA QUE DIOS NO VA ABRIR.
            Hay una puerta que Dios no va a abrir, que Jesús no va abrir. ¿Quieres saber cuál es?
Apocalipsis 3:20 “20He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
            La de tu voluntad. Él le habla a todos, pero abrirle la puerta para que entre en tu vida, y sean tan íntimos que cenarán juntos tú y él, es tu voluntad.
            Tu voluntad es una puerta que sólo la puedes abrir tu, por cuanto el es justo y te dio desde que te diseñó, el libre albedrío, que no es otra cosa que tu voluntad para decidir qué hacer.
            Se prudente un día como hoy y ábrele la puerta de tu voluntad para que el pueda entrar en ella y cenar todos los días contigo.
Mateo 7:24-27 “24Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Todas las palabras que Dios te envía a través de una Tierra de Reino, una clase de la academia o un servicio dominical, son para que las pongas por obra y te esfuerces en hacerlo. Edificar una casa sobre rocas requiere un esfuerzo, pero dará frutos. Edificar sobre la arena, requiere menos esfuerzo, pero pronto se caerá.

Esfuérzate y prepárate. Acepta el costo. Ábrele la puerta de tu voluntad, y dile entra y cenemos.

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