Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

En el mensaje de hoy Dios quiere insistirnos para que recibamos, completamente y sin dudar, el mensaje de la gracia de su Hijo, a lo que hemos llamado en semanas anteriores: Que recibamos el evangelio completo de su gracia.

II          INTRODUCCIÓN

 

Déjeme contarle una historia: Hubo una vez un hombre rico que amaba a su único hijo       por encima de todas las cosas. Como padre e hijo comenzaron a crear una colección de obras de arte. Cada minuto que podían pasar juntos lo invertían en asistir a subastas para adquirir más y más obras de arte, pinturas de Picasso, Rafael, Van Gogh, etc. Con el tiempo su colección llegó a valer una gran fortuna.

 

Un día estalló la guerra y llegó una carta donde decía que su hijo debía enlistarse en el ejército, y así lo hizo. El hijo le escribía constantemente cartas para contarle como le estaba yendo en la guerra, hasta que un día no llegaron más cartas, el padre temió lo peor, y eso que tanto temía ocurrió, llegó un telegrama del departamento de guerra informando que su hijo había sido muerto en mientras intentaba rescatar a otro soldado.

 

Seis meses después, alguien tocó a la puerta, era un joven soldado que llevaba un paquete grande bajo el brazo. El soldado le dijo al padre: Yo soy el soldado al que su hijo rescató, mientras él me sacaba de la zona de peligro, el enemigo le disparó al corazón y murió al instante.

           

El padre hizo pasar al hijo y se sentaron a platicar, el joven soldado le dijo: Su hijo y yo éramos muy amigos, pasábamos horas platicando y él platicaba mucho acerca de usted y de lo mucho que le gustaba el arte.

 

Yo no soy un pintor experto, pero hice está pintura con el retrato de su hijo y quise venir a entregársela. El padre la vio, y entre lágrimas exclamó: Usted ha captado la esencia de la sonrisa de mi hijo, atesoraré esta pintura por encima de todas las demás.

 

Un día el padre solitario murió y se puso en subasta toda su gran colección de pinturas famosas y muy valiosas. El subastador inició la subasta y dijo: Comenzaremos la puja por este retrato del hijo, empezaremos con cien dólares, ¿Quién da cien dólares?

 

Los coleccionistas y expertos en arte que habían acudido a la subasta se burlaban y decían que ya comenzara la subasta de las verdaderas obras de arte, el subastador insistía, ¿cien dólares, alguien ofrece cien dólares? Y nadie decía nada, solo querían que iniciara la verdadera subasta.

 

Al fondo un joven levantó la voz y dijo: Yo no sé de arte, ni de pinturas, no pensaba comprar nada, no tengo cien dólares pero ofrezco cincuenta dólares, es lo único que traigo. Ese joven era el soldado que había pintado el cuadro del hijo. El subastador dijo: Cincuenta dólares a la una, cincuenta dólares a las dos, ¿alguien da cien dólares? Los coleccionistas seguían diciendo: Ya véndasela al joven y pasemos a lo bueno. Cincuenta dólares a las tres. Vendida la pintura del hijo al joven del fondo.

 

Después golpeó con su mazo y dijo: La subasta se ha cerrado. Todos los coleccionistas y expertos no daban crédito y comenzaron a gritar que por qué cerraban la subasta, si ni siquiera había empezado, pero el subastador dijo: Cuando me pidieron que dirigiera esta subasta, me hablaron de una estipulación que había en el testamento del fallecido: Que solo se iba a vender el cuadro del hijo y quien se llevara al hijo, se lo llevaba todo. Así que todas las pinturas y la propiedad donde se encuentran le pertenecen al joven soldado del fondo.

 

Al igual que el padre de esta historia, Dios está buscando personas que valoren y aprecien a su Hijo. Quien recibe al Hijorecibe todas las bendiciones del Padre. Aquel que valora a su Hijo, Dios le da todo lo bueno que tiene.

 

¿Y cómo valoramos a su Hijo? Una de las principales maneras es tomando tiempo para oírle. Oír su palabra de gracia para nosotros, oír lo que Jesús ha hecho por nosotros mediante su sacrificio en la cruz, esa es una de las mejores maneras de valorar a nuestro Señor Jesús.

 

Así que quien se lleva al Hijo, se lo lleva todo.

 

La vida es una subasta y cada quien escoge en lo que ha de invertir y lo que se ha de llevar. Mi consejo es que se lleve al Hijo por sobre todas las cosas, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: La subasta de la vida.

 

 

III         OIGA SU PALABRA DE GRACIA

 

La semana pasada compartimos el pasaje donde Marta estaba afanada y turbada con muchas tareas y María había escogido la buena parte y no le sería quitada: Había escogido sentarse a oír a Jesús y sus palabras de gracia.

 

Por eso el consejo de hoy es: Si quiere llevarse al Hijo y con Él todas las bendiciones del Padre, siéntese a recibir la gracia de Jesús a través de su palabra, usted aumentará su fe y su fe estará bien enfocada en la gracia de Jesús y no en las acciones suyas, ni las buenas ni las malas, sino en la obra de Jesús consumada en la cruz.

 

Conozca más a Jesús.

 

(NVI) 2a. Pedro 2:1 “Que abunden en ustedes la gracia y la paz por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor.”

Entre más conozca a Jesús, más abundará su gracia y su paz en usted. La palabra paz es en hebreo Shalom y en griego Eirene, que significa: Bienestar, tranquilidad, armonía, salud, libre de toda preocupación.

Eso es lo que te da la gracia, abundancia de bienestar en todas las áreas de tu vida. ¿Alguien recibe la Gracia de Jesús hoy?

 

 

IV         LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

 

Déjeme seguir intentando que usted conozca más a Jesús.

 

Mateo 17:1-7 “1Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; 2y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. 3Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. 4Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 5Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. 6Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. 7Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. 8Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.”

En este pasaje suceden cosas muy interesantes, Jesús aparece con Moisés y Elías, Moisés representa a la Ley y Elías a los profetas del Antiguo testamento, y Pedro los quiere poner a los tres en el mismo nivel cuando le dice a Jesús que es bueno que ellos estuvieran ahí para hacerles tres albergues para que durmieran, pero Dios interviene y se escucha su voz y dice: Este es mi Hijo amado, a Él oíd.

 

El Padre está diciendo: Ya no oigan la Ley ni a los profetas, eso ya pasó, ahora quiero que escuchen a mi Hijo, escuchen la gracia.

 

Esto no quiere decir que ya no leamos o estudiemos el Antiguo Testamento, pero si quiere decir que lo leamos con ojos nuevos, con los ojos de la gracia, y veremos como el Antiguo Testamento es una tipología de lo que habría de venir cuando Jesús llegará y nos trajese la Gracia.

 

Las primeras palabras después de la transfiguración.

 

Después de que el Padre aparece en escena y dice: Escuchen a mi Hijo, las primeras palabras del Hijo fueron palabras de gracia: Levántense, No teman. Estas son palabras de gracia ¿No cree?

 

Y esto es lo que Jesús te dice hoy: Levántate, no temas. No sé qué estés pasando, pero Jesús te está diciendo hoy: No temas, todo estará bien. No porque vayas a hacer lo correcto sino por su Gracia.

 

Escondido en los nombres.

 

Una cosa más: Los discípulos que estaban con Jesús en este momento de la Transfiguración fueron: Pedro, Jacobo y Juan. Pedro significa “piedra”, Jacobo significa “suplantador” y Juan significa gracia, si los juntamos, ellos están diciendo: La piedra fue suplantada por la gracia.

 

Y eso son los ojos y los oídos nuevos que necesitamos para ver y escuchar a Jesús como María lo hizo delante de la preocupación, la aflicción y el enojo de Marta.

 

 

V          DE LA EXIGENCIA A LA GRACIA

 

En el capítulo 5 del Libro de Mateo encontramos las bienaventuranzas, conocidas como el sermón del monte:

 

Mateo 5:1-4 “1Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: 3Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”

Y así hasta el versículo doce. Pero ahí no acaba el sermón del monte, sino lo abarcan los capítulos 5, 6 y 7 del Libro de Mateo, Jesús está hablando en todos estos capítulos del alto estándar que se demandaba del hombre, ustedes son la sal de la tierra, ustedes son la luz del mundo, habló de la Ley, la ira, el divorcio, el adulterio, los juramentos, el amor hacia los enemigos, la oración, el ayuno, la limosna, las riquezas, el afán, la ansiedad, y muchas cosas más que demandaban del hombre algo que no podría cumplir.

Por ejemplo, con respecto a la Ley dijo:

Mateo 5:17 “17No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”

Y después les dice:

Mateo 5:21-22 y 27-28 “21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

Jesús vino a enseñarles que si ni siquiera habían podido cumplir la Ley, ahora él se las estaba subiendo de dificultad, y todo esto para que “se dieran cuenta” que con sus obras nada podrían lograr sino solo creyendo en Él y en su gracia, en que Él había venido para consumarlo todo.

 

La imagen mental de pecadores.

 

Por eso, después de hablarles tres capítulos enteros de exigencias y más exigencias imposibles de cumplir, donde la imagen mental que estaba logrando en ellos era que siempre serían grandes pecadores, al bajar del monte les enseña esto:

 

Mateo 8:1-3 “1Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. 2Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 3Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.”

Para los judíos los leprosos eran grandes pecadores, que por su pecado habían recibido ese horrendo castigo, eran tan indignos que eran enviados a las afueras de la ciudad y nadie podía verlos, ni oírlos, mucho menos tocarlos, ellos llevaban una campana para anunciarse e iban diciendo: impuro, impuro, todo para evitar que alguien los tocara por accidente, porque ellos creían que el que los tocaba quedaba tan impuro como el leproso.

 

La fe del leproso pidiendo Gracia. 

 

Pero Jesús vio la fe de ese leproso pidiendo gracia, porque primero le dice: “sé que puedes limpiarme”- Eso es fe, y después le dice: “si quieres, puedes limpiarme”- eso es pedir gracia, Jesús lo toca, lo sana y le dice: Quiero, sé limpio.

 

Esa es la gracia de la que estamos hablando, Jesús quiere sanarte, quiere bendecirte en tu familia, en tu matrimonio, en tus finanzas, en todo, él quiere, solo hace falta que tú lo creas y quieras recibirlo todo como ese leproso.


Jesús enseñó con este acto: En la Ley, el impuro contamina al más puro, en la gracia, el Puro limpia hasta al más impuro.

 

¿Está usted viendo y escuchando a Jesús, la persona de la gracia?

VI         NO ARMES AL ACUSADOR DESARMADO      

 

Santiago 2:10-11 “10 Porque el que cumple con toda la ley pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda. 11 Pues el que dijo: No cometas adulterio, también dijo: No mates.  Si no cometes adulterio, pero matas, ya has violado la ley.”

Santiago está diciendo: Si no matas, pero adulteras, eres un adultero y un asesino y caen sobre ti todos los castigos de la Ley, porque con faltar un mandamiento, te haces transgresor de todos.

 

Todo esto les decían a los judíos para que entendieran que la Ley es lo que le daba fuerza y poder y al pecado. Y aquí aparece el diablo aprovechando la oportunidad, que la Biblia dice de él que es:

 

Apocalipsis 12:10(b) “... porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

El diablo es el acusador. Cierto es que él ha venido para robar, matar y destruir, pero para lograr esto primero te tiene que acusar. 

 

Así que el diablo está listo para acusarte, entonces el diablo agarra la Ley y te acusa, te acusa contigo y con Dios: Te tienta con pensamientos como: Eres tan pecador, ¿cómo te atreves a pedirle a tu Dios? Él no te va a escuchar, él no te puede a bendecir. Mira, volviste a pecar y habías dicho que ya no lo ibas a hacer, no tienes palabra, no tienes dominio propio, no has hecho suficiente de esto, no has dejado aquello. Él diablo todo el tiempo te está acusando y para eso usa la Ley, porque sin la Ley no te puede exhibir tu pecado, pero la Biblia dice:

 

(NTV) Colosenses 2:14-15 “ 14 Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz. 15 De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz.”

 

El acta de los cargos o el acta de decretos contra ti no es una lista de tus pecados, es la Ley completa, porque si transgredes un mandamiento  transgredes toda la Ley, ¿ Me sigue? Pero Jesús clavó toda la Ley en la cruz.

 

La única arma que el diablo tenía era la Ley pero Jesús lo desarmó, porque apaños quitó la Ley y nos dejó su Gracia.

 

El diablo quiere acusarte de tu pecado, eso es lo que él hace desde el principio, por eso no quiere que las iglesias prediquemos de la gracia o quiere que la sigamos encerrando en la Ley para poder seguir acusándonos.

 

Pero aquí dice que Jesús ya lo desarmó a él y a todos los gobernantes y autoridades de maldad.

 

El diablo no nos puede acusar más porque ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia.

 

No le devuelva el arma al diablo, no arme al desarmado queriendo ganar las bendiciones según sus obras, ya Jesús clavó la Ley en la cruz, ahora reciba todo el amor de Jesús, su justificación, su santificación y su redención y junto con eso reciba todas las bendiciones que están su corazón, reciba toda la sanidad que él ganó por usted, déjese limpiar por Jesús, pues el más puro ha limpiado a los más impuros. ¿Amén?

 

 

VII        MINISTRACIÓN

 

Camine en los caminos de la gracia, súbase al Delorean de la gracia, recalcule su ruta de la Ley y cámbiese a la ruta de la gracia, quítese el vestido viejo de la Ley y póngase el vestido nuevo de la gracia, tenga ojos y oídos nuevos y vaya a la subasta de la vida y llévese al Hijo.

 

Porque no hay obra más preciosa y más preciada para el Padre que el Hijo y sea usted de los que puedan decir desde el fondo del salón de su corazón, en la subasta de la vida: ¡Me llevo al Hijo!, y entonces escucha al subastador diciendo: “El que se lleva al Hijo se lo lleva todo, el que se lleva al Hijo de Dios se lleva todas las bendiciones del Padre”. 

 

¡Aleluya!

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