Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Te resumo el mensaje de hoy en una frase: Entender como opera la bondad de Dios nos permitirá renovar nuestros pensamientos para poder cumplir los hermosos planes de Dios para nuestras vidas.

Hoy Dios nos va a mostrar en su palabra lo maravilloso que es entender y creer en su bondad para nosotros.

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II          INTRODUCCIÓN

Uno de los temas que he percibido que más nos “cuesta trabajo asimilar” acerca de la gracia, es el del perdón de pecados sin arrepentimiento porque estamos tan acostumbrados a que lo “correcto” es que tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados para poder recibir el perdón de ellos, que nos cuesta trabajo creer que el perdón ya nos fue otorgado por la obra consumada de la Cruz, aún antes de cometer los pecados.

Así fuimos enseñados por mucho tiempo y aún ahora, muchos pastores piensan que las Iglesias debemos predicar la ley de Dios y su juicio o no habrá arrepentimiento de la gente, cuando la palabra de Dios dice que es la bondad de Dios la que nos conduce al arrepentimiento:

(NVI) Romanos 2:4 “¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?”

La Biblia dice que no es el juicio de Dios o la advertencia de castigo lo que lleva al pecador a arrepentirse sino la bondad de Dios.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: LA BONDAD DE DIOS. El camino al arrepentimiento.

 

III         EXPERIMENTANDO EL ARREPENTIMIENTO GENUINO

Esta parte del mensaje se llama: Experimentando el arrepentimiento genuino. Acompáñeme a la Biblia:

Lucas 5:4-8 “ 4Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. 6Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. 7Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 8Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.”

Pedro cayó de rodillas porque al ser un hombre pecador se sentía indigno de una pesca de esa cantidad, era demasiada bendición para un hombre pecador.

Pedro vivía bajó la ley, pero lo que lo hizo ponerse de rodillas no fue una fiera predicación sobre el juicio de Dios o un duro sermón sobre la ley del Moisés.

No, lo que lo hizo caer de rodillas a Pedro delante de Jesús fue la bondad de Dios, fue la bendición de llenarle las barcas de peces, hasta hundirse, sin importar cuan pecador era. ¿Me sigue?

Le pregunto: ¿Qué llegó primero, el arrepentimiento de Pedro o la bondad de Dios? La bondad de Dios.

El genuino arrepentimiento.

Es la bondad de Dios la que nos conduce al verdadero arrepentimiento.

Muchos pastores siguen creyendo que es la predicación dura de juicio y consecuencias del pecado lo que debe traer arrepentimiento del pecador,

Pero no, es la predicación de la gracia, la bondad de Dios y su amor incondicional la que puede traer un arrepentimiento genuino y no un arrepentimiento motivado por el temor al juicio y al castigo.

La línea recta para amar a Dios.

Esto es lo que se le enseña a un pecador recién convertido: Que para amar a Dios primero hay que “dejar de pecar” y esa es la razón por la que mucha gente no busca a Dios, porque sabe que aún no está listo para “dejar de pecar”.

Nosotros sabemos que lo que nos hace capaces de amar a Dios es saber, entender y creer que Él nos amó primero, como dice la Escritura:

1ª Juan 4:19 “19Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

La definición del amor.

¿Sabes cómo define la Biblia al amor?

1ª Juan 4:10 “10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”

Esta profunda revelación del amor de Dios hacia nosotros es lo que puede hacer que haya en el pecador un verdadero arrepentimiento, contrario a la creencia generalizada, de que el arrepentimiento se encuentra en el juicio, el castigo y la indignación.

Cuando Pedro vio la bondad de Jesús cayó de rodillas entregando su pecaminosa humanidad, de ahí que Jesús lo convirtió en pescador de hombres.

Que la gente acuda a la iglesia para disfrutar de la bondad de Dios y las buenas noticias que tiene el evangelio de la gracia, porque cuando son impactadas por la bondad de Dios, a eso le seguirán al arrepentimiento, la santidad y la piedad.

Del mismo modo que no puedes estar debajo del sol sin broncearte, no puedes estar bajo la gracia sin llegar a ser santo.

Podemos concluir que sólo se puede experimentar un genuino arrepentimiento después de conocer la bondad de Dios.

 

IV         ¿QUÉ SIGNIFICA ARREPENTIRSE?

A esta parte del mensaje le llamé: ¿Qué significa arrepentirse?

La palabra arrepentimiento viene del griego “Metanoeo” o “Metanoia” que significa, sencillamente, cambiar de opinión.

Pero como hemos sido enseñados de una forma religiosa, hemos pensado que arrepentimiento implica lamento, lloro y tristeza.

Pero no, arrepentimiento sólo significa cambiar de opinión.

Mateo 3:1-2 “1En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”

Lo que les estaba diciendo es “cambien de opinión, porque el reino de los cielos se ha acercado”.

El hijo pródigo cambio de opinión, pero la bondad de su padre lo hizo ir a un más alto nivel de entendimiento, es decir, le cambio aún más su opinión de quien era su Padre. ¿Me sigue?

Por eso, cuando predicamos la gracia, aunque no utilicemos la palabra arrepentimiento, todo el tiempo Dios nos está llevando a cambiar de opinión, ¿cierto?

Nos lleva a ver nuestra relación con él de manera distinta y eso es lo que nos lleva a tener la fuerza y el poder de dejar de hacer lo que sabemos de antemano que Dios quiere que dejemos de hacer.

Por eso el apóstol Pablo dice a los romanos:

(NVI) Romanos 12:2 “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”

Cambiar de opinión con respecto a como puedes actuar conforme a la voluntad de Dios es lo que renueva tus pensamientos y entonces puedes comprobar que su voluntad para ti sólo es buena y agradable.

Cuando somos conscientes del poder que tiene la obra consumada de Jesús en la cruz y de que hemos sido hechos justicia de Dios en Cristo Jesús, es que vamos dejando de lado, “casi sin darnos cuenta”, esos hábitos de pensamiento destructivos en muchas formas.

La predicación de la gracia nos hace cambiar de opinión, trayendo consigo un genuino arrepentimiento. ¿Amén?

Así que podemos concluir que arrepentirse significa cambiar de opinión acercándonos hacia la opinión de Dios.

 

V          ARREPENTIMIENTO DE OBRAS MUERTAS

Ahora, a esta parte del mensaje le llamé: Arrepentimiento de obras muertas.

En octubre del año pasado, prediqué un mensaje que se llamó “Perdón sin confesión”, donde Dios nos mostró que el arrepentimiento de pecados es para No creyentes, porque en cuanto recibes a Cristo como Señor y Salvador, todos tus pecados te han sido personados, aun los que todavía no cometes.

Pero, complementémoslo con este versículo:

El apóstol Pedro está dando un sermón después de sanar al paralítico del templo llamado la Hermosa, cuando le dijo: No tengo plata, ni oro, sino lo que tengo te doy: En el nombre de Jesús de Nazareth, levántate y anda.

Todos los fariseos que vieron al cojo saltar y correr, se les fueron encima a Pedro y a Juan, y Pedro les dice esto al final de su sermón:

Hechos 3:18-19 “18Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. 19Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,”

Lo ve, esto es para los que apenas se van a convertir a Cristo: Arrepentíos y convertíos PARA QUE SEAN BORRADOS SUS PECADOS y vengan tiempos de refrigerio de la presencia de Dios.

Arrepentimiento de obras muertas.

Lo que sí dice la Biblia que nos debemos arrepentir es de hacer obras muertas:

Hebreos 6:1-2 “1Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.”

Las obras muertas no son los pecados, son las obras llamadas “buenas obras” que hacen las personas para obtener justicia delante de Dios.

Por ejemplo, la gente que hace obras de beneficencia a los pobres pensando que eso los hace buenos, rectos y justos delante de Dios, esa es una obra muerta.

Otro ejemplo, si tú oras porque piensas que la oración te hace bueno, recto y justo delante de Dios, esa oración es una obra muerta, en cambio, si tú oras, sabiendo que eres recto y justo delante de Dios por la obra consumada de Jesús en la cruz, entonces esa oración tiene poder. ¿Me expliqué?

La misma obra: orar, pero con dos motivaciones diferentes, en la primera, crees que orar o leer la Biblia te hace justo y recto, desvalorizando el sacrificio de Jesús en la cruz, en la segunda, oras y lees la Biblia porque te sabes recto y justo por la obra de Jesús, eso te trae revelación y poder.

Cree en el evangelio de la gracia.

Jesús dijo:

Marcos 1:15 (b) “arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Jesús está diciendo: Cambien de opinión y crean en el evangelio de la gracia, estamos en el tiempo del nuevo pacto de la gracia. ¿Amén?

Así que podemos concluir que, si ya aceptaste a Cristo cómo Señor y Salvador, todos tus pecados han sido perdonados y borrados, y ya no necesitas arrepentirte. Pero de lo qué sí tenemos que arrepentirnos es de las obras muertas, esas que hacemos para sentirnos o sabernos rectos o justos por nuestros propios esfuerzos.

 

VI         QUE NO TE DIGA JESÚS: UNA COSA TE FALTA

A esta última sección le llamé: Que no te diga Jesús: Una cosa te falta.

Para terminar, veamos dos historias que nos ayudarán a entender que la bondad de Dios es el camino para que la gente se arrepienta y pueda vivir una vida conforme a la voluntad del Padre:

La primera historia es la del joven rico:

Lucas 18:18-23 “ 18Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. 20Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás;  no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. 21Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 23Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.”

Este joven lleno de la ley le preguntó a Jesús como heredar la vida eterna y Jesús le contestó con la ley: Haz los mandamientos, que usted y yo hemos aprendido que es imposible que el hombre pudiera cumplirlos, porque con no cumplir uno, no cumplía todos.

Y para sorpresa de Jesús el joven le dice: Los he cumplido todos, por eso Jesús le dice: una cosa te falta.

Cuando tú quieras valer o tener por tus propios méritos, Jesús siempre podrá encontrar qué te falta, porque es imposible que nosotros por nosotros mismos hagamos todas las cosas bien.

La segunda historia es la de Zaqueo:

(NVI) Lucas 19:1-10 “Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico. Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura. Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí. Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: —Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa. Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa.  Al ver esto, todos empezaron a murmurar: Ha ido a hospedarse con un pecador. Pero Zaqueo dijo resueltamente:  —Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.  —Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que éste también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Zaqueo recibió a la gracia en su casa y cambió de opinión acerca de cómo había tratado a los pobres y a la gente a la que le quitaba impuestos de más.

También cambió de opinión respecto al dinero.

Con el joven rico, Jesús le mostró la ley al joven y éste no pudo cambiar, hubo tristeza en su corazón y ni siquiera pudo darle una moneda a Jesús para su ministerio.

Pero a Zaqueo Jesús no le mostró la ley, le dio toda su gracia, se hospedó con alguien que la ley consideraba impío e indigno, y esa gracia lo hizo cambiar de opinión, se arrepintió de ignorar a los pobres y ahora les cedió la mitad de sus bienes, y a quienes robó y defraudó les pagó cuatro veces más de lo que les había defraudado.

Uno con la ley ni una moneda le pudo dar a Jesús, otro con la gracia, lo entregó, prácticamente, todo.

Concluyamos esto: Que siempre que queremos ser rectos, justos y buenos, por nuestros propios esfuerzos, Jesús siempre va a encontrar que algo nos falta, Pero cuando creemos que somos todo eso por la obra consumada de Jesús en la cruz, eso significa vivir en la Gracia.

 

VII        MINISTRACIÓN      

Hoy muchas iglesias siguen poniendo su confianza en la justicia de sus dirigentes y por ende, de sus miembros y en guardar la ley, creyendo que eso traerá arrepentimiento y santidad a la iglesia, y es todo lo contrario.

Cada vez que quieren ser justos por sus propios esfuerzos, la propia ley sacará a la luz las áreas en las que les falta cumplir su propia ley.

En cambio, cuando la gente recibe la gracia, sabe que no merece nada y al experimentar la bondad de Dios, el corazón es llevado a un genuino cambio de forma de pensar, y eso hará que pueda comprobar toda la voluntad de Dios que sólo es buena y agradable.

Así que podemos concluir este mensaje diciendo que es la bondad de Dios la que conduce a un verdadero y genuino arrepentimiento.

Amén.

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