Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Esta semana los cristianos de todo el mundo celebramos la Semana Santa, que fue la última semana de nuestro Señor Jesucristo en la tierra: Domingo de Ramos, el jueves la ultima cena, el lavatorio de pies, la traición y aprehensión en el Getsemaní, el viernes la crucifixión, el sábado que bajó a los infiernos a quitarle las llaves del pecado y de la muerte a satanás y el Domingo, como hoy, su resurrección.

Y todo esto es más que digno de celebrarse, pero a mi me quedan algunas preguntas: ¿Eso es todo, celebrar? ¿Jesús murió para que nosotros celebremos una vez al año? ¿Esa es la mejor manera que tenemos de celebrar su muerte y resurrección?

Hoy Dios quiere hablarnos de cómo le gustaría que los cristianos celebremos su muerte y su resurrección.

 

II          INTRODUCCIÓN

 

(NVI) Mateo 16:21-23 “21 Desde entonces comenzó Jesús a advertir a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas a manos de los ancianos, de los jefes de los sacerdotes y de los maestros de la ley, y que era necesario que lo mataran y que al tercer día resucitara. 22 Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo: —¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás! 23 Jesús se volvió y le dijo a Pedro: —¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres.”

En este pasaje Jesús está prediciendo su muerte y resurrección, Jesús estaba prediciendo lo que pasaría en una próxima semana, a la que dos siglos después llamaríamos la Semana Santa, y como Pedro no entendía le dijo: ¡Aléjate de mí satanás! Quieres hacerme tropezar porque no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres.

De aquí entendemos que esta sigue siendo la estrategia del diablo: Hacernos pensar en las cosas de los hombres en lugar de en las cosas de Dios.

(NVI) Mateo 16:24-25 “24 Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. 25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.”

Salvar su vida significa: Usar nuestra vida para nuestros propósitos, y eso nos lleva a perderla o desperdiciarla. Perder su vida por mi causa significa: Usar nuestra vida para sus propósitos, eso nos hace encontrar el propósito de nuestra vida.

Háganlo en memoria de mí.

Lucas 22:19 “19Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.  

De todo esto podemos deducir que la mejor manera de conmemorar todo lo que pasó esta semana hace dos mil años es usar nuestras vidas para sus propósitos, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Haced esto en memoria de mí.

 

 

III      QUE LO SUSPIRE ES SUFICIENTE

 

(NVI) 2º Samuel 23:15-17 “15 Como David tenía mucha sed, exclamó: «¡Ojalá pudiera yo beber agua del pozo que está a la entrada de Belén!» 16 Entonces los tres valientes se metieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo de Belén, y se la llevaron a David. Pero él no quiso beberla, sino que derramó el agua en honor al Señor 17 y declaró solemnemente: «¡Que el Señor me libre de beberla! ¡Eso sería como beberme la sangre de hombres que se han jugado la vida!» Y no quiso beberla.”

 

David sólo suspiró diciendo tengo sed, y los tres valientes soldados fueron al campo enemigo y trajeron el agua que David quería beber. Ellos no fueron enviados, David no los mandó, David no los arriesgó, ellos se arriesgaron a perder sus vidas por hacerle beber del agua que su rey anhelaba beber.

 

Ellos estuvieron dispuestos a morir por los deseos suspirados de su rey.

 

IV      LA SED DE JESÚS

¿De qué agua anhela beber Jesús? Si supiéramos, ¿Estaríamos dispuestos a dar nuestra vida por él?

Juan 4:5-7 “ 5Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. 7Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.”

Como David, Jesús está pidiendo de beber. El pasaje termina así:

Juan 4:28-30 y 39 “ 28Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? 30Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. 39Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.”

El anhelo de Jesús es beber las almas de las personas que aún no lo conocen. ¿Estamos dispuestos a dar nuestra vida para que Jesús beba y convertirnos en los valientes de Jesús?

En esta zona del mundo no arriesgamos nuestras vidas si lo hacemos, en otras sí, pero aun así tenemos que hacer de su cruz nuestra prioridad, esta sería la mejor manera de honrar su muerte y su resurrección, ¿no cree?

No estoy diciendo que celebrar la semana santa en las iglesias no sea correcto, a mí solo me preocupa es que por celebrar una vez al año su muerte y resurrección, la gente se confunda y piense que esa es la manera de celebrar su sacrificio y siga usando su vida para sus propósitos y no para los de él. ¿Me está siguiendo?

 

V     ¿AMOR POR LAS ALMAS?

 

Muchos cristianos piensan que para poner su vida al servicio de los propósitos de Jesús necesita amor por los perdidos. Muchas veces hemos dicho: ¡Debemos tener amor por los perdidos!

 

Y cuando uno conoce a muchos de los “encontrados” se le quitan las ganas de conocer a los “perdidos”.

 

Si estos son los encontrados y son rete chismosos, y se pelean entre sí, y traicionan, y reviran los ojitos cuando se les pide un favor, pues como serán los perdidos.

 

Si este es hermanito y mira como habla de mí, mira como me trata, mira como pelea con su mujer o su suegra y no nos nace el amor por los encontrados, ¿cómo nos va a nacer el amor por los que ni conocemos?

 

Pero Jesús nos aclara esto cuando le dice a Pedro:

 

Juan 21:15 “ 15Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.

Jesús le pregunta tres veces si lo ama y Pedro responde que sí, y Jesús le dice en las tres ocasiones: Apacienta a mis ovejas, pastorea a mis ovejas y apacienta a mis corderos.

No se trata de amor por las almas, se trata de amor por Jesús.

No se trata de carga por las almas, se trata de carga por lo que anhela nuestro Señor. El amor a las almas vendrá después, pero se trata de amor por nuestro Rey.

Los valientes de David son figura de nosotros: los valientes de Jesús. Ellos arriesgaron perder su vida por los deseos de su rey, nosotros entregamos nuestras vidas por los deseos de nuestro Rey, el Rey de reyes y Señor de Señores.

 

VI         SEÑOR ¿QUÉ QUIERES QUE YO HAGA?        

Nosotros no somos salvos para adornar las vitrinas del cielo, somos salvos para convertirnos en soldados valientes del Rey.

Hechos 9:3-6 “ 3Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Saulo de Tarso estaba mal gastando su vida persiguiendo cristianos, él estaba siguiendo sus propósitos. Un día se encontró con Jesús y vio la luz y preguntó ¿Qué quieres que yo haga?

Si tú amas al Señor, al que dio su vida por ti en una cruz, al que celebra el mundo esta semana, si tú ya recibiste a Jesús en tu corazón y viste la luz, ¿Te atreves a preguntarle a Jesús: Qué quieres que yo haga?

¿Por qué no celebras a Jesús y por amor a él decides hacer las cosas de Dios y dejar en segundo termino las cosas de los hombres?

Estamos diseñados para servirle.

Jesús levantó de la enfermedad a la suegra de Pedro y ella se levantó a servirle.

Moisés le llevó a Faraón un mensaje de parte de Dios, y le dijo: Deja ir a mi pueblo para que me sirvan.

Ese es nuestro propósito. Hemos sido escogidos desde antes de la fundación del mundo para servirle.

Jesús no nos hace salvos para adornar las cifras de cuantos cristianos somos, sino para que nos convirtamos en los valientes de Jesús y continuemos la obra que Él vino a hacer.

Nosotros somos sus pies.

Nosotros somos su cuerpo, Él es la cabeza de la iglesia pero nosotros somos sus manos y en especial sus pies para ir a buscar aquellos por los que Jesús tiene sed: “Los perdidos”.

Romanos 10:8(b)-10 8...Esta es la palabra de fe que predicamos:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Esto es lo que tienes que hacer si quieres recibir a Jesús en tu corazón y encontrar la salvación y la vida eterna.

Pero sigue diciendo:

Romanos 10:13-1513 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

Esta es la mejor celebración del sacrificio, muerte y resurrección de Jesús. Cuando entiendes esto y de una manera u otra decides entregar tu vida a los propósitos de Jesús.

Que bueno que lo podemos celebrar todos los días con pan y vino, o cada mes o cada año en Semana Santa, pero nada de eso tiene sentido si no has decidido perder tu vida para ganar la de las almas que Jesús tiene sed de beber.

 

VII        MINISTRACIÓN

 

Entonces, ¿Qué significa hacer esto en memoria de mí? ¿Qué es esto?

 

Esto significa entender que el pan y el vino representan su cuerpo partido y su sangre derramada en esa cruz, para darte salvación y vida eterna y una vida en abundancia aquí en la tierra USÁNDOLA para sus propósitos antes que para los tuyos. Eso significa “ HACED esto.”

 

Entregar nuestras vidas a sus propósitos con tal de que Él pueda beber de las almas que aún están perdidas.

 

Ir a buscar a sus ovejas perdidas, no por amor a las ovejas, sino por amor a Él.

Conmemorar todos los días con nuestras vidas su sacrificio en la cruz y su resurrección, además de celebrarlo en la Santa Cena y en la Semana Santa.

 

Que cada mañana al despertar podamos ver el resplandor de la presencia de Jesús y escuchar su voz diciéndonos: Vayan y hagan todo esto en memoria de mí.

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