Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

La semana pasada mientras ministrábamos al Espíritu Santo, Dios puso en mi corazón que había gente que necesitaba recibir un milagro o varios y el Espíritu me llevaba a pedirles que no oraran pidiendo, sino que recibiera lo que Jesús ya había hecho en la cruz.

Un gran pensador dijo: Hay dos formas de ver la vida, una que nada es un milagro, que los Milagros no existen, y otra que todo es un milagro. Albert Einstein. Yo prefiero creer que todo es un milagro.

Pero hoy Dios nos quiere enseñar o recordar cómo es que Él hace sus milagros en nosotros.

 

II          INTRODUCCIÓN

Quiero que me acompañe a la Biblia, para leer la historia del milagro de la sanidad de Naamán.

Naamán era el general del ejército de Siria y tenía lepra, su rey lo mandó a ver al profeta Eliseo para que le declarara como ser sano y esta es la historia:

(NVI) 2 Reyes 5:9-14 “Así que Naamán, con sus caballos y sus carros, fue a la casa de Eliseo y se detuvo ante la puerta. 10 Entonces Eliseo envió un mensajero a que le dijera: «Ve y zambúllete siete veces en el río Jordán; así tu piel sanará, y quedarás limpio.»11 Naamán se enfureció y se fue, quejándose: «¡Yo creí que el profeta saldría a recibirme personalmente para invocar el nombre del Señor su Dios, y que con un movimiento de la mano me sanaría de la lepra! 12 ¿Acaso los ríos de Damasco, el Abaná y el Farfar, no son mejores que toda el agua de Israel? ¿Acaso no podría zambullirme en ellos y quedar limpio?» Furioso, dio media vuelta y se marchó.13 Entonces sus criados se le acercaron para aconsejarle: «Señor, si el profeta le hubiera mandado hacer algo complicado, ¿usted no le habría hecho caso? ¡Con más razón si lo único que le dice a usted es que se zambulla, y así quedará limpio!» 14 Así que Naamán bajó al Jordán y se sumergió siete veces, según se lo había ordenado el hombre de Dios. ¡Y su piel se volvió como la de un niño, y quedó limpio!”

Hoy Dios quiere que nuestra fe suba de nivel a la hora de recibir un milagro.

Hay gente que si cree que sucederá su milagro, pero también cree que será difícil, que será un proceso largo y tedioso, pero Dios siempre lo ha hecho fácil.

No podemos negar que las instrucciones que le dio el profeta Eliseo a Naamán, de parte de Dios, fueron extrañas pero sencillas, ¿cierto?, todo lo contrario a complicadas, según dijo su criado, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Extrañamente sencillas (Las instrucciones de Dios).

 

III         EL MÉTODO DEL HOMBRE Y EL MÉTODO DE DIOS

Acompáñeme a ver otro pasaje donde podremos distinguir fácilmente como son el método del hombre y el de Dios.

Lucas 8:43-48 “43Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, 44se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. 45Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? 46Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. 47Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.”

Aquí podemos ver los dos tipos de métodos que existen para resolver alguna crisis, alguna aflicción o inclusive, para conseguir el buen éxito: El método del hombre, que es el método difícil y el método de Dios, que es el método fácil.

Esta mujer había intentado resolver su enfermedad y los médicos habían tratado por doce años y nada, solo habían conseguido gastarle todo su dinero, sus fuerzas y su ánimo.

Aunque la Biblia no lo narra, pero de seguro así fue, lo traumante que debió haber sido pasar por todos esos médicos todos esos años. Lo sabemos porque tenemos un familiar que ha sido desgastado así por los médicos o a lo mejor tú mismo.

Y cuando ya estaba cansada del método de los hombres, en este caso de los médicos, acudió a Jesús y Jesús usó el método fácil, solo dejó que poder saliera de él.

Esta mujer se arrastró por debajo y en medio de una multitud que apretaba al Maestro y toco su manto con fe. ¿Cómo sé que fue con fe? Porque lo dice el Libro de Mateo:

Mateo 9:21-22 “ 21porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 22Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.

Los métodos del hombre hacen las cosas difíciles pero los métodos de Jesús hacen las cosas fáciles y nos dan ánimo para seguir adelante con todos los propósitos que Dios tiene para cada uno de nosotros.

No te estoy diciendo que dejes los tratamientos médicos, pero si tal vez te estoy diciendo que, mientras recibes los tratamientos de hombres pongas tu fe en la persona de Jesús y creas que Él puede y quiere sanarte más rápido y fácil.

 

IV         NO HAY IMPOSIBLES PARA DIOS

Jeremías 32:26-27 “26Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 27He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”

Dios siempre ha mostrado que sus milagros son fáciles:

Abraham y Sara no necesitaron hacerse un in vitro, sólo creyeron y tuvieron un hijo a los 100 y 90 años, siendo ella estéril, los muros de Jericó cayeron con sólo dar vueltas alrededor de ellos durante 7 días y gritarles, David venció a un gigante de 3 metros, experto en guerra, con una simple piedra y una honda y Gedeón venció a los enemigos de Israel con solo 300 hombres y sin armas, solo unas lámparas y trompetas.

Si algo tenemos que hacer hoy es romper las estructuras mentales que intentan atrapar a Dios y encuadrarlo en nuestra mente humana y creer que sus milagros es nuestra vida serán difíciles de lograrse.

 

V          AL QUE PIDE, CREE Y OBEDECE TODO LE ES POSIBLE

La palabra de Dios dice “Que al que cree todo le es posible”, pero para efectos de nuestro mensaje déjeme desglosarle lo que nos enseña la Escritura acerca de recibir un milagro. Y al amparo de esto le diría que “Al que pide, cree y obedece, todo le es posible.”      

Nuestra fe debe llevarnos a pedir, creer y obedecer las instrucciones de Dios, que siempre son sencillas y raras o como dice el título: Extrañamente sencillas.

Josué obedeció unas raras, pero sencillas instrucciones de dar vueltas y gritar para que los muros se cayeran.

Naamán al final de su enojo, obedeció la sencilla instrucción de zambullirse siete veces en un río para quedar limpio de la lepra.

 Moisés y el pueblo de Israel tenían tres opciones para encontrar su libertad: Nadar por el mar, pelear contra los egipcios o seguir la instrucción de Dios, esta última era sencilla, muy rara y difícil de creer, pero esa era la correcta.

Éxodo 14:13-16 “13Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. 15Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. 16Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.”

Moisés oyó la sencilla instrucción de Dios, la creyó y la obedeció.

Debemos aprender a buscar las instrucciones de Dios, estas pueden ser raras o extrañas, pero siempre serán sencillas de hacer, porque lo difícil siempre lo hace Él.

No importa si es para sacarte de una difícil circunstancia o si es para llamarte o recordarte tu propósito, como a Gedeón y Josué.

 

VI         LA CLAVE PARA PODER SEGUIR LAS INSTRUCCIONES DE DIOS

Todo lo anterior te lo prediqué para que tu fe creciera y confiaras en que Jesús puede hacer tu milagro y quiere.

Que para él es fácil, solo tienes que pedírselo, creerlo y obedecer esas extrañas pero sencillas instrucciones.      

Ahora, para gente como ustedes que ya confían en la obra consumada de Jesús en la cruz, ya no les es difícil ni pedir, y tal vez ni creer, pero tal vez lo más difícil sea poder conocer y seguir las instrucciones de Dios.        

Hay dos cosas que hay que hacer para para obedecer la voz de Dios:

1.- Buscar el rostro de Dios.

Salmo 105:4 “4 Buscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro.”

La Biblia nos dice que para buscar su poder, debemos buscar su rostro. Buscar su rostro habla de intimidad.

Salmo 24:5-6 5El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. 6 Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.”

Este es otro beneficio para los justos: Que podamos ser una generación que sepa buscar su rostro, que entiende que los milagros los hace Dios y para Él todo es fácil.

2.- Encontrar el lenguaje específico de Dios contigo.

Escuchar la voz de Dios.

La clave para conocer esas sencillas y raras o extrañas instrucciones de Dios está en poder oír la voz de Dios.

Sé que te preguntarás y ¿cómo le hago para oír la voz de Dios? ¿Dejo de clamar como le dijo Dios a Moisés? No, claro que no. Llama la atención que Dios le haya dicho a Moisés ¿Por qué clamas a mí? Actúa mejor.

Pero usted lea la historia de Moisés y se dará cuenta que Moisés era un hombre que siempre buscaba el rostro de Dios, se la pasaba en la presencia de Dios, que el día que Dios sabía que no había tiempo para clamar, le dio la instrucción parado frente al problema.

 

 

Lo segundo que hay que hacer es, que al buscar su rostro de continuo, él comienza a tener contigo un lenguaje especial, una manera de hacerte saber que es Él quien te está hablando.

Nadie te podrá decir que es Él o que no lo es, eso solo lo puedes saber tú.

Todos estos hombres y mujeres estaban seguros de que había sido Dios quien les había dado esas instrucciones y nunca nadie explicó o enseñó como hacer eso, porque ese lenguaje es único y especial y sólo tú lo puedes identificar en tus tiempos en los que buscas su rostro.

No quieras que venga un gran profeta de lejos y te diga lo que dice Dios que quiere que hagas.

El Espíritu San

(NVI) 1ª Corintios 2:12-16 “12 Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.”

Al amparo de la gracia, es tiempo de que seas tú tu propio profeta y sepas recibir esas extrañas pero sencillas instrucciones de parte de Dios, para salir de tus aflicciones como para entrar en tu tierra prometida, recibir tu llamado, ir tras el buen éxito o llevar a cabo esos grandes propósitos que Dios tiene para ti y tus generaciones, que son sus milagros.

Sé tú tu propio profeta.

No estoy diciendo que ya no haya profetas en la iglesia o que no los escuches, pero cuando se trata de ti y de lo que tienes que hacer de parte de Dios, nadie mejor que tú tendrá esa convicción pues Dios está dispuesto a susurrártelo al oído.

Cuando Elías huía de Jezabel y entró a la montaña, dice la Escritura que Dios no estaba en el fuerte viento, ni en el terremoto ni en el fuego, dice: 

(NVI) 1 Reyes 19:12-13 “12 Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo. 13 Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva. Entonces oyó una voz que le dijo: —¿Qué haces aquí, Elías?”

El lenguaje de parte de Dios para ti es ese suave murmullo que sólo tú puedes escuchar.

Cuando encuentres ese suave murmullo entre tú y Dios, hazle caso a sus instrucciones y generalmente serán sencillas pero extrañas y recibirás no uno, sino muchos “milagros” que la gente no comprenderá como es que Dios te bendice tanto.

 

VII     MINISTRACIÓN

Vamos a orar para que en este día le pidas al Señor y creas que él pondrá ese suave murmullo entre tú y él y podrás ir sabiendo en todo tiempo lo que por su gracia ya te ha concedido.

 

Oración de salvación

La salvación es igual, Jesús hizo lo difícil para que tú y yo seamos salvos haciendo lo fácil.

Él l se sacrificó subiéndose a la cruz, lo golpearon, derramó su sangre por tus pecados y los míos, y al final exclamó: Consumado es. Eso significa todo está hecho.

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