Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

La semana pasada Dios nos enseñó esta gran verdad que debemos atesorar en nuestra mente y en nuestro corazón y convertirla en una creencia firme:

Números 23:19-20 “ 19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? 20 He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.”

Dios nos enseñó que somos irremediablemente bendecidos y que nada ni nadie nos puede robar ninguna de las bendiciones que Dios ya ha ordenado y dicho con su boca, que están en su palabra, por eso somos irrevocable e irreversiblemente bendecidos.

Nosotros estamos enseñados que la primera y más grande bendición que Dios nos ha dado es su salvación, creemos que nos ha dado vida eterna y también vida en abundancia, y eso incluye todas las demás bendiciones, a esto es lo que nosotros le podemos llamar prosperidad.

El día de hoy Dios nos quiere enseñar lo que es el éxito, que les adelanto, es la base de la prosperidad.

Tener éxito en lo que hagas es lo que hará que seas prosperado, por eso es importante entender bien lo que es el éxito ¿Me sigue?

 

II          INTRODUCCIÓN

Ahora, lo que Dios define como éxito no es lo mismo que el mundo cree. El mundo corporativo y la sociedad definen el éxito según lo que hayas logrado y acumulado.

Esta definición de éxito siempre se basa en ti y en el resultados de tus esfuerzos que te quieren llevar a concentrarte en merecer títulos y coleccionar logros.

Tal vez por fuera esto parezca buenísimo pero es temporal y no alcanza para las siguientes generaciones, pues esta clase de éxito, generalmente se esfuma como el humo o se escurre como agua entre los dedos.

Pero veamos como define Dios el éxito y como podemos alcanzarlo, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Éxito Inmerecido.

Vamos a entender lo que es el éxito y porque le llamamos inmerecido, de ahí la imagen del tema que se refiere a lo qué pasó con Isaac Newton, que cuando le cayó del árbol una manzana en la cabeza, eso lo llevo a entender y establecer la teoría de la gravedad.

Así nosotros hoy entenderemos lo que significa éxito inmerecido.

 

III         LO QUE DEFINE TU ÉXITO

Vamos a usar la historia de José.

José, llamado el soñador, hijo de Jacob, fue vendido por sus hermanos a los Ismaelitas y estos a su vez lo vendieron a Potifar, jefe de la guardia del Faraón de Egipto.

Vamos a ver como en dos versículos Dios nos da la definición de Éxito.

Génesis 39:1-2 “ 1Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. 2Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.

A los ojos del mundo corporativo y de la sociedad José era todo menos alguien exitoso, pero Dios lo definió diferente, Dios dijo que fue un varón próspero.

Si dijimos que el éxito es lo que da la prosperidad, entonces Dios define al éxito como dice el verso 2:

Génesis 39:2 “ 2Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero;”

El éxito no depende de “que” tengas sino de “a quien tengas”, y José tenía a Dios y por eso era un hombre exitoso que se convirtió en un hombre próspero.

El éxito es tener a Dios contigo, si tienes a Dios contigo eres alguien exitoso, hayas logrado algo o aun no.

 

IV      NUESTRO ÉXITO SE PUEDE VER

José era un esclavo recién llegado a la casa de Potifar, por lógica era el menor de los esclavos, porque aún entre esclavos había jerarquías, José no tenía nada pero a la vez lo tenía todo, porque Dios estaba con él.

La versión Dios Habla Hoy lo dice así:

(DHH) Génesis 39:2-3 “  Pero el Señor estaba con José, y le fue muy bien mientras vivía en la casa de su amo egipcio. Su amo se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y que por eso a José le iba bien en todo.”

Dice que el Señor estaba con José y entonces le iba muy bien.

Pero también dice que el amo Potifar se dio cuenta de que el Señor estaba con José y que por eso le iba bien en todo.

Lo de Potifar no era discernimiento espiritual porque Potifar no era creyente, él adoraba a otros dioses, entonces lo que tuvo que haber pasado es que lo que José hacía era respaldado por Dios con resultados sorprendentes o cuando menos muy superiores a los resultados de los demás esclavos o siervos, es decir, se notaba en lo natural el éxito espiritual de José.

La Biblia no lo dice, pero Potifar tuvo que haber visto resultados tangibles que no eran de este mundo, resultados tan espectaculares como para darse cuenta de que eran más allá de lo que pudiera lograr un ser humano común y corriente.

            Es posible que Potifar le hubiera ordenado a José cavar pozos y éstos hubieran dado agua en tiempo de sequía, o que las cosechas de José eran por mucho más abundantes que las de los demás sembradores, o tal vez cuando algunos niños del palacio enfermaban y José oraba a Dios éstos sanaban, no se sabe, la Biblia no lo dice, pero lo que es seguro es que no era discernimiento espiritual de Potifar, sino evidencia natural de un éxito sobrenatural que hacía que todo lo que José hacía prosperara y le salía bien, esto si lo dice la Escritura.

Y eso es lo que debe pasar con cada creyente que cree y entiende que Jesús está con él en todo y que es por eso que le puede ir bien.

 

 

V          SIN ÉL NO PODEMOS, SIN NOSOTROS, ÉL NO LO HARÁ

Pero la pregunta sería ¿Por qué no todos los que creen en Cristo tienen este tipo de evidencias naturales?

La respuesta en una frase sería: Sin Él no podemos, sin nosotros Él no lo hará. Va de nuevo: Sin Él no podemos, sin nosotros Él no lo hará.

Esto significa sencillamente que necesitamos reconocer el hecho de que si no dependemos de Jesús, no puede haber éxito real, perdurable y permanente.

Sin Él no podemos como dice el Salmo 127:1

Salmo 127:1 “1 Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.”

Quienes quieran ver la prosperidad del Señor en sus vidas necesitan reconocer esta verdad y empezar a depender de Cristo.

Creyentes que caen de la gracia.

Hay creyentes que quizá no se dan cuenta o no lo quieren reconocer, pero en el fondo de su corazón creen que aun sin Jesús, igualmente, podrían prosperar.

Al creer esto y vivirlo, caen del elevado lugar de la gracia (que es su favor inmerecido) al bajo lugar de la Ley, donde deben intentar merecer el éxito con sus propios esfuerzos.

La Biblia habla de este tipo de cristianos de esta forma:

(NVI) Gálatas 5:4 “ Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo; han caído de la gracia.”

Lo que nos conviene creer es en el Éxito Inmerecido que viene porque la presencia del Señor está con nosotros, es su favor inmerecido que proviene de su gracia.

Jesús es Emanuel, el Todo Poderoso Dios con nosotros.

Mateo 1:23 “ 23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

Jesús significa Salvador y Emanuel significa Dios con nosotros. Jesús es nuestro Salvador pero también es Emanuel, lo que significa que el todo poderoso está con nosotros en todo lo que emprendamos.

Este es el Éxito Inmerecido, su presencia permanente del Dios todo poderoso, creador de los cielos y la tierra, que no hicimos nada para merecerla, pero por su gran amor por nosotros nos ha entregado su presencia y si tenemos su presencia somos exitosos, inmerecidos pero exitosos. ¿Me sigue?

 Jesús, que también es Emanuel lo confirmó:

Mateo 28:19-20 “19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Jesús nos manda a todos a participar en la gran comisión de hacernos discípulos y hacer discípulos y al mismo tiempo nos da la promesa de su nombre: Yo estaré con ustedes (Emanuel) hasta el fin del mundo.

Recordemos que todas las veces que su pueblo obtuvo la victoria fue porque la Biblia dice que Dios estaba con ellos, eso es lo que nos hace vencedores, exitosos y por lo tanto, prósperos.

Sin nosotros, Él no lo hará.

¿Qué significa que sin nosotros, Él no lo hará? Bueno, que Jesús es todo un caballero, Él no nos impondrá su inmerecido favor para que el éxito se nos atragante al querer manejarlo con nuestras fuerzas.

Jesús esperará con toda su santa paciencia a que confíes en Él, para que después de que llegue el éxito y la prosperidad a tu vida, sigas confiando en Él para administrar la abundancia que Él te quiere dar. ¿Aún está conmigo?

 

VI         TODO LO QUE TOQUES ES BENDECIDO

La Biblia narra que José era el hijo predilecto de Jacob, era hijo de su amada Raquel, por la que esperó catorce años para que pudiera ser su esposa.

Génesis 37:3-4 “3Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. 4Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.”

“Túnica de colores” en el original hebreo significa: Abrigo con pedazos de muchos colores.

El abrigo era una larga túnica que usaban los jóvenes, hombres y mujeres, de la clase más alta, era una prenda distinguida.

Estaba hecho de un lino muy diferente al lino de la ropa de trabajo que usaban los hermanos de José.

La túnica de José no solo anunciaba que su padre lo amaba más que a sus hermanos, sino que él no tenía que trabajar en el campo ni cuidar animales, sino solo estar a lado de su padre, atenderlo y agradarlo.

Por esta razón sus hermanos lo odiaban cada vez que lo veían, porque su padre lo consideraba de una clase más elevada.

La historia narra que José fue traicionado por sus hermanos, tirado a una cisterna con la intención de que se lo comiera alguna fiera salvaje, vendido como esclavo a Potifar, después fue calumniado por la esposa de Potifar y llevado a la cárcel. Todo esto le sucedió a José durante trece años.

Trece años de “fracasos”, trece años de ser alguien muy lejano a lo que el mundo corporativo y la sociedad considerarían alguien exitoso y próspero, ¿Cierto?

Pero para Dios José era muy exitoso porque la Biblia dice:

Génesis 39:21-23 “21Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. 22Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. 23No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.”

Todo lo que José tocaba era bendecido, bendijo a Potifar y a toda su casa, bendijo al carcelero y a todos presos, porque no eran presionados por un amargado carcelero, sino que José se ocupaba de todo, bendijo al copero del rey cuando cayó en la cárcel, bendijo al rey cuando le interpreto su sueño de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas y terminó bendiciendo a toda la nación de Egipto al administrar las cosechas durante los siete años de bonanza y alimentar a Egipto, a Israel y a muchas naciones vecinas, a la par de que enriquecía a Egipto por su buena administración.

Que te quede claro, si tu hoy te conviertes en un exitoso inmerecido porque hoy comenzarás a creer con todo tu corazón que Jesús está contigo y que esa es la razón de tu éxito y prosperidad y no tus esfuerzos, la promesa del Señor es que te convertirás en una bendición y que todo lo que toques será bendecido.

 

VII        MINISTRACIÓN

Ora esta oración.

La Biblia dice que el Señor estaba con José y las cosas le salían muy bien, entonces ora esta palabra y aprópiatela y repite: Jesús está conmigo y las cosas me saldrán muy bien.


¿Sabes cuándo es el mejor momento para dar gracias por la presencia de Jesús? Cuando parece que no la sientes.

Porque cuando se trata de la presencia de Jesús no te guías por tus sentimientos. Los sentimientos pueden ser engañosos, mejor te guías por la promesa de que Él es Emanuel y sabes que Dios está contigo.

Levanten la mano todos los exitosos inmerecidos.

Amén.

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