Predicaciones

I        RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR

 

La semana pasada hablamos de que si queremos que nos vaya bien debemos hablar bien, dejar de hablar lo malo y hablar solo lo bueno. Dios nos dio un poder impresionante en las palabras que hablamos, pero ese poder funciona igual para atraer lo bueno como para atraer lo malo.

Entendimos que no podemos ser una casa dividida al hablar lo bueno cuando oramos y hablar lo malo cuando caminamos, porque entonces no prevaleceremos, no podremos avanzar.

Aprendimos que, si hablamos lo malo en medio de las aflicciones de la vida, le estamos creando un entorno enfermo a la enfermedad, pero si hablamos lo bueno, si hablamos las promesas de Dios en medio de nuestra aflicción, estaremos creando un entorno de sanidad que atrapará los virus y bacterias de nuestras dificultades, como lo hacen los glóbulos blancos del cuerpo.  

Así que si queremos ver nuestros planes y promesas cumplidas este año, cuidemos lo que hablamos.

 

II       INTRODUCCIÓN

1ª Corintios 15:3333No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.”

El diccionario dice que las costumbres reflejan el carácter y la moral de las personas, o sea que lo que conversas puede afectar tu carácter o tu moral.

Conversar implica hablar y escuchar, así que, si bien tenemos un gran poder en la boca y debemos cuidar lo que hablamos, también debemos cuidar lo que oímos, porque lo que oímos nos hace hablar, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Cuidaré mis oídos.

 

III      LA IMPORTANCIA DE OÍR

La semana pasada magnificamos el gran poder que Dios nos dio en la boca, cuando entendimos que, aun la salvación, el milagro más grande del universo, la promesa y la bendición más importante que Dios nos ofrece, sólo la podemos alcanzar si hablamos nuestra fe al confesar que Jesús es el Señor y que resucitó de los muertos. ¿Amén?       

Pero mire ahora la importancia del oír:

Romanos 10:13-17 13porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 16Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

La boca tiene el poder de confesar a Jesús como Señor y Salvador, si lo hacemos con fe, obtenemos la salvación, pero aquí dice que no se puede confesar lo que no se ha creído, y no se puede creer lo que no se ha oído, así que la fuente de la fe es lo que oímos, por eso dice aquí: Que la fe, (que tenemos que hablar), viene por el oír.

 

La versión Internacional dice así:

(NVI) Romanos 10:1717 Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo. “

Así que, para hablar bien, debemos hablar fe, y para hablar fe primero debemos oír la palabra de Dios.

 

IV      OÍR CON FE.

Hebreos 4:22Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.”

Aquí dice que el escritor de Hebreos, que a ellos y a otros, se les anunció el evangelio, la buena nueva, pero esos otros no pudieron sacar provecho de lo que oyeron, porque no oyeron con fe lo que oyeron.

Parece una contradicción: Que la fe es resultado de oír, pero para oír necesito fe. ¿Cómo así? Lo que está enseñando la Escritura es que debemos poner nuestra fe en que la palabra de Dios es verdad, para que cuando la escuchemos creamos en eso que estamos escuchando.

 

V       OÍR PARA PONER EN PRÁCTICA     

Lo primero que Dios nos quiere enseñar, cuando le aceptamos, es el camino a la salvación, pero después su palabra nos llenará de consejos para que podamos cumplir sus propósitos en la tierra.

(NVI) Santiago 1:19-2219 Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; 20 pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. 21 Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.22 No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.”

        

Dios está diciendo, primero escuchen y luego hablen, especialmente cuando hay temas que te molestan o enojan, dice, porque la ira humana no produce vida, porque la ira te hace hablar cosas equivocadas.

Al final dice, no se contenten con solo escuchar los consejos de Dios, sino alégrense de llevarlos a la práctica. O sea, que hay que escuchar para poder poner por obra los consejos de Dios.

Y si no puedes ponerlos por obra debemos insistir hasta que eso que oímos se haga una realidad en nuestras vidas.

 

V       OÍR PARA CORREGIR NUESTROS ERRORES

Es muy importante saber oír para poder corregir nuestros errores. Mire lo que enseña este proverbio:

Proverbios 15:31-32 “ 31 El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará. 32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma. Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.”

Tus circunstancias de vida te gritan lo que no estás pudiendo escuchar para poner en práctica. La vida te está gritando en que áreas has hecho oídos sordos y por eso no has podido avanzar en ella. Te grita lo que tienes que corregir.

Muchas personas, cuando la vida les grita lo que están haciendo mal, en vez de oír sus errores y corregirlos, buscan a quien culpar, por eso no crecemos.

Jesús no condena pero si confronta.

Juan 8:9-119Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

Jesús no te condena, pero si te confronta. Oír la palabra de Dios debe acusar nuestras conciencias de que no estamos haciendo todo lo que podemos hacer para cambiar, para mejorar, para ser transformados, para poner en práctica la palabra de Dios.

Sigue siendo un niño porque no escucha.

(NTV) Hebreos 5:11-1411 Nos gustaría decir mucho más sobre este tema, pero es difícil de explicar, sobre todo porque ustedes son torpes espiritualmente y tal parece que no escuchan. 12 Hace tanto que son creyentes que ya deberían estar enseñando a otros. En cambio, necesitan que alguien vuelva a enseñarles las cosas básicas de la palabra de Dios. Son como niños pequeños que necesitan leche y no pueden comer alimento sólido.13 Pues el que se alimenta de leche sigue siendo bebé y no sabe cómo hacer lo correcto. 14 El alimento sólido es para los que son maduros, los que a fuerza de práctica están capacitados para distinguir entre lo bueno y lo malo.”

Dice que si no escuchamos nos hacemos torpes. Ustedes tienen tanto tiempo siendo creyentes que ya deberían estar enseñando a otros. O sea, que lo que Dios quiere, es que después de oír, enseñes a otros, eso te hace madurar, porque dice que a fuerza de práctica es como se llega a madurar.

Dios usa a líderes y pastores para corregirte.

(NTV) Eclesiastés 7:5 “ 5 Es mejor ser criticado por un sabio que alabado por un necio.”

Oír la crítica de un sabio es mejor que oír aprobación de un necio. Claro te hace sentir mejor aprobación de necio, que el oír un consejo de un sabio que te corrige para tu edificación, pero si quieres crecer, deba comenzar a escuchar la corrección de tus pastores y líderes.

Escucha con fe los consejos de tus pastores, para que puedas ir corrigiendo esas áreas en que te hace falta.

VI      ESCUCHA A DIOS Y DEJA DE PECAR

Proverbios 1:23-33 “ 23 Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras 24 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, 25 Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis, 26 También yo me reiré en vuestra calamidad, Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; 27 Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. 28 Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán. 29 Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová, 30 Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía, 31 Comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus propios consejos. 32Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; 33 Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.”

Dios habla su palabra en medio de tu pecado, para que aceptes su reprensión y dejes de pecar.

Tenemos que anhelar ser corregidos por la palabra de Dios y no solo edificados, Dios nos promete que, si ponemos nuestros oídos atentos a sus palabras, viviremos confiadamente.

Contacto

Iglesia Plenitud en Cristo
Zempoala #9 entre calle Angelina y Apolinar Castillo
Xalapa Veracruz 91060, Mexico.
info@plenitudencristo.org
Facebook         Twitter    Twitter

Suscríbete

Recibe en tu correo El Boletin Electrónico

Síguenos

Copyright © Plenitud en Cristo 2018 All rights reserved