Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Dios puso en mi corazón traerles una palabra que seguro estoy salió de su corazón para animarlos a crecer en su vida espiritual.

Debemos entender que el enfoque que tengamos de las cosas que hacemos siempre será un motivador o un desmotivador para nosotros y eso dará como consecuencia buenos o malos resultados.

Es diferente si tú haces las cosas porque “tienes” que hacerlas o porque entiendes que es bueno para ti hacerlas, seguro que dependiendo de tu enfoque serán tus resultados.

Por ejemplo, si tú vas a tu trabajo porque “tienes que ir”, “porque no te queda de otra”, ese enfoque no será un gran motivador laboral y tus resultados no serán muy buenos, inclusive malos.

Pero si tú vas a tu trabajo sabiendo que es donde Dios te puso y tú todo lo haces para el Señor y no para los hombres, mientras estés en ese trabajo te aseguro que tus resultados serán mucho mejores, porque tu enfoque te ayudará a estar correctamente motivado.

Bueno, pues al crecimiento espiritual le pasa lo mismo, según sea nuestro enfoque de lo que significa ser cristianos, de lo que significa o implica ser hijos de Dios, así serán nuestros resultados en nuestra vida cristiana o en nuestra vida espiritual y por ende, así serán nuestros resultados en nuestra vida entera.

 

Porque la Biblia dice, por ejemplo:

 

(NVI) 3a Juan 1:2 “Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.”

 

Al final, el éxito en todas las áreas de nuestra vida depende de nuestra vida espiritual, por eso Dios mira lo secreto, lo espiritual, para bendecirte en público, en lo natural, ¿cierto?

 

Así que hoy Dios nos quiere hablar del mejor enfoque con el que podemos vivir nuestra vida cristiana.

 

 

II       INTRODUCCIÓN

Lucas 2:52 “ 52Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.”

La semana pasada aprendimos que la Biblia dice que la sabiduría es primero, saber qué pensar, qué hacer y qué decir o qué no pensar, no hacer o no decir, es lo primero necesario para poder crecer en gracia, primero para con Dios y luego para con los hombres.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Creciendo en gracia (El secreto de los tan amados).

 

III         SABIOS MIENTRAS CRECEN

Cuando dice que Jesús crecía en sabiduría y estatura, nos hace saber que la sabiduría se debe adquirir a más tardar cuando dejamos de crecer entre los 18 y los 21 años, y la razón es porque después de esa edad vendrán las etapas en las que debemos tomar decisiones y debemos ser sabios.

Enseñemos a nuestros hijos a recibir la sabiduría del Señor desde niños, como lo enseñamos la semana pasada, para que cuando lleguen a su edad adulta tomen buenas decisiones.

Ahora, entendamos algo: A la gracia, que es el favor de Dios, la precede la sabiduría, porque es con sabiduría que podemos aprender a vivir en su gracia que es su favor inmerecido.

Por eso dice la NVI:

(NVI) Lucas 2:52 “52 Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.”

 

IV         EL RECHAZO ES UN ENEMIGO DE LA GRACIA

Todos los cristianos creen que Dios tiene el poder para bendecir, sanar, proteger y prosperar, pero no todos creen, realmente, que Dios quiera hacer eso por ellos.

(NVI) Mateo 8:1-3 “Cuando Jesús bajó de la ladera de la montaña, lo siguieron grandes multitudes. Un hombre que tenía lepra se le acercó y se arrodilló delante de él. —Señor, si quieres, puedes limpiarme —le dijo. Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante quedó sano de la lepra.”

El leproso no dudó de la capacidad de Cristo para sanarle, pero no estaba seguro de que quisiera hacerlo, ya que los leprosos eran personas rechazadas por todos.

Creía que Dios era Todopoderoso, pero no creía que Dios estuviera lleno de amor y favor inmerecido por él.

El rechazo es uno de los peores enemigos de la gracia.

Seguro conoces a alguien que cree en Dios pero vive sintiendo que Dios no lo voltea a ver, y es ese sentimiento de rechazo, precisamente, el que lo aleja de la gracia y del inmerecido favor de Dios.

Personas que creen en el inmenso poder de Dios, pero ellos, en el fondo de su corazón, no creen que Dios quiera usar su poder a favor de ellos.

Una reflexión para todos.

Esta es una reflexión que todos debemos hacer, porque venimos de una cultura evangélica basada en nuestras obras y no en su amor por nosotros.

Entonces, puede ser que, ahí en el fondo de nuestros corazones, como sabemos que no somos todo lo bueno que “deberíamos”, que no hacemos todo lo “correcto” que deberíamos y que no hemos dejado de hacer todo “lo malo que a Dios no le agrada”, podemos experimentar un sentimiento de rechazo como el leproso, donde sabemos del poder infinito de Dios para sanarnos, protegernos y bendecirnos, pero no estamos seguros de que Él quiera usarlo a favor de nosotros.

 

 V        SANANDO EL RECHAZO PARA CRECER EN GRACIA

Tenemos que entender lo que hizo y dijo Jesús:

(NVI) Mateo 8:3 “ Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante quedó sano de la lepra.”

Jesús dijo: Sí, quiero. Si puedo y quiero, dijo Jesús.

¡Mira el ministerio tan personal de Jesús!

Jesús no tocó a todas las personas que sanó, a veces, sólo con hablar sanaba a la gente, pero en este caso, lo tocó amorosamente. Pienso que lo hizo así para sanarlo de la lepra pero también del rechazo.

La lepra era una enfermedad muy contagiosa, lo que hacía que los leprosos no pudieran tener contacto con otras personas. Eso hacía que el leproso se sintiera rechazado por las personas, incluso por sus familiares, por eso preguntó a Jesús si quería quería sanarlo o también lo rechazaría.

Unidos a Jesús somos libres del rechazo.

Tú y yo debemos asegurarnos de no sentirnos rechazados porque Jesús en la cruz nos sanó a todos y de todo, si bien es cierto que el nos escogió de lo vil y menospreciado, como dice la Escritura:

(NVI) 1ª Corintios 1:28-29 “28 También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, 29 a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse.”

Esto es verdad, muchos de nosotros venimos de entornos familiares y de amigos donde fuimos despreciados y rechazados, por diversas razones.

Así éramos, éramos rechazados y despreciados, pero eso cambió cuando Cristo llegó a nuestras vidas, como lo dice el verso 30:

1ª Corintios 1:30 “30 Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría —es decir, nuestra justificación, santificación y redención.”

Gracias a Dios que nos unió a Cristo Jesús y a partir de ahí nos hizo sabios, justos, santos, salvos, sanos, bendecidos y prosperados. ¡Aleluya!

Recuerde esto: Nosotros estamos unidos a Cristo y como es Él así somos nosotros.

1ª Juan 4:17 “17En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

Jesús vino a sanar nuestro rechazo para que podamos crecer en su gracia.

(NVI) Hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.”

Preséntate delante de Él como eres.

Hay personas que no vienen a la iglesia o que se han alejado de la iglesia porque saben que sus vidas no están bien y quieren arreglar primero sus vidas antes de venir o regresar.

Tienen la impresión de que deben santificarse antes de poder entrar a la santa presencia de Dios, sienten que son hipócritas si no arreglan sus vidas antes de venir a la iglesia.

Y es para preguntarles: ¿Te limpias antes de bañarte? No, claro que no, para eso es el baño, para limpiarte. No necesitas tratar de limpiarte por tus propios esfuerzos antes de bañarte.

Lo mismo pasa con la presencia de Jesús, está ahí para limpiarte y sanarte de todas tus heridas emocionales que traigas, rechazo, abandono, traición, pleito, tristeza, amargura, enojo, etc.

Nunca podrás hacerte a ti mismo lo suficientemente santo como para recibir las bendiciones de Dios.

Recibes salvación, sanidad, justicia, santidad, y todas la bendiciones mediante la sangre derramada en la cruz del Calvario. Su sacrificio en la cruz es el que te califica para recibir todo lo bueno de este mundo. ¿Amén?

Preséntate tal como eres, ven a Jesús con todos tus líos, todas tus adicciones, todos tus hábitos ocultos y tus errores, Él los limpiará todos. Sólo se “brutalmente” honesto con Él.

Porque al unirte a Jesús, Él te limpia de todo tu pasado.

(NVI) Juan 15:3 “Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado.”

 

VI         QUE TU ENFOQUE SEA EN ÉL Y NO EN TI

Ahora, quiero revelarte el secreto de los creyentes que están creciendo cada día en la gracia de Dios, este secreto, tal vez no te pueda ayudar a crecer en estatura física pero si te ayudará a crecer en tu estatura espiritual y tu carácter.

(NTV) Romanos 8:38-39 “38 Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. 39 Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.”

Se trata de Él. Usted ya está en Cristo.

Cuando decimos que se trata de Él y no de nosotros, no estamos diciendo que se trata de lo que nosotros hacemos para él o por él, sino de lo que Él hace para nosotros y por nosotros.

 Este es el secreto de los tan amados: Que se saben y se sienten, verdaderamente, muy amados por el Padre.

 

VII        ERES AMADO Y COMPLACES AL PADRE SIEMPRE

Jesús se bautiza y pasa esto:

Mateo 3:17  “17Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Cuando un hijo de Dios se sabe amado por Dios, a través de Cristo, también sabrá que complace al Padre en todo.

Por eso el diablo trató de quitarle el adjetivo “amado” a Jesús, cuando le dijo:

Mateo 4:3 “3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.”

Dios dijo que era su Hijo amado y el diablo le dijo: Si eres hijo de Dios, el diablo le quito el adjetivo amado, porque el diablo sabe que cuando un hijo de Dios no se sabe amado por el Padre, es débil y el diablo tiene una oportunidad de vencerlo y eso era lo que el diablo quería que Jesús estuviera débil espiritualmente para poderlo tentar, pero Jesús le contesta:

Mateo 4:4 “4El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

La palabra griega para “palabra” es la palabra Rhema, que significa: Palabra a tiempo. Y eso es justamente lo que Jesús había recibido cuarenta días antes, la palabra a tiempo cuando Dios le dice: tú eres mi hijo amado y en ti tengo complacencia.

Jesús estaba fuerte espiritualmente porque se sabía amado por el Padre y que complacía al Padre.

Entre más amado te sientas por Dios, más fuerte estarás espiritualmente, podrás resistir mejor las pruebas, podrás levantarte de cualquier situación, podrás recibir todo el favor inmerecido y llevar a cabo los propósitos de Dios, porque sabes, entiendes y crees que nada de lo que hagas tú o el mismo satanás te podrá alejar ni un milímetro del amor de Dios y de su complacencia en ti.

El diablo no quiere que te sepas amado, si no puede evitar que te sepas hijo, va a hacer todo lo posible para que no te sepas amado o que dudes ocasionalmente de que eres un hijo amado del Padre.

 

VIII       DIOS NUNCA SE ENOJARÁ CONTIGO

Esto que te voy a decir forma parte del secreto de los tan amados (De tal manera te amó Dios). Este es el otro secreto: Dios nunca se enoja contigo.

Mira lo que dice el capítulo 54 del Libro de Isaías:

(NVI) Isaías 54:9-10 “Para mí es como en los días de Noé, cuando juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra. Así he jurado no enojarme más contigo, ni volver a reprenderte. 10 Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz, —dice el Señor, que de ti se compadece—.

Dios juró que nunca se enojaría contigo.

Este capítulo 54 está justo después del famoso capítulo mesiánico de los sufrimientos de Cristo, el capítulo 53.

¿Recuerda? Cuando dice: Nosotros le tuvimos por azotado y herido de Dios, el castigo de nuestra paz cayó sobre él y por su llaga fuimos todos curados, ¿Recuerda?

Por eso este capítulo 54 nos describe los triunfos y resultados de su sacrificios y sufrimientos en la cruz.

Dios ya se enojó con Jesús por todo tu pecado y todas tus malas obras, por eso Él no se enojará nunca más contigo (hagas lo que hagas), porque ya toda su ira quedó en Jesús cuando llevó sobre su cuerpo todo el pecado de todos nosotros.

Aunque el acusador te acuse, tu pecado ya está pagado y la ira de Dios ya fue recibida en el cuerpo de Jesús, por eso Dios no se enoja contigo, todo el tiempo eres su hijo amado y todo el tiempo tiene complacencia contigo, porque siempre te ve unido a su Hijo Jesucristo.

 

IX         MINISTRACIÓN

Este es el enfoque con el que debes vivir tu vida Cristiana: Sentirte siempre amado y complacedor del Señor, que nunca se enoja contigo, no por tus obras, sino por la obra de la Cruz que derrama su amor inagotable y su complacencia permanente, y entonces siempre estés claro que toda su gracia y todo su favor inmerecido está sobre ti.

Esto te hará permanentemente fuerte espiritualmente y podrás ir creciendo cada día en gracia para con Dios y para con los hombres.

Amén.

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