Predicaciones

I          RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR
 
La semana pasada entendimos que si el amor de Dios por nosotros es grande, nuestra fe también es grande, porque nuestra fe es tan grande como aquello en lo que creemos. Si creemos por nuestra salvación, y sabemos que nuestra salvación emana del tan grande amor de Dios por nosotros, entonces nuestra fe debe ser igual de grande que su amor.
 
Es mejor no tener, a tener y no saber que tienes, porque no tener fe es cuestión de tiempo en lo que tu corazón se abre para Jesús, pero tener una fe tan grande como su amor por ti y no saber que la tienes, es un desperdicio,.
 
Por eso Dios nos habló de que si creemos en su tan grande amor, nuestra fe también es grande, usémosla extendiendo nuestra tiendas, ensanchando nuestra fe, haciendo oraciones osadas, atrevidas, dignas de un Dios grande y amoroso.
 
 
II        INTRODUCCIÓN
 
Vayamos al mensaje de hoy.
 
Mateo 7:7-8 “7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
 
Dios es un Padre al que le gusta complacer a sus hijos. Dice aquí que si pides, se te da, que si buscas, hallarás y si llamas a la puerta se te abrirá. Y te da la razón del porque es un Padre así:
Mateo 7:9-11” 9¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
¿A quién le va a dar el Padre buenas cosas? A los que se lo pidan, entonces pidamos confiados en el Padre complaciente que tenemos, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Creciendo en fe para pedirle al Padre.
 
 
III       LA REGLA DE ORO AL PEDIR
 
Vamos a aprender hoy algunos conceptos interesantes a la hora de pedirle a Dios.
Pide para bendecir a otros.
 
Tenemos que pedir cosas grandes. Pide cosas grandes, tan grandes que te alcance para bendecir a otros. Pide cosas grandes que duren y trasciendan en el tiempo, como Dios trasciende el tiempo y las generaciones.
           
No pidas solamente salir de tus deudas, pide abundancia de ingresos que te permitan prestar y no pedir prestado. No pidas solamente que tu matrimonio sea restaurado, sino pide que sea un testimonio que permita que otros matrimonios crean en Dios, no pida solamente sanar su enfermedad, pida que lo haga tan fuerte que usted pueda salir a contar su historia por toda la ciudad y la gente crea en su sanador.
 
¿Por qué a veces Dios no nos da lo que pedimos?
 
Dios dice que si le pides, Él te va a dar lo que le pidas. Él les da a sus hijos lo que le piden, siempre y cuando no sea una serpiente o una piedra.  A veces nuestras oraciones piden cosas que no están en el corazón de Dios, confiemos, si lo que pedimos es una serpiente, Dios no nos la va a dar.
 
También pasa que dice la Biblia dice que pedimos mal y por eso no recibimos.
 
Santiago 4:3 “3Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”
 
Dice que pedimos para gastarlo solo en nosotros, pedimos cosas que solo alcanzan para satisfacernos a nosotros y por eso Dios no nos lo da, tenemos que aprender a pedir cosas grandes confiadamente. Salir de esa mentalidad limitada.
 
La regla de oro: Pedir para bendecir a otros.
 
El mismo pasaje de Mateo 7 nos da lo que se conoce como la regla de oro al pedir:
 
Mateo 7:11-12 “11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 12Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.”
 
Les dice, “así que”, y cuando Jesús dice “así que”, está diciendo, para que suceda lo anterior hagan esto: Todo lo bueno que quieras que las personas hagan contigo, hazlas tú también a ellos.
 
El mundo lo enseña de forma negativa: No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan. Y es más fácil no dañar a la gente que hacerle un bien. El mundo te dice, ignora la necesidad de la gente, con que no los dañes, por eso hay gente que dice: ¿Por qué Dios no me da, si yo soy bueno, no le hago daño a nadie? La pregunta sería, pero ¿Le haces bien? ¿Los tratas como quieres que te traten?
 
Esta regla de oro al pedir significa que debemos pedir para que nos alcance para hacerles bien a los demás. Así que pide cosas grandes.
 
 
IV       PIDAMOS CON CONFIANZA
 
Otra cosa que debemos hacer al pedir es hacerlo con confianza. Pidamos con confianza en ese Padre amoroso que nos quiere complacer en todo lo que pidamos.
Hebreos 4:16 “16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
 
Dice que nos acerquemos confiadamente. Debemos tener confianza en que todo lo que le pidamos Él nos lo dará.
 
1 Juan 5:14-15 “14Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”
 
Confiemos en que el Padre está oyendo nuestras oraciones y si nos oye, oremos que sea en su voluntad y si es así, Él nos la dará. Si no nos la da es porque no está en su voluntad y entonces también está bien.
 
Eso te hará vivir sin afán sabiendo que todo está en control de su voluntad y su voluntad dice la Escritura que es buena, agradable y perfecta.
 
 
V         NO SOLO PIDAMOS COSAS
 
No solo pidamos cosas a Dios, pidamos inteligencia y sabiduría.
Colosenses 1:9-10 “9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 10para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;
 
Pidamos ser llenos del conocimiento de su voluntad y de sabiduría e inteligencia espiritual. Inteligencia espiritual es entender lo que nos conviene en el Señor, sabiduría es hacer lo que nos conviene en el Señor.
 
 
VI       DESCANSEMOS NUESTRAS PETICIONES EN EL ESPÍRITU SANTO
           
A la hora de pedir, se hace indispensable la comunión con el Espíritu Santo.
 
Romanos  8:26-27 “26Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”
 
Muchas veces no estaremos seguros de lo que debemos pedir y el Espíritu Santo  nos ayuda orando por nosotros con gemidos que no se entienden. Cuanto tú oras y buscas a Dios de continuo, el Espíritu Santo llega y te envuelve en su presencia, y dejamos de orar y comenzamos a llorar y solo emitimos algunos sonidos sin sentido, que salen desde el fondo de tu corazón, ese es el Espíritu Santo intercediendo por ti con gemidos que no se pueden pronunciar.
 
 
VII     BUSCA Y LLAMA
 
La palabra de Dios no solo nos invita a orar confiadamente por cosas grandes y audaces, sino también a que busquemos y llamemos, y dice que encontraremos y que las puertas se nos abrirán.
 
Buscar es moverse, es acción.
Pedir es orar, detrás de la puerta, a solas con Dios. Buscar es acción. Dios te promete como Padre que si le pides te lo va a dar, pero también te dice: muévete, busca, trata, intenta, esfuérzate, pregunta, reclama, espera, delibera, considera, investiga, examina, etc. Ponte en acción confiando en mí, dice el Padre y yo haré que halles lo que andas buscando.
 
Toca puertas.
 
Y también toca puertas y estas se abrirán. Dios es el único que abre puertas que nadie puede cerrar y cierra puertas que nadie puede abrir. Hay puertas que se abren desde que oras, Dios te dijo que se abrirían, así que debes caminar confiado  hacia esa puerta, sabiendo que se abrirá. Puede ser un negocio, un nuevo empleo, un ascenso, una sanidad, etc.
 
Hay otras puertas que tienes que ir a tocar, tienes que atreverte a tocar esa puerta, tienes que llegar hasta esa oportunidad y tocar la puerta, Dios promete que la abrirá. Eso es cuando hay alguien a quien tocarle la puerta, alguien a quien pedirle una oportunidad o apoyo o que te crea, pero Dios te dice: Ve y toca, yo abriré esa puerta.
 
Pero otras puertas se abrirán hasta que vayas y te pares enfrente, como las puertas automáticas de las plazas comerciales, no habrá alguien específico detrás de esa puerta, pero la puerta se abrirá solo cuando tú, lleno de fe, te hayas movido y parado delante de esa puerta llamada: oportunidad, ciudad, universidad, ingreso, etc.
 
Marcos Brunét cuenta que Dios le dijo que le abriría puertas en Rusia, y se fue a ese país sin conocer a nadie, estando allá, en un café, apara dio alguien que lo reconoció, era u Pastor líder de una alianza de pastores y lo llevaron a su iglesia. A veces tendrás que pararte enfrente de la puerta para que se abra. 
 
 
VIII    MINISTRACIÓN
 
Así que entremos confiadamente al trono de la gracia y pidamos, busquemos y llamemos, que el Padre bueno y lleno de amor, nos dará, nos hará encontrar y hará que se abran todas las puertas que necesitemos.

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