Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Dios nos ha hablado por las últimas tres semanas acerca del poder que tiene la honra.

Hemos aprendido que la honra es la llave que nos abre las puertas del Reino de los cielos en la tierra y nos permite permanecer en él, aprendimos también los peligros de deshonrar a Dios si no le damos lo mejor de nuestro tiempo, atención y aún de nuestro dinero.

Y la semana pasada aprendimos que la honra comienza cuando pensamos en nosotros y en lo nuestro, y ya no en mí o en lo mío, y que cuando honramos nuestro llamado esto tiene un efecto multiplicador que alcanza a las tres y cuatro generaciones que lograremos ver, y hará que sean derramadas bendiciones hasta por mil generaciones.

Hoy Dios nos quiere hablar de un elemento que, unido a la honra, va a hacer posible que su bendición se activada y que no debemos pasar por alto, y que cuando ese elemento falta, la honra es desperdiciada, de aquí la importancia de este mensaje.

 

 

II          INTRODUCCIÓN

 

Génesis 1:1-2 “1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

La tierra estaba en desorden y ahí estaban las tinieblas, entonces Dios comenzó a poner todo en orden con el poder de su Espíritu que se movía sobre la faz de las aguas, porque Dios es un Dios de orden.

Génesis 1:27-28 “27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Luego les dijo: Fructificad y multiplicaos, llenen la tierra, sométanla y señoreen sobre ella, ahí también podemos ver el orden, primero debían dar frutos para después poderse multiplicar, y así poder llenar la tierra, para dominarla y poder señorear sobre los animales, ese, sin lugar a duda, también es un orden.

La Trinidad es la muestra más alta de ese orden, el Padre envía al Hijo y el Hijo envía al Espíritu Santo. El Espíritu Santo revela al Hijo y el Hijo revela al Padre.

Ese es nuestro Dios, un Dios de honra y de orden, y donde hay honra y orden ahí derrama Dios su bendición inagotable, hasta por mil generaciones.

Si la honra es la llave que abre las puertas del reino de los cielos, el orden es la cerradura donde esa llave tiene que entrar, de aquí que el mensaje lleva por título: Bendición inagotable.

 

III         ESFORCÉMONOS PARA SER ORDENADOS

Génesis 1:26 “ 26Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Aquí Dios nos muestra claramente el orden de la honra, primero está Él, luego el hombre hecho a su imagen y al final los animales, entonces, no podemos querer honrar a los animales primero que a las personas o a las personas antes que a Dios, porque esa honra estaría en desorden, ¿Me explico?

Por eso es importante que pongamos nuestra vida en orden para que nuestro vivir en modo honra sea efectivo y pueda producir esa bendición inagotable.

No viene incluido en el paquete.

Pero déjame decirte que el problema es que el orden no viene incluido en el combo de nuestra vida, lo tenemos que adquirir con esfuerzo e inteligencia.

Proverbios 16:16 “16Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; Y adquirir inteligencia vale más que la plata.”

Tenemos que ser inteligentes porque el hombre no es ordenado por naturaleza, se tiene que formar el hábito del orden.

¿Con que batallan más los papás en los primeros años de sus hijos? Con el orden. Por su naturaleza caída el hombre puede vivir en desorden y en casos graves hasta en el caos, pero ahí, aunque  haya honra no podrá ser activada.

Por ejemplo:

Una institución de gobierno, donde si hay orden, hay una estructura, tienen manuales de procedimientos, todos saben que tienen que hacer y quienes son sus jefes y sus subordinados, hay mucho orden, pero no honran su llamado, ni a los ciudadanos que van a pedir ser atendidos en esa institución, ni sus puestos, a eso se le llama burocracia.

Por otra parte, una institución de beneficencia, donde si honren su llamado, honran a las autoridades superiores, honran a Dios y al prójimo, pero no hay orden, ahí nadie sabe lo que tiene que hacer o cuando lo tiene que hacer, o cómo lo tiene que hacer, a eso se llama caos. Todo mundo corre para todos lados queriendo honrar pero, como no hay orden, su correr solo produce ruido, aglomeración, desorden y sobre todo, el desperdicio de la honra. ¿Me está siguiendo?

Entonces entendamos que la falta de orden produce deshonra.

 

IV         NO DEJES QUE EL ORDEN LO PONGA EL TRABAJO

Por eso lo primero que debemos hacer, si ya entendimos la bendición qué hay detrás de la honra, es esforzarnos por ser personas ordenadas, familias ordenadas, empresas ordenadas, y hasta una iglesia ordenada para poder cumplir mejor nuestros propósitos.

En la práctica la mejor manera de tener orden es cuando planeas tus tiempos y tus horarios para poder honrar a Dios y todas las personas a tu alrededor en el orden correcto.

El faraón de tu trabajo.

Si tú cuando sales de tu casa a trabajar o a estudiar, o ahora en la pandemia, te medio arreglas para ponerte a trabajar en modo home office, no planeas los tiempos que le vas a dedicar al ese día, y a la semana también, a Dios, a tu trabajo, a tu familia y a la demás gente, le estarás dejando a tu jefe la tarea de que él “te diga lo que puedes y no puedes honrar.”

Mira esta historia y chécate si te parece familiar:

(NVI) Éxodo 5:1-9 “1 Después de eso, Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón y le dijeron: —Así dice el Señor, Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que celebre en el desierto una fiesta en mi honor.” —¿Y quién es el Señor —respondió el faraón— para que yo le obedezca y deje ir a Israel? ¡Ni conozco al Señor, ni voy a dejar que Israel se vaya! —El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro —contestaron—. Así que debemos hacer un viaje de tres días, hasta el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios. De lo contrario, podría castigarnos con plagas o matarnos a filo de espada. —Moisés y Aarón —replicó el rey de Egipto—, ¿por qué distraen al pueblo de sus quehaceres? ¡Vuelvan a sus obligaciones! Dense cuenta de que es mucha la gente de este país, y ustedes no la dejan trabajar. Ese mismo día el faraón les ordenó a los capataces y a los jefes de cuadrilla: Ya no le den paja a la gente para hacer ladrillos. ¡Que vayan ellos mismos a recogerla! Pero sigan exigiéndoles la misma cantidad de ladrillos que han estado haciendo. ¡No les reduzcan la cuota! Son unos holgazanes, y por eso me ruegan: Déjanos ir a ofrecerle sacrificios a nuestro Dios. Impónganles tareas más pesadas. Manténganlos ocupados. Así no harán caso de mentiras.”

Moisés y Aarón, querían, junto con el pueblo hebreo ir a darle honra a Dios, pero el Faraón, que era su patrón les dijo que no, al contrario, dijo: denles más trabajo, porque si quieren ir a honrar a su Dios es porque están de holgazanes.

Y esto es lo que pasa siempre que le dejamos al Faraón de nuestro trabajo o estudio la decisión de que prefiere que haga: ¿Seguir trabajando u honrar a Dios? ¿Tú que crees que  va a querer?

Por eso, si quieres honrar a Dios, debes mejorar en el orden de tus actividades diarias, porque si no, tendrás las ganas de honrar a Dios, pero por tu desorden no podrás hacerlo.

 

V          NO DEJES QUE EL ORDEN LO PONGA TU CUERPO

Si tú quieres honrar a Dios cuidando tu cuerpo, su alimentación, su ejercicio, no viviendo en estrés, etc., eso deberás ponerlo en orden tú, porque si dejas que “ese orden” lo pongan “tus ganas”, o lo que tu cuerpo diga, te va a pasar igual que Faraón, tu cuerpo es un pequeño Faraón despiadado que no quiere hacer lo correcto, que le gusta más vivir en desorden, no hacer ejercicio, comer lo que se le antoja, no lo que honra a Dios en tu cuerpo.

El apóstol Pablo sabía esto, por eso dice en:

Romanos 7:15-24 “15Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”

Creo que nos debe quedar claro que no podemos dejar las cosas para hacerlas, como a veces decimos: “sobre la marcha, ahí veo”, “pues, a ver mañana que dice Dios”.

El mito de las vacaciones.

La gente muchas veces vive en desorden todo el año y eso le genera estrés y luego cree que una semana de vacaciones le va a quitar el  estrés, y como eso es imposible, se estresa más de que el estrés no se le quitó, y entonces se frustra y regresa peor de lo que se fue, porque ahora gastó un montón de dinero o se endeudó, acabó peleando con todo el mundo, pero eso tiene que ver con toda una vida en desorden y no con unas malas vacaciones.

Si tuviéramos en la agenda diaria y semanal bien organizados nuestros tiempos, tiempos con Dios, tiempos de trabajo, tiempos de familia, tiempos de descansos, tiempos de hobbies, etc., podríamos disfrutar, no solo de nuestras vacaciones, sino disfrutaríamos más la vida y veríamos operar la honra con toda su bendición inagotable.

 

VI         JESÚS NOS HIZO REYES PARA GOBERNAR

Apocalipsis 5:9(b)-10 “porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”

Esto ya sucedió, Jesús ya nos redimió, ya nos hizo sacerdotes para ministrar al Señor y entrar confiadamente en el lugar Santísimo, y nos hizo reyes para reinar sobre la tierra. Y lo primero que tenemos que reinar o gobernar es a nosotros.

Queremos gobernar a una esposa, a una familia y no podemos gobernarnos a nosotros mismos.

Por eso te digo que el orden en la vida de la gente es muy difícil: El jefe faraónico, el trabajo, la necesidad de llevar dinero a casa no quieren que vivas en orden, porque eso implica que honres primero a Dios y después a todo lo demás, y además, que honres tu llamado a trabajar, a proveer, a vivir mejor, a darle mejores comodidades a tu familia, si, pero en orden, con horarios definidos.

Y a eso le agregas que tu cuerpo tampoco quiere que seas ordenado, porque eso implica sacrificios. ¿Ya ves porque no es fácil vivir en modo honra? ¿Ya ves por qué el reino de los cielos es una recompensa para el que vive en modo honra y ahora entendemos que también en modo orden?

Gobernemos nuestros tiempos.

Debemos esforzarnos en organizar nuestro día y nuestra semana para abarcar con orden y honra todas las áreas de la vida.

Los papás deben organizar los tiempos con sus hijos, sus tiempos a solas, sus tiempos con Dios, sus tiempos de trabajo, tú los debes definir, no se lo dejes a tu trabajo o a tus emociones, o a “tus ganas”, esos son faraones despiadados que no les gusta ni la honra ni el orden.

 

VII        MINISTRACIÓN

(NVI) Mateo 6:33 “ Bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”

Este versículo resume lo que representa la honra y el orden, si honramos su reino y lo hacemos en orden, donde él sea lo primero, la bendición será inagotable.

Y si esto es para lo más, todo lo demás en tu vida, que es lo menos, funciona igual.

Pon orden en tu agenda de cada semana, establece horarios para honrar a Dios, a tu cuerpo, a tu familia, a tu trabajo, a tu descanso.

Pon orden para comer, beber y ejercitarte y estarás honrando la morada del Espíritu Santo. Pon orden para tus hijos, sus tiempos y tu tiempo con ellos, si tienes varios hijos, pon orden para estar tiempo con todos juntos y también pasar tiempo a solas con cada uno.

Pon orden para tu servicio al Señor. Servir a Dios no debe ser a libre demanda tuya o del pastor, y menos de tu jefe, tiene que ser con orden, los discípulos de cada iglesia deben saber que actividades hay para poder crecer y madurar como cristianos y para poder servirle cada día más y mejor a Dios, sin dejar de atender a sus tiempos a la familia, el trabajo y el descanso o la diversión.

 

Honre la semana.

Le voy a dar un dato. ¿Usted sabe por qué el día está dividió en 24 horas? Porque es lo que tarda la tierra en girar sobre su propio eje. O sea, que está basado en la astronomía. ¿Usted sabe por qué dividimos el mes en 30 días? Porque es lo que tarda la luna en darle una vuelta completa a la tierra. Abraso esto también en la astronomía.  ¿Usted sabe porque dividimos el año en doce meses? Porque es lo que tarda la tierra en darle una vuelta completa al sol. Una vez más, basado en la astronomía.

¿Y sabe porque dividimos la semana en siete días? ¿Usted sabe que evento astronómico rige esta división de los siete días de la semana? Exacto, ninguno, porque la división de la semana tiene que ver con la creación de Dios que la hizo en seis días y ordenó que descansáramos uno.

Así que si tu honras la creación, honra el periodo de la semana organizando cada semana lo que quieres honrar y lo que tienes que honrar, y entonces estarás honrando con orden.

La honra y el orden son la llave y la cerradura que abren la fuente de la bendición inagotable de nuestro Dios y Padre para nosotros sus hijos por tres y cuatro generaciones y que hará que se derrame hasta por mil generaciones.

Amén.

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