Predicaciones

I RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR
La semana pasada dimos un recorrido por el andar del arca del pacto, para conocer cuáles fueron los errores del pueblo de Dios al tratar con su presencia y aprender de esos errores para no cometerlos.
Si de verdad queremos que Él habite permanentemente en nosotros y nosotros habitar en su presencia, debemos cuidar de ella y aprender a tratar con ella.
Aprendimos que la presencia de Dios no es para sacarle provecho, no es para vencer a nuestros enemigos, cualquiera que éstos sean.
Aprendimos que no podemos poner el interés por la presencia de Dios al mismo nivel del interés por nuestra economía, prosperidad, desarrollo profesional o empresarial, ni siquiera al mismo interés por nuestros afectos más cercanos.

Aprendimos también que no podemos abandonar la presencia de Dios detrás del bosque de nuestro pecado. Yo busco mi pecado el miércoles y el domingo querer venir a buscar su presencia. Él te perdonará tu pecado, pero no te la podrás llevar en tus hombros. No son hombros santos.
 
Tampoco podremos dejar la presencia detrás del bosque de lunes a sábado y querer venir a encontrarnos con ella el domingo, ella no estará para ti, la habrás perdido.
 
Advertencia: No cuidar la presencia, no estar conscientes de lo que significa la presencia de Dios en nuestras vidas y en la iglesia, nos convierte en religiosos que seguimos a Dios por tradición, por costumbre o por intereses personales, pero no por amor, respeto, honra y adoración genuina y eso hará que la presencia no esté para nosotros.
 
El mensaje de la semana pasada nos es para condenarnos si no lo estamos haciendo del todo bien, sino para inspirarnos a poner atención en cómo tratar con su presencia todos los días de nuestra vida, que cada uno de nosotros podamos reflexionar si algo estamos haciendo mal y corregirlo.
 
El correcto caminara de su presencia.
 
Y por último, aprendimos que para vivir correctamente en su presencia debemos hacerle un sitio especial en nuestro corazón, santificarnos para poder cargar su presencia en hombros santos, llevar su presencia con alegría, hacer sacrificios para Él y alabarlo y adorarlo sin restricciones, sin límites.
 
 
II          INTRODUCCIÓN
 
Hoy quiero hablar de lo que es anhelar vivir en su presencia.
 
(NTV) Salmo 51:10-11 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí.11 No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo.
Este es David cuando es descubierto en su pecado de adulterio y autor intelectual del asesinato de Urías. Pero no necesitamos esperar a que sea descubierto nuestro pecado para anhelar vivir en su presencia como David.
 
Esto es lo que significa tener un corazón conforme al corazón del Señor. A David no le importó la posición, el dinero, el título de rey, no le importó el reino, no le importaron los placeres que le dejaban tener muchas esposas, él solo pidió que no se apartara de él la presencia de Dios y su Santo Espíritu.
 
Y eso es lo que queremos anhelar en esta iglesia y lo que debemos anhelar todos los que nos decimos hijos de Dios, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Anhelando vivir en Su Presencia.
 
 
III         EN SU PRESENCIA TODO SALDRÁ BIEN
 
Cuando David intentó llevar el arca de la casa de abinadab a Jerusalén, lo hizo mal, la puso sobre un carro tirado por bueyes y murió uno de sus hombres, David tenía buenas intenciones, él quería trasladar el arca a Jerusalén, pero no sabía cómo hacerlo, no se preparó para transportar la presencia de Dios. Cuando se trata de la presencia de Dios, no bastan las buenas intenciones, no importa si tienes la buena intención de ganar almas o de servirlo, hay que saber tratar con su presencia.
 
Después de la muerte de Uza, David se preparó, leyó la Escritura donde Dios había dado ya las instrucciones de como cargar con su presencia, se asesoró y regresó por ella para trasladarla con toda la certeza de que no ocurriría otra muerte, haciéndonos entender que cuando tratamos mal con la presencia de Dios, cuando metemos nuestra carne, cuando no nos interesa buscar su palabra para ver que dice Dios, cuando nos conformamos con lo que dice el predicador y queremos manipular su presencia a nuestro antojo, seguro todo saldrá mal, habrá muerte espiritual y condiciones de muerte a nuestro alrededor, pero cuando la tratamos bien, cuando genuinamente nos interesa su presencia, cuando tratamos correctamente la presencia de Dios, todo saldrá bien a nuestro alrededor. Por eso la Biblia dice:
 
(TLA) Romanos 8:28 28 Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan.
 
Lo que está diciendo este versículo es que no les puede ir mal a los que andan en la presencia de Dios, aun lo que parece malo Dios lo preparará para hacerle bien a los que lo aman.
 
No se puede amar a Dios sin estar en su presencia.
 
No se puede amar a Dios sin andar en su presencia porque Él es el amor. 
 
Podemos conocer de Él y no estar en su presencia, podemos hablar de Él y no estar en su presencia, podemos decir que lo amamos y no estar en su presencia, pero no podemos amar a Dios sin estar en su presencia, porque Él es el amor. No puedes decir que amas sin tener amor, eso es absurdo, una contradicción. Te amo, pero no tengo amor por ti, no existe algo como eso. Por eso no podemos amar a Dios sin estar en su presencia. 
 
Así que, si buscas la presencia de Dios, si quieres saber más acerca de su presencia, si de verdad quieres vivir todos los días en medio de la presencia de Dios, si anhelas sentir la presencia de Dios, tú eres de los que aman a Dios.
 
Oración para buscar su presencia.
 
Si no, reflexiona, podrías ser uno como Uza, muerto, seco espiritualmente, que no siente nada por Dios, solo tradición y costumbre o un poco de calmar la conciencia para resistir toda la semana hasta el domingo siguiente, si éste es tu caso, esta es una oración que puedes hacer:
 
(TLA) Salmo 27:4 Dios mío, sólo una cosa te pido, sólo una cosa deseo: déjame vivir en tu templo todos los días de mi vida, para contemplar tu hermosura y buscarte en oración.
 
IV         QUIERO TU PRESENCIA PERMANENTEMENTE: MOISÉS
 
Cuando Moisés iba a llevar al pueblo de Israel a la tierra prometida, Dios le dijo que Él no iría con ellos porque eran un pueblo testarudo, pero Moisés se hace el desentendido y le hace una pregunta a Dios en el verso 12 y le dice: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Y Dios le contesta:
Éxodo 33:14 14Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
Pero Moisés tenía algo claro para su vida que todos deberíamos tener claro, Moisés no sólo quiere compañía.
Éxodo 33:15 15Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.
Moisés aprendió a depender de la presencia de Dios y no quería hacer nada sin su presencia, así debe ser nuestra vida. Debemos anhelar vivir cada segundo de nuestra existencia en su presencia.
La presencia de Dios a cada minuto.
De hecho, esta forma de vivir es la única que nos demuestra que entendemos acerca de la presencia de Dios, saber que en cada segundo de nuestra vida Dios está ahí con nosotros.
 
Que Dios no está los domingos o los días de Grupo de Vida o en tu aposento de oración o cuando lees la Biblia solamente, sino que te haces consciente de que la presencia de Dios está en cada segundo de tu vida, en el coche, en el autobús, mientras cocinas, mientras estudias, mientras trabajas, mientras descansas, mientras miras el Facebook o el Instagram, mientras discutes con tu marido o tu esposa o hijos, en todo momento.
 
Salmo 139:7-97 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? 8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.9 ”
 
V          AMAR SU PRESENCIA
 
Si queremos vivir en su presencia, si algo nos ha inspirado este mensaje acerca de su presencia, déjame decirte que de lo que se trata es de enamorarnos  de Dios, de verdaderamente amar a Dios. “Facundo Cabral decía que su mamá no usaba agenda, porque solo hacía lo que amaba y eso se lo recordaba el corazón.”
 
Debemos anhelar enamorarnos de Dios y vivir enamorados de su presencia. Eso implica sentir ese amor, no solo deducirlo con la mente, sino aspirar a sentirlo, porque cuando sea algo tan profundo que tu amor por Dios te haga sentir la emoción de un enamorado, estarás en el lugar perfecto para vivir una vida en su voluntad.
 
Cantares 3:1-4(a) 1 Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; Lo busqué, y no lo hallé.2 Y dije: Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; Por las calles y por las plazas Buscaré al que ama mi alma; Lo busqué, y no lo hallé.3 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, Y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma? 4 Apenas hube pasado de ellos un poco, Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé,
Esta debe ser la historia de cada día de nuestra vida. Hacernos conscientes que su presencia está ahí, y que tú quieres estar con él porque él te amó primero.
Dejar de tener un Dios de momentos y hacernos conscientes de amarlo cada día más, pero no como una expresión correcta en la iglesia, sino como una verdad profunda en tu corazón.
Cuando sabes que estás en la presencia de Dios, lo puedes alabar sin límites, sin restricciones, sin pena, porque su presencia te produce júbilo.
 
Sofonías 3:17 17Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.
Dios se goza contigo, se alegra por ti, calla de amor por ti. Los momentos de más amor entre dos enamorados es cuando se miran uno al otro y callan. Hay un momento en que sobran las palabras y abunda el amor, y es en silencio por amor.
Pero además Dios se regocija sobre ti con cánticos, Dios cuando está alegre por ti, te canta a ti, ¡Wow! Dios también te canta. Si Él te canta, ¿Por qué te da tanta pena cantarle tú a Él?
 

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