Predicaciones

I RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR

Las últimas dos semanas hemos hablamos de como derrotar a dos adversarios que pretenden no dejarnos avanzar hacia el logro de los propósitos de Dios en nuestras vidas y en las de nuestras generaciones: Uno de ellos fue el temor, que es un sentimiento que esclaviza y el segundo fue la confusión, que pretende hacernos perder la confianza en Dios para que tomemos malas decisiones y desviar nuestros caminos.

 

II          INTRODUCCIÓN

Hoy quiero hablar de un tercer adversario al que debemos derrotar para poder avanzar hacia los propósitos de Dios en nuestras vidas, y este es la amargura.

Hebreos 12:14-1514Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.15Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”

El escritor del Libro de Hebreos primero está hablando de que es necesario la paz y la santidad para mirar a Dios en nuestras vidas y enseguida hace una advertencia contra la amargura, diciendo: Si tienes amargura en tu corazón, eso te alejará de la gracia y el favor de Dios y algo aún peor, contaminarás de amargura la vida de los que amas y te rodean.

           

La amargura es un enemigo directo de la gratitud y es esa falta de gratitud no te dejará recibir la gracia y el favor de Dios.

Debemos ser agradecidos por todo lo que tenemos y aun por lo que no tenemos, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Agradecidos o amargados.

 

 

III         COMO SEMBRAMOS AMARGURA EN NUESTROS CORAZONES

La amargura dice el diccionario que es: Un sentimiento duradero de frustración, enojo o tristeza, especialmente por haber sufrido una desilusión o una injusticia.

Entonces la amargura viene cuando esperas que algo tiene que suceder o debe suceder de tal manera y no sucede así, cuando crees que lo justo es que pase tal cosa o que no pase tal otra, entonces, al no suceder como esperamos, se produce una amargura en nuestro corazón y el problema es que esa amargura te desviará de los caminos que Dios tiene diseñados para ti.

La amargura es una raíz.

La Biblia dice que la amargura es una raíz, la palabra griega para raíz es la palabra Rhizá, que significa: Causa fundamental o razón principal para algo.

 

De hecho, las raíces de las plantas y árboles son el origen de esa planta o árbol, lo primero que nace de la semilla son las raíces cuya función principal es la de absorber el agua y los minerales de la tierra y enviarlos al árbol para su crecimiento.

La amargura funciona igual, comienza con una raíz que le da origen al árbol de la amargura en el corazón del hombre. Esa raíz de amargura se alimentará del enojo, la tristeza y la frustración por que las cosas, en esa área de tu vida, no son como quieres o son injustas para lo que tú has hecho, o has pensado o te has esforzado.

Pensamientos de desilusión y de injusticia son la semilla que da origen a ese sentimiento duradero de enojo, tristeza y frustración que te amarga.

 

La queja es una manifestación de amargura.

Job 7:11 “ 11 Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma.”

La queja es una manifestación de la amargura de corazón, cuando te quejas de todo, de cómo son las personas a tu alrededor, de tu trabajo, de tu familia, de tus finanzas, ahí hay amargura y esa amargura te aleja de las gracia y el favor de Dios.

 

 

IV      LA GRATITUD ES EL ANTÍDOTO PARA LA AMARGURA

Por otro lado, la gratitud es el antídoto para la amargura.

La gratitud, dice el diccionario que es: Un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

La gratitud es un sentimiento que proviene de reconocer que alguien nos ha hecho un favor y eso da origen a querer a tomar acciones a favor de esa persona para corresponderle.

El problema, por el que muchas personas no pueden ser agradecidas es porque piensan que nadie les ha hecho un favor, que todo lo han conseguido por su propio esfuerzo.

Pero la gratitud en los hijos de Dios debe tener como origen la gracia y el favor de Dios y no los favores de la gente o las circunstancias de la vida.

 

          

V       LA MIRADA EN LA PROSPERIDAD TERRENAL AMARGARÁ TU VIDA

Vamos a leer el Salmo 73, en el que el salmista Asaf, líder de uno de líderes de alabanza del templo , en los tipos de David, nos da un ejemplo de cómo se siembra la amargura en nuestro corazón.

Salmo 73:1-51 Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón.2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.3 Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.4 Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero. 5 No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres.” 

El salmista reconoce la envidia, que es amargura, porque los impíos que no conocen a Dios, prosperan y él no.

Salmo 73:7-14 “ 7 Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón.12 He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia;14 Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.”

El salmista compara su vida con la vida de los pecadores prosperados y se amarga.

Salmo 73:17-2417 Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer.19 ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores.20 Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.21 Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas.22 Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti. 23 Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. 24 Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.”

El salmista reconoce que hasta que entró en la presencia de Dios comprendió la diferencia: Ellos, los impíos irían directo al asolamiento eterno, al infierno eterno, y él sería recibido en la gloria eterna. Se reconoció torpe como una bestia por poner sus ojos en la prosperidad terrenal antes que en la celestial.

Esto nos enseña también que las circunstancias de la vida pueden no ser las mejores, pero nada nos debe amargar.

 

VI      LA JUSTICIA VS LA GRACIA

La amargura se enfrenta a la gratitud en lo que se ve, en tu vida diaria, en tu día a día, ¿Vas a ser un agradecido o vas a ser un amargado? Pero, en el fondo los que se están enfrentando son la justicia y la gracia.

La justicia es ese pensamiento que te hace creer que ya pagaste por algo, ya te esforzaste y entonces, es justo recibirlo y la gracia, por el contrario, es ese pensamiento que te hace saber que no te mereces nada, que no has pagado por nada y por lo tanto lo que recibas lo agradecerás.

Ejemplo: Supe de un hombre que aprendió la diferencia entre la gracia y la justicia, entre la gratitud y la amargura, cuando su vuelo que tenía que tomar estaba retrasado por mal tiempo. Después de muchas horas y de muchos vuelos retrasados y cancelados, comenzaron a despegar los aviones, entonces vino corriendo al mostrador a suplicarle a la empleada que le diera un asiento, pues le urgía llegar a su destino, la señorita del mostrador le infirmó que no tenían más asientos disponibles en la clase turista y que si no le molestaba, podría darle el único asiento que quedaba en la clase premier.

En la clase premier los asientos son más grandes y cómodos, hay almohadas para descansar mejor en los viajes largos, sirven comida completa y hasta champagne de tomar. Este hombre estaba feliz de la vida, disfrutando su viaje.

Pero del otro lado del pasillo, iba un pasajero muy enojado porque pidió una segunda almohada y no se la dieron, la comida no le gustó, quería otro tipo de comida, y vociferaba que el servicio era pésimo, que él había pagado mucho dinero por ese asiento y merecía una mejor atención.

Y Dios le habló a este hombre y le dijo: Cuando el hombre piensa o cree que ha pagado por las cosas que tiene, todo le parecerá poco, le parecerá una injusticia, le desilusionará y vivirá amargado. En cambio, cuando la gente sabe que no se merece nada, que no ha pagado por lo que tiene, y sabe que todo le ha sido dado por gracia, entonces disfrutará del viaje de la vida.

 

 

VII     SABER QUE NO MERECEMOS NOS HARÁ TENER

Si tú quieres vivir en la justicia de tus esfuerzos, constantemente tendrás desilusiones e injusticias y te amargarás y no podrás recibir  todo lo que Dios tiene diseñado para ti y tus generaciones.

Apocalipsis 3:1717Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”

Saber que no nos merecemos nada, que ni nuestros más grandes esfuerzos nos pueden dar todo lo que Dios nos quiere dar, eso nos hará vivir agradecidos y disfrutar de su gracia, en vez de vivir en amargura porque aún no lo logras.

Si ya te dio a su propio Hijo, como no te dará todas las cosas.

Vive en la gracia del Señor, sabiendo que todo te ha sido por su gracia, no por tu esfuerzo y fluirás en mismo sentir de Dios, serás feliz con lo que tienes, la amargura, el enojo y la ira de la vida se quitará y te será dado todo lo que anhelas y necesitas para hacer los propósitos de Dios en tu vida y en tus generaciones.

Romanos 8:3232El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ”

Este es el fundamento de la gracia que vence a la justicia, de la gratitud que vence a la amargura: Que, sin merecerlo, sin haber hecho nada, Dios por su gran amor, entregó a su propio Hijo para tenernos con él en la gloria, debemos confiar entonces que, si no escatimó a su propio Hijo, Él, a su tiempo, nos dará juntamente con Cristo, todas las cosas.

 

 

 

 

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