Dom, Sep 19, 2021
Suerte divina
Ecclesiastes 9:11 por Luis David Meza

I MENSAJE CENTRAL

La mayoría de los cristianos no cree en la suerte, inclusive dicen: Lo mío no es suerte, lo mío son bendiciones.

Pero déjeme decirle que Dios sí habla de un tipo de suerte para sus escogidos.

Hoy Dios nos quiere enseñar como vivir bajo lo que llamaremos “La suerte de Dios”.

Serie: AÑO 2021 “Y RESPONDERÁ DIOS Y SERÁ AÑO DE RESTITUCIÓN

 

II          INTRODUCCIÓN

(NTV) Eclesiastés 9:11 “11 Observé algo más bajo el sol. El corredor más veloz no siempre gana la carrera y el guerrero más fuerte no siempre gana la batalla. Los sabios a veces pasan hambre, los habilidosos no necesariamente son ricos, y los bien instruidos no siempre tienen éxito en la vida. Todo depende de la suerte, de estar en el lugar correcto en el momento oportuno.”

Este versículo fue escrito por el pensador más sabio del mundo: Salomón.

En el sistema del mundo, la carrera la ganan los más veloces, la batalla los más fuertes, lo sabios tienen pan en abundancia, los habilidosos saben hacer negocios y tienen mucho dinero y los instruidos tienen éxito en la vida.

El sistema del mundo es un sistema que se basa en los méritos y los logros de la gente, y eso no es que esté necesariamente mal, porque eso nos empuja a buscar hacer las cosas bien, como dice el mismo Salomón un versículo antes:

(NTV) Eclesiastés 9:10 “10 Todo lo que hagas, hazlo bien, pues cuando vayas a la tumba no habrá trabajo ni proyectos ni conocimiento ni sabiduría.”

En otras palabras, el mundo adoctrina a las personas a creer que serás exitoso en la medida que seas el más veloz, fuerte, sabio, hábil y bien instruido, algo así como en el mundo animal: “Solo los fuertes y los mejores sobreviven”.

Ahora, quiero que sepas que Dios quiere que triunfes en todo, que tengas buen éxito (éxito en todas las áreas de tu vida, no solos algunas), aunque no seas el más veloz, fuerte, sabio, hábil e instruido y por eso Él ha prometido elevarte por encima del sistema meritorio del mundo si confías en su gracia y en su favor inmerecido (que significa que no te lo has ganado). 

Por eso el Espíritu Santo inspiró a Salomón a decir que tu éxito no depende de que seas el más fuerte o el más hábil, el más veloz, ni el más sabio, sino que depende de la suerte de estar en el lugar correcto en el momento oportuno.

Así que como creyentes tenemos una ventaja adicional para tener éxito en este mundo de méritos, en “Meritolandia”: Contamos con el inmerecido favor de Dios y eso incluye, la suerte de estar en el lugar correcto y en el momento correcto de parte de Dios.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Suerte divina.

 

III         EN EL LUGAR Y MOMENTOS CORRECTOS

Hay muchas palabras y conceptos que el diablo se ha robado y se las ha apropiado cambiándoles el significado común, por ejemplo: La palabra amor, religiosidad, riqueza, prosperidad y también la palabra suerte.

Hoy cada persona le da un significado especial a cada una de estas palabras sin preocuparse de lo que Dios diga que significa cada una de ellas.

Y en este sentido, los creyentes le tienen su reserva a la palabra suerte, pero la palabra suerte, Dios la define como estar en el lugar y momento correcto.

La versión Reina Valera traduce el estar en el lugar y momento correcto así:

Eclesiastés 9:11 “11 Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.”

La palabra Acontecen es la que, en la versión Nueva Traducción Viviente traducen como suerte, y en el original hebreo es la palabra Qaráh que significa: Encontrarse sin previo aviso o la suerte de estar presente, o en otras palabras significa: Ocurrir en el momento adecuado.

Esa es la suerte divina: Que Dios nos pone el lugar correcto, en el momento correcto.

Historia de David.

David venció a Goliat, no porque fuera un gran guerrero, o tuviera un gran plan, sino más bien porque Dios le dio suerte divina, al ponerlo en el lugar y en el momento correcto.

David era el octavo hijo de Isaí, y muy probablemente era un hijo bastardo, engendrado fuera del matrimonio, porque David dice que “en pecado lo concibió su madre”, en el Salmo 51.

Era el que cuidaba a las ovejas de su padre, era pastorcito y digo pastorcito porque era un muchacho, se cree que para ese tiempo David tendría entre 15 y 16 años, porque solo los de más de 20 años podían enlistarse en el ejército como sus hermanos mayores.

Su padre lo mandó a llevarles provisiones a sus tres hermanos mayores que estaban en el frente de batalla.

(NVI) 1 Samuel 17:17-19 “ 17 Un día, Isaí le dijo a su hijo David: Toma esta bolsa de trigo tostado y estos diez panes, y vete pronto al campamento para dárselos a tus hermanos. 18 Lleva también estos tres quesos para el jefe del batallón. Averigua cómo les va a tus hermanos, y tráeme una prueba de que ellos están bien. 19 Los encontrarás en el valle de Elá, con Saúl y todos los soldados israelitas, peleando contra los filisteos.”

David fue de mandadero, la hizo de “Uber Eats” por instrucciones de su papá, y ahí escuchó lo que estaba pasando: Que un gigante filisteo incircunciso estaba dando de gritos atemorizando a todo el ejército de Israel, eso incluí al rey Saúl y a sus tres hermanos.

Ahí puso Dios a David, ahí le dio Qaráh, David recibió la suerte divina de estar ahí de parte de Dios y pudo matar al Gigante, lo que le cambió la vida.

Las recompensas de David.

Estas fueron las recompensas de David por estar en el lugar y el momento correcto de parte de Dios, por estar en el Qaráh de Dios:

(NVI) 1 Samuel 17:25 y 18:1-5 “25 Algunos decían: ¿Ven a ese hombre que sale a desafiar a Israel? A quien lo venza y lo mate, el rey lo colmará de riquezas. Además, le dará su hija como esposa, y su familia quedará exenta de impuestos aquí en Israel. 1 Una vez que David y Saúl terminaron de hablar, Saúl tomó a David a su servicio y, desde ese día, no lo dejó volver a la casa de su padre. 2Jonatán, por su parte, entabló con David una amistad entrañable y llegó a quererlo como a sí mismo. Tanto lo quería, que hizo un pacto con él: Se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David; también le dio su túnica, y aun su espada, su arco y su cinturón.Cualquier encargo que David recibía de Saúl, lo cumplía con éxito, de modo que Saúl lo puso al mando de todo su ejército, con la aprobación de los soldados de Saúl y hasta de sus oficiales.”

Esa es la suerte divina, eso es lo que te ocurrirá si confías en que el favor de Dios incluye que Él te pondrá en el momento correcto y en el lugar correcto.

Tendrás un buen éxito en tu trabajo, en tu escuela, universidad, en tu negocio, en tu matrimonio, en todas las áreas, sin ser el más veloz, el más fuerte, el más hábil, el más sabio ni el más instruido. ¿Amén?

Su Qaráh también te protege.

Cuando tú crees en su Qaráh, que él te colocará en el lugar correcto y en el momento correcto, también lo hará Dios para protegerte.

Un pastor cuenta que uno de los miembros de su congregación que había viajado a Nueva York y que tenía que estar en las torres gemelas, su despertador no sonó esa mañana y perdió el tren que lo llevaría al trabajo, esa demora le salvó la vida.

Otra mujer le escribió y le contó que fue de visita a un país asiático y que mientras iba caminando por el lobby del hotel y estalló una bomba terrorista matando e hiriendo a muchas personas que estaban en el lobby, ella salió ilesa, porque en el exacto momento de la explosión, ella iba caminando justo detrás de una gran columna y esa columna impidió que la fuerza destructiva de la expansión de la bomba le hiciera daño.

Cuando confías en su Qaráh, Dios te pone siempre en el lugar correcto para bendecirte, darte lugar o protegerte.

           

IV         DIOS UTILIZA LO VIL Y LO MENOSPRECIADO

Otra característica de los “suertudos divinos” es que creen con todo su corazón lo que dice el siguiente versículo:

(NTV) 1 Corintios 1:26-29 “ 26 Recuerden, amados hermanos, que pocos de ustedes eran sabios a los ojos del mundo o poderosos o ricos (de ilustre cuna) cuando Dios los llamó. 27 En cambio, Dios eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos. 28 Dios escogió lo despreciado por el mundo (de cuna humilde) —lo que se considera como nada—y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante. 29 Como resultado, nadie puede jamás jactarse en presencia de Dios.”

¡Aleluya mis hermanos! No importa cual sea tu condición con la que llegaste al Señor, a Dios le encanta usar lo que es menos para el mundo para avergonzar a lo que es más, usar a los débiles para el mundo para vencer a los fuertes del mundo.

Mi historia de tartamudez.

Por esto puedo entender algo del por qué Dios me llamo a predicar delante de la gente, cuando yo era un niño y joven tartamudo, tan inseguro, que prefería no hablar con las personas porque sabía que tartamudearía y se burlarían.

Cuando llegaban visitas a la casa yo salía corriendo a la parte de arriba a esconderme. Me daba mucha pena hablar con la gente.

Usted sabe que la primaria y la secundaria es una “selva” donde, ahí sí, “solo sobreviven los más fuertes” (jaja broma) o los que sean más maduros como para reírse de sus propios defectos o debilidades.

Ese no era mi caso. Mi defecto en el habla solo era el más visible de todos mis defectos y debilidades. Se imaginaba lo que pasaba cuando tenía que leer en voz alta en el salón o querer preguntar delante del salón, ¡jamás! Nunca tenía dudas…que quisiera exponer en público.

Imagínese cuando pasaba por mi cabeza hablarle a alguna jovencita y más si me gustaba, “naranjas”, sentía que me iba a pasar como a Porky: “Eso e, eso e, eso e, eso es todo amigos”.

Quien de mis amigos de la primaria podría imaginar que el “tartamudo” del salón podría pararse delante de la gente y dar conferencias, cursos, diplomados y ahora, hasta predicar a nuestro Señor Jesucristo.

Que gusto me da imaginarme que mientras ellos se burlaban de mí, Dios estaba diciendo: “Voy a hacer de este niño un predicador”. ¡Aleluya!

Si Dios lo hizo con mi debilidad, también lo pude hacer con la tuya, cualquiera que esta sea. Solo necesitas creerle, que a Él le encanta usar lo vil y menospreciado, lo débil y lo insensato.

 

V          DIOS UTILIZA AL HUMILDE

Otra característica de los que viven a diario “la Suerte divina” es: La humildad.

(NTV) 1 Corintios 1:30-31 “30 Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado. 31 Por lo tanto, como dicen las Escrituras: Si alguien quiere jactarse, que se jacte solamente del Señor.”

Jactarse es todo menos un acto de humildad, según el diccionario es: Hablar o presumir una persona de que tiene cierta cualidad, aunque no la tenga. Es sinónimo de orgulloso. De hecho, la jactancia es una conducta que proviene del ser orgulloso.

Pero la palabra dice que, si de algo tenemos que hablar y presumir es solamente del Señor, sabiendo que Él es el que lo hace posible para nosotros.

Jactarse de algo es todo lo contrario a ser humilde, y esta es la tercera característica de los “suertudos divinos”:1) Dios los pone en el lugar y momento correctos, 2) conocen sus debilidades y saben que Dios las usará para hacerlos tener buen éxito en el mundo y 3) Son humildes. No se jactan de lo que hacen y siempre exaltan al Señor y no a ellos.

David no parecía humilde, pero lo era.

David tenía todo esto, aunque si conoces la historia de como David derrotó a Goliat, podrías pensar que David no fue humilde porque le gritó a Goliat con gran fuerza y seguridad:

(NVI) 1 Samuel 17:40-47 “40 (David) tomó su bastón, fue al río a escoger cinco piedras lisas, y las metió en su bolsa de pastor. Luego, honda en mano, se acercó al filisteo. 41 Éste, por su parte, también avanzaba hacia David detrás de su escudero. 42 Le echó una mirada a David y, al darse cuenta de que era apenas un muchacho, trigueño y buen mozo, con desprecio 43 le dijo: —¿Soy acaso un perro para que vengas a atacarme con palos? Y maldiciendo a David en nombre de sus dioses, 44 añadió: —¡Ven acá, que les voy a echar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo! 45 David le contestó: —Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado. 46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel. 47 Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos.”

Esta es la expresión de la humildad. David habló con toda humildad.

Ojo a esto, la humildad no tiene nada que ver con hablar con suavidad o caminar inclinado, con los hombros caídos y con los ojos de “borrego a medio morir”. Esta es la manera como el mundo define la humildad, pero no Dios.

No, alguien así podría ser también el mas orgulloso del planeta.

La humildad consiste en ocuparse en Cristo. La persona sabe que sin el Señor, no puede tener éxito, pero con Él, todo es posible.

Cuando alguien es arrogante y orgulloso, confía en sí mismo y se jacta de lo que hace o puede hacer, ese fue Goliat, cuando alguien es humilde está centrado en Cristo.

Si te das cuenta David le gritó a Goliat, pero no se jactó de que él lo iba a derrotar, sino de que Dios se lo entregaría.

Esto es ser humilde. Por eso dice la Biblia que Moisés era el hombre más manso y humilde sobre la tierra, porque era el que más confiaba en Dios.

 

VI         NO MENOSPRECIES LOS COMIENZOS MODESTOS

Lo cuarto y último que también hacen los “suertudos divinos”, es lo que dice Zacarías 4:10.

Contexto del versículo.

El contexto de este versículo es la construcción del segundo templo de Jerusalén por allá del año 456 A. de C. y que duró de pie hasta el año 70 D.C., cuando los romanos lo derribaron.

El primer templo de Salomón lo derribaron los Babilónicos unos ochenta años antes de la construcción de este segundo templo.

Pero los ancianos estaban desanimados, porque este segundo templo no tendría el esplendor que tenía el primer templo de Salomón, no será tan grande ni tan lleno de oro y piedras preciosas, pero el profeta Zacarías les dice:

(NTV) Zacarías 4:10 “10 No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel.”

Esto es lo que los empresarios del mundo dicen: Piensa en grande comienza en pequeño.

Alguien que tiene la suerte divina de su lado, porque se sabe justo y “merecedor” del inmerecido favor de Dios, no desprecia el empezar en pequeño.

(Usted me entiende esta contradicción de como “merecer algo inmerecido”, si no, tiene que ir a ver o leer los dos mensajes anteriores).

Algunos comienzos modestos.

David no despreció el empezar siendo el mensajero de sus hermanos por obediencia a su padre, y eso lo colocó en el lugar correcto y en el momento preciso.

Los comienzos modestos y la obediencia siempre formarán parte de la suerte divina que viene en el combo del inmerecido favor de Dios.

Josué empezó de ayudante y compañía de Moisés y acabó siendo el conquistador de Israel.

José, hijo de Jacob, comenzó siendo un esclavo y un carcelero y terminó administrando el reino más poderoso sobre la tierra en ese tiempo, Egipto.

Daniel comenzó siendo un secuestrado de los Babilónicos y encarcelado y terminó siendo el gobernador más importante de las ciento treinta personas que ayudaban al rey de Babilonia a administrar todo su territorio.

Rut es otro ejemplo. Viuda y pobre, se alimentaba de recoger lo que los cosechadores iban tirando al suelo. Bueno, Dios la puso en el campo de Booz, un agricultor millonario, que la vio y se enamoró de ella. Se casaron y formaron parte de la genealogía de nuestro Señor Jesucristo, como bisabuelos del Rey David.

Si te fijas la suerte divina siempre ha acompañado a los hijos de Dios que le creen.

Jesús es el mayor ejemplo.

Filipenses 2:5-9 “5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

Jesús es nuestro mayor ejemplo de lo que es no menospreciar ningún comienzo en pequeño, confiando en que Dios nos pondrá en el momento y lugar correcto y nos usará para sus grandes propósitos, a pesar de no ser los más rápidos, fuertes, sabios, hábiles o instruidos.

La oración del sirviente sin nombre.

Solo oremos diciendo: Dame tu Qaráh Señor, dame tu suerte divina.

A esta oración se le conoce como la oración del sirviente sin nombre.

(NTV) Génesis 24:12 “ Oh Señor, Dios de mi amo, Abraham—oró—. Te ruego que hoy me des éxito y muestres amor inagotable a mi amo, Abraham.” 

Esta oración la hizo el siervo de Abraham cuando fue a buscar esposa para Isaac, estando parado delante del pozo donde había muchas doncellas sacando agua y él no sabía a cuál elegir. 

Él oro pidiendo el Qaráh de Dios, la suerte divina para encontrar mujer para el hijo de su amo, y encontró a una mujer llena del Señor llamada Rebeca.

 

VII        MINISTRACIÓN

Confía en que Dios te pondrá, por su gracia y su favor inmerecido, en los lugares correctos y los momentos adecuados, aunque no seas el más veloz, fuerte o sabio.

Confía en que a Dios le gusta usar lo menos para llevarlo a lo más, y camina con la humildad de vivir centrado en Cristo y no en ti.

No desprecies tus pequeños comienzos, ni tus pequeños pasos o tus pequeñas victorias, se obediente en todo al Señor y a tus autoridades y verás como ese pequeño comienzo a Dios le agradará y pronto te dará su Qaráh y te pondrá en el lugar correcto, porque tu vives bajo la suerte divina, bajo la suerte de Dios.

Amén.