Dom, Ago 15, 2021
Lo que Dios ve
John 5:19 por Luis David Meza

I MENSAJE CENTRAL

Dios nos ha dado una identidad de hijos muy amados, amados de la misma forma como ama a su Hijo Unigénito y eso ha sido más que glorioso.

Hemos aprendido que Dios nos ve a través de mirar a su Hijo Unigénito, quien se ha puesto entre Dios y nosotros.

Cuando Dios nos ve, ve a su Hijo Jesucristo en nosotros. Hoy Dios quiere ampliar nuestro rango de visión y nos quiere enseñar también lo que Él ve de nosotros y nuestras circunstancias.

Serie: AÑO 2021 “Y RESPONDERÁ DIOS Y SERÁ AÑO DE RESTITUCIÓN

 

II          INTRODUCCIÓN

Juan 5:19 “19Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.”

Jesús aprendió a ver lo que su Padre veía y hacía, y lo mismo quiere Dios de nosotros, que aprendamos a ver lo que Él ve:

(NTV) Marcos 8:22-25 “22 Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas llevaron a un hombre ciego ante Jesús y le suplicaron que lo tocara y lo sanara. 23 Jesús tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera de la aldea. Luego escupió en los ojos del hombre, puso sus manos sobre él y le preguntó: —¿Puedes ver algo ahora? 24 El hombre miró a su alrededor y dijo: —Sí, veo a algunas personas, pero no puedo verlas con claridad; parecen árboles que caminan. 25 Entonces Jesús puso nuevamente sus manos sobre los ojos del hombre y fueron abiertos. Su vista fue totalmente restaurada y podía ver todo con claridad.”

Siempre me pregunté porque este ciego había necesitado dos veces el toque de Jesús para ver con claridad.

Hoy entiendo que es porque muchos de nosotros debemos reconocer que en algunas áreas de nuestra vida no vemos con claridad, no estamos ciegos del todo, vemos a Cristo y su obra en nosotros, pero la vemos borrosa, no se ve nítida, como este hombre veía a las personas como árboles, no les alcanzaba a ver las formas bien definidas a las personas,

Así nosotros a veces no podemos ver con claridad lo que Dios ve en nosotros y de nosotros, lo que Dios ve de nuestras circunstancias y desafíos.

Si algo nos va a hacer bien siempre para poder cumplir los grandes propósitos de Dios en nuestra vida y en la de nuestras generaciones es aprender a ver lo que Dios ve, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Lo que Dios ve. 

 

III      COMO DIOS VE NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS

Aprender a ver lo que Dios ve es un factor poderoso para creer correctamente y poder reemplazar creencias erróneas por creencias correctas basadas en la palabra de Dios para nosotros.

Marcos 3:1-5 “1Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. 3Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. 4Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. 5Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.

Jesús no solo vio la mano seca de ese hombre, Jesús vio que había más gracia para que esa mano quedara totalmente sana.

Usted no le dice a alguien que tiene la mano seca que pase en medio de todos y muestre su mano a menos que vea las cosas de una manera distinta. Por eso tenemos que regresar a la palabra de Dios y aprender a ver lo que Dios ve de nosotros y de nuestras circunstancias también.

Cuando Jesús ve una enfermedad, carencia, o ve a alguien atrapado en temor, enojo, tristeza depresión, culpa, adicción o pecado, Él no solo ve el problema, sino que ve la sanidad, la gracia y el poder de Dios sobreabundante en esa área de debilidad.

La sobreabundante gracia que lo cambia todo.

Nosotros podemos cambiar lo que creemos viendo más allá de lo que nuestros ojos naturales ven y tratando de ver lo que Dios ve.

En esa área de lucha, carencia o debilidad, intente ver la sobreabundante gracia que hay a su alrededor:

(NVI) 2ª Corintios 12:9 “pero él me dijo: Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.”

Entréguele a Dios esas áreas de escasez, debilidad o fracaso y vea como el transforma sus debilidades en fortalezas.

 

IV      COMO DIOS VE AL TEMOR

(NTV) Proverbios 14:30(a) “30 La paz en el corazón da salud al cuerpo;”

El estrés enferma mientras la paz sana.

El componente número uno del estrés es el temor. Entonces la paz en el corazón se produce cuando estamos anclados al amor y no al temor.

El diablo quiere que experimentemos el temor y la angustia porque eso nos constriñe y no nos deja respirar bien. Como una serpiente Pitón que mata lentamente a sus presas dejándolas sin aire, es la misma artimaña que la serpiente astuta quiere hacer con nosotros.

Por eso es por lo que el diablo siempre intentará ponernos pensamientos de temor y llevarnos vivir en temor, temor de no poder ser lo que anhelamos o de no poder hacer lo que soñamos, temor de volver a ser maltratados como lo fuimos en el pasado, de niños o jóvenes, temor a pasar vergüenzas económicas, temor de no poder proveer, temor de no ser reconocidos, temor de ser rechazados, temor a enfermarnos, etc. el diablo siempre va a buscar llenar nuestra cabeza con pensamientos de miedo y temor.

Mire como ve Dios el temor y como lo vence:

1ª Juan 4:18-19 “18En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 19Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

La Biblia dice que el temor lleva en sí castigo y ese castigo no viene de parte de Dios, porque Dios no pone el temor sino el diablo. Dios vence al temor con el amor, el amor es lo que vence al temor.

Pero no se refiere al amor que tú puedas tener por alguien o por Dios lo que vencerá tus temores, no. Lo que vencerá tus temores es creer con todo tu corazón, de que, a pesar de tus errores, fracasos o debilidades, es Dios quien te ama perfectamente a ti y tú ya estás lleno de ese amor ¿Me sigue?

Por eso dice que el que teme “no ha sido perfeccionado en el amor”, no dice que “no es perfecto” sino dice: “No ha sido perfeccionado en el amor”, es algo que se logra cuando el amor es recibido, porque el amor de Dios nos perfecciona delante de él.

Entendamos que el amor de Dios es lo que nos perfecciona, por eso cuando dice:

1ª Juan 4:19 “Nosotros le amamos a él (Eso significa: Nosotros somos perfeccionados en el amor), porque él nos amó primero.”

Y si él nos perfeccionó en el amor, entonces ese perfecto amor que él nos tiene es el que echa fuera los temores.

Por muchos años pensé que se refería al amor en mí para él, pues con razón, muchos temores no se iban, hasta que entiende uno que se refiere al perfecto amor de Él en nosotros y por nosotros lo que hace que el espíritu de temor se tenga que ir de nuestra vida porque el amor echa fuera el temor. ¿Pudo seguirme hasta aquí? 

 

V       COMO VE DIOS NUESTROS DESAFÍOS

Muchas veces son los desafíos de la vida, las aflicciones y los problemas de la vida los que nos hacen sentirnos estresados o preocupados, ahí es donde debemos aprender a ver como ve Dios nuestros desafíos, dice su palabra:

Isaías 26:3 “3Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”

Él es el que nos guarda en completa paz, entonces declaramos: Si Señor, tu me guardas en total paz en medio esta aflicción.

Otra palabra dice:

(NTV) Filipenses 4:8-9 “Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes.”

Esto es lo que hay que poner en práctica: Pensar en todo lo verdadero, lo honorable, todo lo justo, todo lo bueno, etc. y el Dios de paz estará con ustedes.

Y lo maravilloso de hacer que tu mente piense en estas cosas es que no tienes que pensar como resolver ese desafío, o esa escasez o ese problema, tú solo te aseguras de entrar en la paz del Señor y Él a su perfecto tiempo pondrá en ti los pensamientos que serán la solución para todos esos desafíos y aflicciones.

En vez de forzar a tu mente a encontrar una solución, que lo único que trae es más estrés y más preocupación, enojo y hasta pleitos, mejor fuerzas tu mente para entrar en la paz del Señor y él te dará la estrategia para salir de esa crisis.

 

VI      LA CLAVE PARA VER LO QUE DIOS VE

La clave para ver lo que Dios ve es basar nuestras creencias en la palabra de Dios, que es segura e inconmovible.

No todo el mundo cree en la palabra de Dios y por eso Jesús contó la parábola del sembrador, pero escuche esto: Tampoco no todo cristiano cree en todo momento en la palabra de Dios y también le aplica la parábola del sembrador:        

Los de fuera del camino.

Mateo 13:18-19 “18Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Estos son hermanos que aman a Cristo, son salvos, pero no entienden los mensajes de cada domingo, ya no digo ninguna de la sembrada en la semana, no entiende la palabra del domingo y esa palabra no hará nada para su vida.

Por eso les insisto en que repase la palabra del domingo, hágala su devocional de la semana, asegúrese de que la entendió toda, al grado que la pueda comenzar a poner en práctica.

¿Por qué cree que el Salmo 1 nos manda a meditar en ella de día y de noche? Porque necesitamos E-N-T-E-N-D-E-R-L-A.

(TLA) Salmo 1:1-3 “ 1 Dios bendice a quienes no siguen malos consejos ni andan en malas compañía ni se juntan con los que se burlan de Dios 2 Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche. 3 Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!”

Se entienden bien las cosas cuando se estudian bien ¿cierto? Pues ocúpese de entender bien todo lo que se le predica.

Los de los pedregales.

Mateo 13:20-21 “20Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

Este cristiano grita amén todo el tiempo mientras dura la prédica, pero como no tiene una firme relación con Dios, en cuanto comienza a ver “que se le complican sus tiempos o sus preferencias”, deja de creer en esa palabra y tropieza, que significa que abandona o no termina lo que empezó con gozo y alegría en el Señor.

Los de los espinos.

Mateo 13:22 “22El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Este hermano cristiano, oye la palabra y la cree, pero en cuanto comienza afanarse por las actividades de la vida y en especial, cuando están más interesados en hacer dinero que en servir a Dios, dejan de creer esa palabra de Dios y ya no dan fruto para el reino.

Los de la buena tierra.

Mateo 13:23 23Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

Este hermano oye la palabra, la estudia y la entiende toda y puede dar mucho fruto, no deja de creerla cuando le llegan los problemas y no se deja intimidar por las riquezas y los demás afanes del mundo.

Estos últimos son personas que creen en el poder de creer correctamente, personas cuyo corazón está abierto y listo para recibir T-O-D-O lo que Dios tiene para darles.

Le animo a verse como una tierra buena y fértil, no deje que la palabra que usted recibe caiga fuera del camino, entre piedras o entre espinas.

Amado que sea hoy el día en que no solo crees en lo que Dios ve en ti, sino también en lo que Dios ve de ti y de todas tus circunstancias y desafíos.