Dom, Jul 11, 2021
Centrados en Jesús
Luke 12:27 por Luis David Meza

I MENSAJE CENTRAL

Ahora que hemos estado predicando acerca del poder que tiene la gracia de Dios y de lo glorioso que es que todo lo que necesitamos lograr ya ha sido logrado por la obra de la gracia consumada en la cruz, Dios me hacía saber que para muchos no está siendo tan fácil creer que ya todo fue hecho desde la cruz, y esto es porque siempre hemos vivido centrados en nosotros, en nuestros esfuerzos, en lo que debemos y no debemos hacer, dicho de otra manera hemos vivido ocupados del yo.

Serie: AÑO 2021 “Y RESPONDERÁ DIOS Y SERÁ AÑO DE RESTITUCIÓN

 

Mantenernos ocupados en el yo es lo que hace que mucha gente permanezca oprimida o hasta deprimida por estar pensando cosas como: ¿Por qué fallé otra vez? ¿qué voy a hacer con tal o cual situación? ¿cómo saldré de esta? ¿Por que no mejoro en esta área? No soy digno de esto, y muchas cosas más que nos dan vueltas en la cabeza.

Y es que desde muy pequeños estamos acostumbrados a ocuparnos del yo, a ocuparnos de nosotros y cuando llegamos a Cristo, nos sigue pasando lo mismo, tan así, que cuando leemos las Escrituras nos hemos acostumbrado a buscar todo lo que nos afecta a nosotros de las Escrituras, como quiere Dios que nos conduzcamos o lo que es bueno o malo para nosotros, lo que sigue haciendo que nosotros seamos el centro de nuestra propia vida y nos mantengamos ocupados en el yo.

Hoy Dios nos quiere hablar de cómo hacer para no vivir centrados en nosotros mismos y hacer que Jesús sea el verdadero centro de nuestra vida.

 

II          INTRODUCCIÓN

           

Ahora, no es que esto que estoy diciendo sea un pecado, pero es parte de lo que Jesús vino a cambiar para nosotros:

(NVI) Mateo 11:28 “28 Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.”

 

Jesús no dice que vengan a él los que hayan examinado su corazón a la luz de lo que deben hacer o no, y mucho menos dice que vengan a Él los que han cambiado su forma de actuar, Jesús dice: Vengan todos, (no importa si conoces de Jesús o no, no importa si fallaste o no, con todos tus fracasos, adicciones, ataduras o tus logros y mejoras), los que estén cansados y agobiados por todo lo anterior, dice, vengan, y yo les daré descanso.

Para ir a Jesús y recibir su descanso, solo debes reconocer que estás cansado y agobiado por el día a día, por lo que tienes que hacer y lo que no tienes que hacer y creer que solo Jesús te pude dar descanso.

Descanso es lo que quiere darnos Jesús, pero la mayoría de los cristianos no vive ese descanso, a pesar de que ama a Jesús, lo sigue y hasta le sirve. ¿Cuál es la razón?

Que aun el cristiano vive centrado en sí mismo, ocupado en su yo, y la única manera de, verdaderamente, vivir en el descanso que Jesús nos ofrece es vivir centrados en Jesús.  

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Centrados en Jesús.

 

III         VIVIMOS CENTRADOS EN EL YO

 

Vamos a leer el pasaje del camino a Emaús y Dios nos enseñará como poder centrarnos en Jesús.

 

Lucas 24:12-35 “12Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

Jesús acababa de resucitar, las mujeres se lo habían encontrado afuera del sepulcro y hablado con ángeles, fueron y lo comentaron con los ciento veinte y Pedro y Juan salieron corriendo para verlo con sus propios ojos.

13Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús,

Ojo a esto: Este pasaje sucede el mismo día de su resurrección, si Jesús provocó que sucediera este pasaje el mismo domingo en que resucitó y el Espíritu Santo lo dejó escrito en la Biblia, es porque aquí hay algo muy importante y bueno para todos nosotros.

que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. (once kilómetros) 14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.

Quiero recordarle que en la Biblia no hay palabras puestas al azar, no hay detalles pequeños o insignificantes, que el Espíritu Santo se haya “tomado la molestia” de decirnos que los ojos de ellos estaban velados para que no le reconociesen, quiere decir que esa información es importante:

Ahora pregúntese ¿Por qué querría Jesús que esos dos discípulos no lo reconocieran? Bueno, al final Dios nos lo va a revelar hoy.

 17Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 21Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel;

Ellos, al igual que Judas Iscariote y los demás discípulos, lo que esperaban de Jesús es que quitara el yugo que los romanos tenían sobre de ellos, porque en ese tiempo, los judíos vivían una especie de esclavitud delante de los romanos.

No vieron las cosas del cielo, no vieron a Jesús, ellos esperaron que Jesús obrara a favor de ellos, confirmando lo que les he dicho al inicio del mensaje: El hombre siempre vive centrado en sí mismo, aunque Jesús camine junto a él.

Algo así como: Gracias Jesús que caminas junto a mí, pero que me vas a dar o qué quieres que yo haga o deje de hacer. Puede mirar como vivimos centrados en nosotros mismos.

Es una costumbre arraigada desde niños, hasta podría decir que es parte de la naturaleza de humana, es parte de nuestra carne.

Si usted ve una foto con mucha gente, donde sabe que usted salió en esa foto, al primero que va a buscar en la foto es a usted mismo.

 

IV         SOLO JESÚS PUEDE VENCER NUESTRA NECESIDAD DEL YO

Pero eso es precisamente lo que Jesús vino a cambiar: el foco de nuestra mirada. Sigue diciendo el pasaje:

y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

La palabra insensatos en este versículo es la palabra griega Anoetos que significa: Sin entendimiento y poco sabio. Jesús les estaba diciendo de una manera amorosa, que estaban sin entendimiento, que no entendían lo que realmente era importante entender.

Eso es lo que Jesús quiere al dejar escrito en la Biblia este pasaje, que entendamos lo que realmente Jesús quiere revelarnos. 

Por eso es bien importante que cada vez que usted se exponga a la palabra de Dios en cualquiera de sus formas, haga una pequeña oración que diga algo así: “Espíritu Santo abre mis ojos para que pueda entender lo que me quieres revelar”.

Sigue diciéndoles Jesús:

26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

Imagínese a Jesús citándoles Escrituras del Antiguo Testamento, los Salmos, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, todo lugar donde se profetizaba de él para que creyeren lo que estaba pasando, ¿cierto?

Pero ¿Por qué no mejor les mostró las heridas de sus manos, sus pies y su costado y con eso era seguro que le reconocerían y creerían? ¿Por qué prefirió citar las Escrituras en vez de mostrarse en persona?

Es aquí donde creo firmemente que está la mayor revelación de este pasaje: Les cita las Escrituras que lo mostraban a Él, que hablaban de Él, de quien era Él, de lo que Él había de padecer, de lo que había de lograr Jesús. Y esto lo hizo para enseñarnos a nosotros a buscar a Jesús en las Escrituras y no a buscarnos a nosotros. ¿Me estoy explicando?

Ellos estaban apesadumbrados porque Jesús no había hecho lo que ellos esperaban o lo que creían que él iba a hacer por ellos o para ellos, como era quitarles el yugo de los romanos al pueblo judío, y eso nos pasa a todos, leemos las Escrituras para ver lo que Dios quiere que hagamos o lo que Dios hará por nosotros, pero se nos olvida buscar a Jesús sólo por encontrarlo a Él, por eso no les muestra las manos y los lleva a las Escrituras, para que todos aprendamos lo que Jesús quiere: Que leamos la Escritura y nos encontremos con Él.

Y este es el centro de este mensaje: Jesús no quiere que vayamos a las Escritura para buscar lo que necesitamos hacer y después irnos con un puñado de leyes que cumplir, Jesús quiere que abramos las Escrituras para verle a Él.

Cuanto más le vea a Él en las Escrituras más libre será de todas las formas de ocuparse en el yo y será transformado de gloria en gloria.

Juan 8:32 “32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Encuéntrese con la Verdad que es Jesús y eso lo hará libre, le dará descanso.

Cuando nos enfocamos en Jesús en vez de enfocarnos en nosotros mismos, ahí experimentamos la verdadera libertad, el verdadero descanso y podemos dejar atrás el cansancio y el agobio que nos produce todas las responsabilidades del día a día.

 

V          RECONOCERLE A ÉL HARÁ QUE ARDA NUESTRO CORAZÓN

Sigue diciendo la Escritura:

28Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.

Jesús no iba más lejos, su interés estaba en ellos, para que ellos aprendieran a centrarse en Él y también nosotros. Por eso dice que el “hizo” como que iba más lejos. Era parte de su estrategia de enseñanza para toda la humanidad. ¡Aleluya!

 29Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 30Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. 32Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Cuando ellos dejaron de pensar en ellos y se centraron en Jesús, entonces dice que les ardía el corazón durante esos 11 kilómetros.

Y esto es lo que te va a hacer saber si estás centrando en Jesús o en ti. Cuando al leer la Biblia sólo lo busques a Él, pienses en él, y dejes de pensar en lo que eso representa para ti, te empezará a arder el corazón en cada Escritura o mensaje que la leas y ahí sabrás que estás centrado en Jesús, como dice el título de este mensaje.

Ahora toma más sentido el Salmo 36 que dice:

(NVI) Salmos 36:4-5 “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.”

Y termina diciendo este pasaje:

 33Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.”

Y la consecuencia de ese ardor es que saldrás a anunciar a Jesús y la obra de su gracia consumada en la cruz. ¡Aleluya!

 

VI         DEJEMOS DE OCUPARNOS DEL YO

La única manera de dejar de ocuparse del yo es mantenernos ocupado en Cristo. Nuestra tendencia humana es estar ocupados en el yo. 

 

Los capítulos siete y ocho del libro de Romanos nos ayudarán a entender esta dicotomía de estar ocupados en el yo, que fortalece nuestra carne, y ocuparnos de Cristo para que El Espíritu Santo fortalezca nuestro espíritu.

El capítulo siete empieza diciendo:

Romanos 7:1 “1¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?

Y después sigue diciendo el Apóstol Pablo:

Romanos 7:18-24 “ 18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

Aquí está el Apóstol Pablo luchando contra su yo y revelando lo que el yo le hace a nuestra carne: La fortalece. Hace que nuestra carne sea más fuerte.

Pero en el verso 25 comienza a darnos la solución:

Romanos 7:25(a) “ 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.”

Y el capítulo ocho comienza a hacernos ver como debemos vivir:

(NVI) Romanos 8:1-2 “ Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.”

No dice que no hay condenación para los que hagan o dejen de hacer, que eso es mantenerse ocupados del yo, sino dice: no hay ninguna condenación, refiriéndose a todo lo que habló en el capítulo anterior, a los que están unidos a Cristo por su fe. Además dice: Que el Espíritu Santo nos ha librado de toda la ley del pecado y de la muerte.

Frutos sin esfuerzos.

La buena noticia es que cuando usted está ocupado en Cristo, la carne de usted se vuelve irrelevante y comienza usted a manifestar todos los hermosos y saludables atributos de Jesús de manera inconsciente.

De manera que el fruto del Espíritu, como amor, gozo, paz, paciencia, bondad, etc., fluirán en usted sin esfuerzo, como un árbol sano, sembrado en una buena tierra, da frutos sin esfuerzo, así usted, plantado en la tierra fértil de la palabra de Dios y de su gracia, dará los frutos de la justicia de Dios en Cristo Jesús sin esfuerzo, a causa de su relación con él.

Por eso el capítulo ocho del Libro de Romanos termina así:

Romanos 8:34-35 y 37-39 “34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

 

VII        TRANSFORMACIÓN SOBRENATURAL

(NVI) Romanos 12:2 “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”

Dios quiere que seamos realmente transformados en nuestra manera de pensar. Hemos pensado toda nuestra vida, hasta por varias generaciones, que son nuestros esfuerzos los que nos van a recompensar y hoy Dios nos está cambiando realmente de forma de pensar al decirnos que es nuestro vivir centrados en Jesús y no en nosotros, lo que nos va a recompensar de manera inconsciente.

Por eso dice que si renovamos nuestra mente conoceremos su voluntad que es buena, agradable y perfecta. Solo centrados en Jesús es que podemos ver su voluntad como buena y agradable y perfecta para nosotros, porque no estamos centrados en nosotros sino vivimos centrados en conocerle a Él y deleitarnos en Él.

Derribadores de gigantes.

Y Lo que pasa cuando nuestros pensamientos están ocupados en Cristo nos convertimos en derribadores de gigantes, como David cuando le dijo a Goliat: Pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todo Poderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado.

¿Tiene gigantes que derribar? Deja de centrarte en ellos porque eso es centrarte en ti, céntrate en Jesús y los verás caer sin esfuerzo.

Salmos 18:29 “ 29 Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros.”

Permita que estas palabras de fe y de valentía sean establecidas en su corazón. Con Dios de su lado, ¡nada es imposible!

 

VIII       MINISTRACIÓN

Cambie su manera de pensar con respecto a la Biblia, deje de buscar en el, a lo que tiene o no tiene que hacer para ser bendecido, y centre su lectura en encontrarse con Jesús, y mirar quien es Él, lo que Dios hizo en Él y todo lo que Él es, y todos sus atributos comenzarán a fluir en usted por el poder del Espíritu Santo.

Amén.