Dom, Ene 10, 2021
Una piedra en el meñique
John 4:8 por Luis David Meza

I MENSAJE CENTRAL

Hebreos 12:1 “1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro, tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,”

Estamos arrancando la carrera del 2021, que de hecho no es una carrera diferente a la del año pasado, nuestra carrera, enseña la palabra, es solo una, y termina cuando Dios nos llame a su presencia, pero cada fin de año sirve como una estación de descanso para tomar aire, para tomar fuerzas, para checar si la estrategia que hemos usado no nos ha avanzado lo que esperábamos o si tenemos que modificar en algo o en mucho la estrategia para este nueva estación de la carrera.

Pero el Libro de Hebreos nos enseña que para correr la carrera de la vida lo ideal es no llevar cargas de más, por eso dice que nos quitemos todo peso y, además, nos despojemos también del pecado que nos asedia.

Hoy Dios nos va a ayudar a quitarnos un gran peso para correr con libertad la carrera hacia nuestras metas y anhelos de este año 2021 que recién inicia.

Serie: AÑO 2021 “Y RESPONDERÁ DIOS Y SERÁ AÑO DE RESTITUCIÓN

Frases proféticas de cada año:

 

2017   Tiempos de avivamiento para México, tiempo de dar frutos.

2018    Inspirados por el amor de Dios haremos proezas

2019    Recibiendo su gloria para ser uno como Jesús

2020    Mi presencia irá contigo y no te será común

2021    Y responderá Dios y será año de restitución

                Inspirado en Joel 2

 

Joel 2: Varios.

12 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.

13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

17 Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?

18 Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.

19 Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones.

23 Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.

24 Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.

25 Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.

26 Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.

27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.

 

I           MENSAJE CENTRAL

 

Hebreos 12:1 “1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro, tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,”

Estamos arrancando la carrera del 2021, que de hecho no es una carrera diferente a la del año pasado, nuestra carrera, enseña la palabra, es solo una, y termina cuando Dios nos llame a su presencia, pero cada fin de año sirve como una estación de descanso para tomar aire, para tomar fuerzas, para checar si la estrategia que hemos usado no nos ha avanzado lo que esperábamos o si tenemos que modificar en algo o en mucho la estrategia para este nueva estación  de la carrera.

 

Pero el Libro de Hebreos nos enseña que para correr la carrera de la vida lo ideal es no llevar cargas de más, por eso dice que nos quitemos todo peso y, además, nos despojemos también del pecado que nos asedia. 

 

Hoy Dios nos va a ayudar a quitarnos un gran peso para correr con libertad la carrera hacia nuestras metas y anhelos de este año 2021 que recién inicia.

 

 

II          INTRODUCCIÓN

 

Vamos a la Biblia a leer un pasaje que ha sido muy predicado en la historia de la iglesia.

 

Juan 8:4-11 “4le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 5Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? 6Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 7Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 9Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

Este pasaje nos enseña, entre otras muchas cosas, que los seres humanos tenemos la tendencia, por nuestra naturaleza caída, a recoger piedras y arrojarlas sobre otros pecadores, especialmente, sobre los que nos han lastimado o herido.

Son piedras de juicio y de falta de perdón.

Esas piedras son piedras de juicio y falta de perdón que hacen que tu carrera hacia tus metas y propósitos se haga lenta y pesada y que no puedas llegar a ellas, por eso hoy te quiero invitar a soltar esas piedras que has cargado por años y puedas correr verdaderamente libre hacia tus propósitos y hacia la tan anhelada prosperidad.

Ahora, quiero que te imagines que al soltar las piedras te caen en el dedo chiquito del pie y no traes zapatos, para que el dolor de soltarlas hoy te haga recordar el no querer volver a recogerlas en un futuro, cuando alguien vuelva a fallarte o a pecar contra ti, porque te aseguro que lo harán.

El título del mensaje tiene toda la intención de crear en ti una imagen que no puedas olvidar y te aleje por completo de las ganas de levantar esas piedras para acusar a alguien o no perdonarlo, de aquí que el mensaje lleva por título: Una piedra en el meñique.

 

III         SOLTANDO LAS PIEDRAS DE TU DOLOR

Estos hombres prepararon una emboscada para esta mujer y para Jesús, porque para haberla sorprendido en el mismo acto del adulterio, es porque ellos mismos lo planearon. Si pudieron comprar a un traidor, como Judas, pudieron comprar a un provocador de este adulterio, ¿No sé si me estoy explicando?

Ellos querían tentar a Jesús, por eso “al encontrarla” no la llevaron a los principales de la sinagoga o a los romanos, sino la llevaron a Jesús, de quien ellos mismos despreciaban su opinión, porque lo que realmente querían era sorprenderlo en una mala respuesta y poder llevarlo a juicio.

Vale la pena comentar que estaba bien pensada la artimaña contra Jesús, porque había dos respuestas posibles y las dos le implicarían un error: Si Jesús decía que la apedrearan, eso iba contra les leyes romanas que no permitían a los judíos juzgar y castigar a otros judíos sin que intervinieran los tribunales romanos, y si decía que la soltaran, eso iría contra la ley de Moisés, que permitía apedrear a mujeres adúlteras.

Pero Jesús les contesta con la sabiduría del cielo y les dice: “Está bien, apedréenla, pero que el primero que tire la piedra sea aquel que no tenga pecados, el que sea puro”. Y eso hizo que todos, uno a uno, acusados por su conciencia, empezando por los más viejos, soltaran sus piedras y se fueran.

Identificados como pecadores.

Jesús perdonó a la mujer, le dijo: ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ninguno — Respondió ella, y Jesús le dijo: Ni yo te condeno, vete y no peques más.

Seguro que tú y yo nos podemos identificar fácilmente con la mujer pecadora, lo hemos enseñado siempre y sabemos que cuando cometemos pecados, debemos ir corriendo al Padre a pedirle su perdón sabiendo que Él es fiel y justo para perdonarnos.

Identificados como “Tira piedras”.

Pero hoy quiero que te identifiques más con los “Tira piedras”, que puedas identificar como tienes piedras en la mano o en las dos manos, o a lo mejor, usas todo tu regazo para cargar las piedras con las que juzgas a los otros y no los puedes perdonar.

Sé que me dirás que “no se lo merecen” y tal vez ellos no se merezcan el perdón por lo que te hicieron, pero tú sí te mereces correr la carrera de tu vida sin esa carga.

Además, eso hace la gracia, nos da lo que no nos merecemos, y si Dios ya nos perdonó nuestros pecados sin merecerlo, también quiere perdonar los de ellos.

 

IV         SUELTA LA PIEDRA ANTES DE DORMIR

(NVI) Efesios 4:26-27 “26 Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, 27 ni den cabida al diablo.”

Dios sabe que somos seres emocionales y que el enojo viene en el combo de las emociones, pero lo que debemos evitar es pecar porque estamos enojados.

No debemos quedarnos en el enojo ni siquiera por una noche, eso es darle cabida al diablo y por eso las relaciones se destruyen.

Si no nos es bueno pasar una noche enojados contra alguien, mucho menos pasar años o toda una vida, eso te merma tus emociones y por lo tanto tu carrera la estás corriendo con una mochila llena de piedras que quieres aventarle a los que pecaron contra ti y que no has perdonado.

Hacer juicios es pecado.

La palabra juicio en el original griego significa: Condenar o criticar, por eso hacer juicios de otros, aunque te hayan lastimado es un pecado:

(NVI) Mateo 7:1-5 “1No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.”

No pequemos haciendo juicios, deja que sea Dios quien tome venganza de aquellos que pudieron haberte herido.

Romanos 12:17-21 “ 17No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”

Esto es muy difícil, no pasar una noche enojado ya es difícil, ahora hacerle bien a los que nos hacen mal, es aún más difícil, pero esto te ayudará a abrir las manos y soltar esas piedras de enojo, de dolor, de juicio y de falta de perdón que te han estorbado para no dejarte correr tu carrera libremente.

Por eso la Biblia dice que corramos la carrera despojados de todo peso y esto es lo que Dios quiere hagas hoy, que te despojes de todas esas piedras que has guardado para aventarle a las personas que te han herido por años, tal vez.

 

V          TU FE NECESITA TIRAR TUS PIEDRAS

Algo que es más que evidente para todos nosotros es que para correr nuestra carrera y cumplir nuestros propósitos, nuestras metas y anhelos debemos usar nuestra fe, ¿Cierto? Por eso la Biblia dice:

Hebreos 12:1(b)-2(a) “…despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,”

 La carrera de la vida la debemos correr sin pesos y con la mirada puesta en Jesús, mirando con los ojos de la fe.

El gran poder de la fe.

La fe tiene un gran poder y por eso Jesús lo enseñaba:

Marcos 11:22-24 “22Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 24Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Aquí Jesús nos está enseñando el poder que tiene nuestra fe combinada con la oración, ¿Me sigue? Pero ahora Jesús va a enseñar algo muy importante para que ese poder no sea debilitado:

Marcos 11:25-26 “25Y cuando estéis orando, (pidiéndole al monte que se quite) perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.”

Jesús nos enseña que nuestra fe para que sea efectiva necesita que tiremos las piedras del juicio y de la falta de perdón.

Parafraseando a nuestro Señor conforme al mensaje de hoy, diría: “Y cuando estés orando para pedir con fe ese milagro sobrenatural, tira la piedra del juicio y de la falta de perdón, para que Dios pueda escucharte, porque si no sueltas la piedra de la falta de perdón, mi Padre no te puede perdonar a ti y no te puede escuchar, mucho menos conceder tu petición”

Y tal vez Jesús agregaría esto: “Verifica que la piedra te caiga en el dedo meñique del pie para que se te quiten las ganas de “estar levantando piedras” en futuras ocasiones, porque te aseguro que las habrá.

La gente con querer o sin querer te va a lastimar y a ofender, pero depende de ti, que no andes levantando piedras de juicio y falta de perdón para tirárselas porque eso te detendrá en la carrera por tus propósitos y hasta te puede desviar de ellos.

 

VI         MINISTRACIÓN

Así que te invito a que reflexiones y hoy sea el día en que decides tirar todas esas piedras forradas de dolor, enojo, juicio y falta de perdón y seas libre para correr la hermosa carrera de tu vida que tienes por delante, de la mano de tu Amado Jesús.

Salmo 28:26 “26 El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado.”

Se libre por actuar sabiamente un día como hoy, y que cada vez que tu naturaleza caída te lleve a querer levantar una piedra de juicio o de falta de perdón, recuerdes el “dolor” del meñique que te provocará soltarla y mejor no la levantes.

Amén.