Dom, Abr 07, 2019
Quebrantados de corazón
Luke 7:41 por Luis David Meza

I RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR

La semana pasada hablamos de lo que verdaderamente significa seguir a Cristo. Dijimos que seguir a Cristo, sencillamente, es hacer en la tierra lo que Jesús hizo para darnos el cielo: Morir a nosotros mismos para hablarle a la gente de Cristo y ver lleno el cielo y vacíos los caminos que conducen al infierno.

El Señor dijo que todo el que invocare el nombre de Jesús será salvo, pero después hace algunas preguntas:

Romanos 10:14-1514 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

Y ahí nos habla a nosotros, porque esto es lo que refleja el centro del corazón del Padre.

Serie: RECIBIENDO SU GLORIA PARA SER UNO CON JESÚS

 

II       INTRODUCCIÓN

La pregunta es ¿Cómo hacerlo si no me nace? ¿Cómo ser usado por Dios para ir a anunciarle a otros de Cristo, si no lo siento en mi corazón?

Y la respuesta es simple: Dios usa solo cosas quebradas.

 

Marcos 14:33Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza”.

El frasco de alabastro fue quebrado y perfumó toda la habitación y aún sigue perfumando cada habitación donde se predica esta historia.

1a Corintios 11:2424y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.”

El cuerpo de Jesús fue partido hace dos mil años, y Dios lo usó para salvar al mundo, para que el mundo no se pierda más tenga vida eterna.

Bendecir el corazón del Padre.

La respuesta es que, si queremos bendecir el corazón del Padre yendo a buscar a sus otros hijos perdidos, empezando por la familia, amigos y conocidos, debemos tener un corazón quebrantado.

(NVI) Salmo 51:16-17” 16 Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. 17 El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.”

La semana pasada dijimos que antes de Cristo los sacrificios eran de animales, se derramaba la sangre de esos animales y era quemada en el altar del sacrificio, pero ahora, con el velo rasgado por nuestro Señor Jesucristo, el sacrificio que agrada al Padre es un corazón quebrantado y arrepentido.

El corazón quebrantado derrama lágrimas, que son esa sangre espiritual que sube hasta el Trono de Dios y Él la recibe con agrado, dice la Escritura.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Quebrantados de corazón.

 

III      UN CORAZÓN QUEBRANTADO

La siguiente pregunta es: ¿Cómo se logra un corazón quebrantado?

Cuando tienes claras las primeras dos visiones que Dios le dio a Isaías, y hablábamos de ellas la semana pasada: La visión de Dios y su incomprensible e incomparable santidad, y la visión de ti, cuando te miras que deberías ser muerto por todo el pecado que hay sobre ti y lo reconoces y te das cuenta de que solo su misericordia real y verdadera puede limpiarte y aún llenarte de sueños, entonces tendrás un corazón quebrantado.

Un ejemplo de alguien que tenía esas dos visiones bien claras, lo tenemos en la mujer pecadora que quebranta su corazón a los pies de Jesús, cuando Jesús estaba en casa de Simón el fariseo.

 

Jesús le dice a Simón:

Lucas 7:41-4741Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; 42y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? 43respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. 44Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. 45No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. 47Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.”

Simón invitó a entrar a Jesús a su casa, pero no tenía claro cuál era su condición delante del Rey. Simón, como era fariseo, tenía el mal de los fariseos, ellos se sentían dignos de la vida que llevaban, se sentían poco pescadores y ponían mucha atención a lo exterior, pero descuidaban el interior.

Me imagino que la casa y la mesa lucían extraordinarias, la comida ha de haber estado rica y jugosa, pero el corazón del fariseo estaba duro y seco.

Dios muestra en este pasaje claramente lo que él desea de sus hijos, muestra un fariseo con un corazón duro y seco y por otro lado una mujer con un corazón quebrantado y lleno de lágrimas para Jesús.

Sin lágrimas por los perdidos.

 

Pero, ¿Por qué no tenemos lágrimas para Jesús y los perdidos?, simplemente  porque nos creemos dignos de la vida cristiana que llevamos, nos creemos dignos de las bendiciones que recibimos, es más, nos creemos dignos de aún más bendiciones. Y no es que esté mal que anhelemos más bendiciones, si conoces bien a tu Padre, sabrás que es parte de su naturaleza el derramar bendiciones sobre nosotros. ¿Entonces de qué estamos hablando? Del origen de nuestras bendiciones, no somos nosotros, no hay nada en nosotros que le permita al Señor derramar sus bendiciones, porque el origen de nuestras bendiciones es Cristo quebrantado y derramando su sangre sobre nosotros, y eso nos da su gracia, su favor y su misericordia. Todas nuestras bendiciones tienen que ver con su gracia y no con nosotros.

 

Gálatas 3:2727porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.”

Es porque estamos revestidos de Cristo, que Dios ya no puede oler nuestra maloliente presencia llena de pecado.

Tú y yo, hemos sido perdonados por nuestros pecados, pero no se nos debe olvidar que seguimos siendo pecadores redimidos por la sangre de Jesús.

Santiago 4:1416Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; 17y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”

1ª Juan 1:9-109Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”

Estos versículos nos alejan de ser fariseos duros y secos de corazón que se creen poco pecadores y dignos de todas sus bendiciones y nos ayudan a ser más como esta mujer, que se sabía pecadora y tenía un corazón quebrantado lleno de lágrimas delante de Jesús.

 

IV      NUESTRA VERDADERA CONDICIÓN

Apocalipsis 3:15-1715Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 17Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Esto le hablo Jesús a la iglesia que estaba en Laodicea, actualmente en una ciudad de Turquía.

Muchos piensan que ésta es la época que estamos viviendo ahora, la de la iglesia Laodicea. Laodicea significa “Derechos Humanos”, ¿Le suena conocido? ¿Le hace sentido con lo que acabamos de leer?

Dios no quiere que tú y yo seamos tibios y nos creamos dignos de las riquezas recibidas y que tengamos más necesidad de cosas que de Él.

La visión clara.

Cuando tú tengas clara la visión de Dios y de tu propia condición sin Cristo y después con Cristo, tu corazón dejará de ser un corazón duro que se cree digno, y pasará a ser un corazón quebrantado todos los días, que se sabe indigno, pero lleno de la gracia de Jesús, y por esto tienes todo lo que tienes y tendrás aun lo que anhela tu corazón.

 

V       EL CORAZÓN CORRECTO PARA HACER LO CORRECTO

La siguiente pregunta es: ¿Para qué quiere Dios que tengamos un corazón quebrantado?

La respuesta es: Con las dos visiones, la de Dios y la de él, Isaías recibió la tercera visión: la de afuera: La de un mundo que se pierde a pasos agigantados y Dios preguntó ¿Quién ira en nuestro nombre? E Isaías dijo: “Yo, heme aquí, envíame a mí.”

María hizo lo mismo después de quebrar su corazón por Jesús, le siguió: Este pasaje es inmediatamente después de que Jesús le dice a María, que su fe le ha salvado y puede ir en paz.

Lucas 8:1-3 1Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, 2y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.”

Jesús dejó que las mujeres lo acompañaran a evangelizar, no solo los doce, cuando en esa época no se permitía ni siquiera que la mujer fuera enseñada por rabinos, solo su esposo podría transmitirle lo que aprendía de los rabinos. María, la que derramó su corazón estaba con él y le servía de sus bienes.

        

 

VI      UN CORAZÓN DE CARNE POR FAVOR

Cuando tenemos el corazón correcto podemos hacer lo correcto y Dios lo ha prometido:

        

Ezequiel 36:26-28 26Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.”

 

Busca que Dios te cambie hoy tu corazón de piedra en un corazón de carne, reconoce tu condición y derrama tu corazón con lágrimas por los perdidos y serás usado para sacar del camino del infierno a los muchos.

 

Y esta es la promesa para los de corazón de carne:

 

Hechos 16:31-3231Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.

Nadie de tu casa tiene porque perderse, si Dios te ha dado a su Hijo, ellos también lo tendrán.

 

 

VII     MINISTRACIÓN

Necesitamos una visión del, infierno, pero también necesitamos una visión del cielo, una visión de Jesús y tú en la eternidad, para que te animes a dejar ese corazón de piedra y pidas hoy a Dios que te dé un corazón de carne que conozca su condición y se derrame de amor por Cristo y por los perdidos.

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