Dom, Abr 24, 2011
Mi Boca me bendecirá
por Luis David Meza
La semana pasada vimos acerca del poder de nuestra boca, y hablamos de cómo nuestros adversarios, el diablo, el mundo, la carne, se nos han infiltrado y han usado nuestra propia boca en nuestra contra, usando nuestros propios pensamientos, nuestros propios sentimientos y nuestros propios sentidos. Y veíamos como nos puede suceder lo que le pasó a Josué y el pueblo de Israel porque uno del mismo campamento, Acán, no obró a favor de Israel sino suyo y provocó condiciones de muerte en el campamento.
{rokbox title=| Mi boca me Bendecira |} images/servicios/2011/mi_boca.jpg{/rokbox}Pero miremos ahora como terminó la historia de Acán y la guerra perdida contra el pueblo de Hai.

Josué 7:19-26 “19Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras. 20Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho. 21Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.
22Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aquí estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello. 23Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a Josué y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehová. 24Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor. 25Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.
26Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.

 
NOS CONTAMINAMOS POR CODICIA.
            Saquemos de aquí tres enseñanzas de cómo cuidar lo que hablamos. Dice la palabra que Acán codició un manto babilónico, oro y plata y lo tomó para sí, lastimándose el mismo con todo el pueblo. Cada uno de nosotros representamos al pueblo y nuestra boca a Acán.
 Que es codiciar: La codicia es el deseo excesivo de bienes y riquezas y el ansiar irreflexivamente o impulsivamente una cosa.
            Mire, a la lengua o a la boca, les pasa igual: hay cosas que quiere hablar porque le son muy atractivas, muy codiciosas y le pasa lo de Acán.
Para este hombre codiciar y tomar esos bienes le daban una posición futura según él mejor, tal vez, mayores riquezas, que inclusive pensaría compartir con su familia; no sé. Pero a la lengua le pasa igual, a veces hablamos para tomar posiciones. Espero que no estés en ninguno de estos supuestos, pero si estas en alguno ellos, sirva esta palabra para que hoy te hagas consciente y decidas salir de esa puerta ancha que no te está dando buenas recompensas:
a)           La gente codicia murmurar, hablar de la gente, para tomar una posición presente y futura delante de quien está hablando.
Si tú dices: es que fulanita hizo tal cosa, o fulanito hace tal otra, y lo dices murmurando, u quejándote, estás diciendo que tú eres mejor porque tu no haces eso y eso es agradable a la vista, al oído, a las sensaciones, mmm se siente bien. Pero es muy dañino realmente. Nadie critica y juzga a nadie que uno piense que hace lo mismo que uno. Uno no dice, hay ese fulano le va al Toluca, en qué cabeza cabe irle al Toluca eso es para retro grados. ¿No verdad? O  no dice, hay fulanita ni sabe cocinar y eso es no atender a su marido,  si tú no te metes a la cocina. O Fulanito no maneja es un miedoso, si tu tampoco manejas. ¿Me explico? Si hablas mal de alguien es porque piensas que eres mejor. Eso es codiciable para la carne.
1ª Corintios 10:10 “10Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.”
b)           La gente codicias hablar mal de si mismo para justificar sus acciones con el haberse dado cuenta.
“Nada me sale bien” “Esta vida me tiene histérico” “ Soy un perdedor” “Cuando estoy a punto de lograrlo, algo viene y me lo echa abajo” “tal persona me saca canas verdes” “Me estoy cansando de soportar esto”.
c)           La gente codicia buscar que se compadezcan de su “situación”, pero también es para justificar tus acciones o la falta de estas.
            Lo mismo sucede con este otro patrón: “no tengo estudios” “a mí nadie me enseño” “A nadie le importo” “No creo que me acepten”, etc.
            Estos dos patrones, implican justificación de mi situación, pero lo que provocan es lo que provocó Acán, hablar mal de ti, es profetizar que te suceda lo que dices o que lo que te está pasando no cambie.
 

DESHACERTE DE ESO DE INMEDIATO
¿Qué tienes que hacer? Lo que hizo Josué. Josué sacó del pueblo todo lo contaminado, esposa, hijos, ganado, bienes, etc. Eso tenemos que hacer, dejar de usar la boca de ese modo pero ya. No hay de que voy mejorando, es como si Josué dejara a Acán en el ejército y luego de agarrar 200 siclos de plata y 50 de oro, ahora sólo agarró, 100 de plata y 25 de oro, y para la otra 50 de plata y 10 de oro y conformarnos con esto porque es menos de lo que hablábamos mal en el pasado. Como proceso está bien, pero tu decisión debe ser determinante un día como hoy.


RECORDAR ESTA PALABRA
26Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.
            Ellos levantaron un aviso para que no se les olvidara lo que ahí había pasado. Tú tienes que recordar de una manera u otra esta palabra, poner carteles por toda tu casa con las palabras, pedirle a tus seres queridos que no te dejen hablar más así, pedirle a tus compañeros en la Tr, alejarte de las personas que te incitan a hablar mal de otros o de ti, etc.
 
DIMENSIONA EL PODER DE TU LENGUA   
            No menosprecie lo que le estoy enseñando a cerca del poder que tiene su boca, su lengua, sus palabras, que son sinónimos en le Biblia. Sino más bien, lo que quisiera es que usted tomara gran conciencia de la batalla que tiene contra su boca, lo importante que es si usted se confía, se descuida, no le da importancia, ella lo puede destruir. Mire lo que dice el apóstol Santiago acerca de la lengua:
Santiago 3:3-12  “3He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
6Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 7Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; 8pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.”
 vs. 6 “6 Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Puede echar a perder toda nuestra vida, y hacer que nos quememos en el infierno”.
           

USELA A SU FAVOR 
Ningún hombre puede domar la lengua, por eso la única manera de domarla y lograr usar nuestra boca a nuestro favor es por medio del Espíritu Santo. Su fruto es lo que nos permite usar bien nuestra boca. 
Mateo 7:16  “16Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.”
Mateo 12:34-37  “34¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 36Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”
El fruto de estar lleno del Espíritu Santo: y todo esto estará en tu corazón y de eso es de lo que hablará tu boca.
El fruto del Espíritu Santo.
Gálatas 5:22-24   “22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.”
Amor, entenderás a los demás sus errores y faltas, miraras lo que les falta y veras una oportunidad.
Gozo, No sabrás ¿por qué?, pero siempre, aún en situaciones difíciles, sentirás una alegría del cielo.
Paz, vivirás tranquilo aún en medio de las pruebas.
Benignidad, pensarás bien de ti y de los demás.
Bondad, actuaras bien contigo y con los demás.
Fe, creerás que estás por atravesar al otro lado y que ya viene la liberación y la bendición.
Mansedumbre, Estarás siempre calmado, serás apacible en tu escuchar y en tu hablar
Y como resultado de todo:
Templanza, tendrás el dominio propio que podrá refrenar tu lengua y usarla a tu favor.
Bendícete.
Isaías 65:16-18 “16El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos, 17Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. 18Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado;”
            Tienes que usar tu boca para bendecirte, si lo haces, dice que Dios te hará olvidar cualquiera de tus males, aflicciones o angustias, y creará para ti un cielo nuevo, nuevos sueños, nueva tierra, nuevas oportunidades y te gozarás con todo lo que Dios haga en ti.
 
 
Profetiza tu futuro.
            Profetice tu futuro, profetizar es tomar diseños del cielo y bajarlos para establecerlos en la tierra, establecerlos en su vida.
            Los diseños del cielo están en la Escritura, tómelos de ahí, y háblelos de continuo, sólo hable lo que le convenga.
Hechos 2:17 “ 17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;”
            Primero tiene que venir sobre ti el derramar del Espíritu Santo, y después podrás profetizar tu futuro, podrás hablar siempre bien de ti y de los demás, de tu boca sólo saldrán palabras que edifiquen.